Bandera con el logo de Slack colgando del edificio de la Bolsa de Nueva York.

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Mercados

Por qué Slack vale lo mismo que Cellnex: la burbuja tecnológica se 'come' a las infraestructuras de red

Los mercados sigue premiando a las empresas disrruptoras por encima de los dueños de las torres de telecomunicaciones y de las redes de fibra.

6 diciembre, 2020 02:58
José Manuel Del Puerto Fernando Cano

Los números de la compra de Slack por parte de Salesforce han vuelto a poner en evidencia la fiebre tecnológica que atraviesa el mercado. 23.000 millones de euros que vuelven a marcar otro récord en la valoración de una empresa tecnológica, en este caso una aplicación de mensajería que triunfa en los entornos profesionales y las empresas.

Una escalada de adquisiciones millonarias que parecen no tener fin. En 2006, Google compró Youtube por 1.300 millones de euros; en 2011 y Microsoft compró Skype por 7.000 millones. Facebook pagó 600 millones por Instagram en 2012 y 18.100 millones por WhatsApp en 2014. La propia Salesforce adquirió el año pasado Tableau por casi 11.500 millones en acciones y la reina del momento, Tiktok, se valora entre 7.500 y 10.000 millones.

Salta a la vista que en cada vez más casos, las valoraciones alcanzadas por algunas compañías del sector resultan muy difíciles de justificar con sus fundamentales más allá de proyecciones a largo plazo. Éstas descuentan un auge de sus negocios tan exponencial como el que han registrado durante los compases más duros de la pandemia.

Un boom inversor que contrasta duramente con la valoración y la marcha en bolsa de las grandes empresas de infraestructuras de telecomunicaciones, en especial las europeas, duramente castigadas en los mercados en el último lustro. Vodafone vale 38.000 millones de euros en bolsa, Orange 28.000 millones, Telefónica 20.000 millones y Telecom 8.600 millones.

Del mismo modo, Cellnex, la compañía española líder en torres de telecomunicaciones en Europa y firme candidata a sacar buena tajada del despliegue de las redes 5G en la región apenas vale 24.500 millones de euros. Un poco por encima de lo que se va a pagar por Slack y después de haber sumado una revalorización a contracorriente del 40% este año del coronavirus.

¿Sobrevaloración?

¿Cómo es posible que una aplicación de mensajería cueste lo mismo que empresas que aportan las redes de telecomunicaciones, que realizarán el despliegue del 5G y que sin sus esfuerzos inversores ni Slack, ni WhatsApp, ni Facebook, ni Google llegarían siquiera a ser conocidos? 

¿Por qué Slack vale más que Telefónica, empresa que proporciona las redes de fibra óptica, ADSL y 4G para que sus 356 millones de clientes tengan acceso a esta aplicación?

Si bien los economistas no tienen duda de que algunos hábitos adoptados durante los últimos meses están para quedarse y seguir favoreciendo el negocio de las tecnológicas, coinciden en que la inminente llegada de la vacuna también supondrá algo de marcha atrás en otros factores.

Sirvan como ejemplo el progresivo regreso de los trabajadores a las oficinas y el regreso de opciones en las que gastar el dinero destinado al ocio más allá de las pantallas de los dispositivos electrónicos.

La propia Slack, que ha experimentado un fuerte auge de usuarios por la entrada en teletrabajo de millones de empleados en todo el mundo de manera repentina, es un buen ejemplo de esta delgada fina entre oportunidades y riesgos. Con una revalorización de casi el 90% en lo que va de año, su valoración supone 27,7 veces su volumen de ventas y 23,9 veces su valor en libros.

Tecnológicas en la pandemia

El ascenso ha sido tan elevado que el consenso de analistas incluso señala que la herramienta de grupos de trabajo podría haberse pasado de frenada. Y es que su precio objetivo de consenso se enclava actualmente en los 40,3 dólares por acción, un 5% por debajo de su actual cotización y a un 16% del importe que Salesforce -que cotiza a 9,6 veces sobre facturación- ha puesto sobre la mesa para hacerse con su control.

Los expertos consultados por Invertia consideran que esta última es la métrica más adecuada para hacerse una idea del efecto de la fiebre tecnológica sobre la valoración de las compañías del sector. Esto se debe a que la ratio PER -aquella que mide la relación entre cotización y beneficios y es la más seguida por los analistas- en estos casos no termina de funcionar. Algo que se debe a que muchas de estas cotizadas aún siguen acumulando pérdidas al final de su balance.

Este es el caso de la propia Slack, que en su último ejercicio fiscal completo incurrió en pérdidas operativas de 588,3 millones de dólares, una cifra equivalente al 93% de sus ingresos totales. Y aun así ha conseguido que Salesforce la valore en un 14% de lo que hoy por hoy marca su propia capitalización en bolsa.

El porcentaje en el que se traducen los 23.000 millones acordados adquiere mayor magnitud si se tiene en cuenta la revalorización del 35% que Salesforce acumula en lo que va de año. Un recorrido al alza que, dicho sea de paso, la ha colocado entre los 20 valores más capitalizados del Dow Jones, el índice rey de Wall Street. Tanto es así que ya vale 2,5 veces lo que Goldman Sachs, que se ha visto relegado al puesto 27 dentro de un selectivo que solo da cabida a 30 compañías.

Por seguir con esta misma comparativa, pero tomando dos gigantes de sus respectivos sectores, la brecha entre Citigroup y Amazon es evidente. Mientras que el banco cotiza a un 67% de lo que afirman sus registros de contabilidad, el incontestable líder del comercio electrónico lo hace a razón de un 1.917%.

Inversión en 5G

La edición de septiembre de la Encuesta de Gestores de Fondos de Bank of America, considerada como uno de los mejores termómetros del sentimiento inversor de las manos fuertes del mercado, ya daba cuenta de este abismo. Un 69% neto de los gestores consultados consideraba que las valoraciones recientes de las tecnológicas estaban por encima de lo fácilmente justificable con sus números y previsiones de negocio.

En el caso de las operadoras de telecomunicaciones, todos los analistas coinciden en señalar la infravaloración de sus activos en el cómputo final de su cotización. Los complicados entornos regulatorios en Europa, el freno a las consolidaciones y fusiones, las dudas por el gran esfuerzo inversor del 5G y la excesiva atomización del sector, generan un cóctel explosivo que lastra su valoración.

Si a esto le sumamos el gran apalancamiento del sector y la elevada deuda de algunas de las compañías, tenemos un entorno que no es bien valorado por los mercados. Si se hace una comparativa con las nuevas tecnológicas como Slack, a favor de estas últimas juegan las expectativas de crecimiento futuras frente a negativas perspectivas del sector 'telco' confiando en que se genere la esperada corrección a sus valores. "Es cuestión de tiempo", dicen.