Botellas de aceite de  la marca Carbonell, propiedad de Deoleo.

Botellas de aceite de la marca Carbonell, propiedad de Deoleo. Angel Navarrete Bloomberg via Getty Images

Mercados

Deoleo vuelve a bolsa con subidas del 58% tras completar su reestructuración

Un mes después de la suspensión de sus antiguas acciones, la compañía regresa al parqué con un restaurado equilibrio patrimonial.

25 junio, 2020 18:59

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La euforia se ha desatado en Deoleo, pero no tanto como este jueves señalaban algunas pantallas de negociación. La compañía aceitera ha regresado a bolsa tras un mes de ausencia en el que ha conseguido completar su reestructuración con subidas del 58% hasta los 0,158 euros.

Esta revalorización se obtiene tomando como referencia los 0,10 euros a los que se han colocado las acciones que hoy han debutado, siguiendo el criterio que los analistas recomiendan como más oportuno a preguntas de Invertia. En este sentido, el cierre ha estado por debajo de máximos intradía y también de su primer cruce, que tenía lugar en los 0,1584 euros.

Desde la apertura, los bandazos de precio no han tardado en llegar: hasta máximos intradía en 0,23 euros por acción y mínimos de la sesión en 0,122 euros. Eso sí, siempre por encima de su precio de colocación (entre un 130% y un 22%). No obstante, la comparativa con el cruce inicial arrojaba ganancias del 45% y pérdidas del 22,8% en las pantallas que tomaban esta valoración como referencia por defecto. En este caso, el cierre habría supuesto caídas del 0,25%.

El espejismo del 558%

En cualquier caso, una advertencia clara: la revalorización de este jueves nunca ha estado en el 858% que han llegado a señalar algunas pantallas. Las mismas que al cierre indicaban una remontada del 558,3%. Esto se debe a que en algunos casos -y van tres variantes- se ha tomado como referencia el precio de cierre de sus acciones hace un mes, antes de su retirada. En aquella sesión en la que igualaron mínimos históricos, el cierre estuvo en los 0,024 euros por título.

La cuestión es que esta es la opción más alejada de la realidad, pues las acciones que este jueves se estrenan en bolsa nada tienen que ver con aquellas que se despidieron de cotización el 25 de mayo más allá del código de negociación OLE. Aquellas ya no existen y fueron amortizadas a razón de cero euros por acción para compensar pérdidas acumuladas año tras año en el balance de Deoleo. Las de ahora son participaciones de nueva emisión en el capital de una compañía remozada cuya estructura de capitales, activos y deudas tiene muy poco que ver.

Reestructuración exprés

Aunque no con tanto entusiasmo como marcaban estas últimas pantallas, los inversores han aplaudido que Deoleo haya sido capaz de completar una profunda reestructuración que ha salvado a la compañía de la causa de disolución en la que estaba incursa por desequilibrio patrimonial. En este sentido, cabe señalar que a pesar de los múltiples riesgos que tenía la operación, y más específicamente la emisión de las acciones que este jueves debutan, la compañía logró colocar íntegros los títulos entre sus antiguos accionistas tras usar solo dos rondas de su plan de adjudicación.

Sin recurrir a inversores ajenos al accionariado de la compañía, esta fue capaz de colocar 500 millones de acciones -y cuatro más- por 50 millones de euros a un precio de emisión de 0,10 euros por título, de los cuales solo 0,002 euros de valor nominal. Para acceder a la compra de 21 de estos nuevos títulos había que ser dueño de 59 de las acciones ya desaparecidas o hacerse en el mercado secundario con este mismo número de derechos.

En este sentido, el volumen de 68,86 millones de acciones que han cambiado de manos este jueves daban cuenta del interés del mercado por participar en esta historia de reestructuración cuyos frutos están por verse. Pero no solo, también de la predisposición de algunos antiguos accionistas por vender con algo de rentabilidad después de haber sufrido un fuerte descalabro con sus antiguas acciones.

Con este telón de fondo, el presidente de la compañía, Ignacio Silva, comentaba ayer que Deoleo arrancaba "un nuevo capítulo de su historia después de años muy exigentes". Además, subrayó que la compañía había logrado "cerrar su proceso de restructuración en el tiempo previsto y en las mejores condiciones para nuestro proyecto, lo que nos permite mirar al futuro con tranquilidad y optimismo".

Recorte de deuda

Con el cierre de la reestructuración, cuya clave de bóveda ha sido la operación acordeón que este jueves culminaba con el estreno de las nuevas acciones, la deuda financiera neta del grupo se reduce hasta 375 millones de euros. Además, el préstamo sindicado actual de la compañía se reduce en más de un 50% al pasar de 575 a 242 millones de euros.

Por lo que se refiere a la estructura societaria de la compañía, a raíz del nuevo entramado societario creado en la aceitera, es la nueva cabecera Deoleo Holding la que aglutina los activos productivos de la sociedad y la que decide sobre cualquier eventual reparto de dividendos. Es así que la nueva Deoleo cotizada es titular de un 51% del capital de la matriz, mientras que el 49% restante está en manos de los antiguos acreedores que han accedido a asumir tal porcentaje del capital como pago a sus préstamos.

Además, el fondo británico CVC Partners, cuyo desembarco en el capital de Deoleo provocó una fuerte expectación en el año 2014 “se mantendrá” como accionista de referencia. De manera que el reparto de los eventuales capitales recibidos de la matriz a buena cuenta tendrán que tener el visto bueno de este inversor mayoritario.

Asimismo, ha quedado cerrada la emisión de unos ‘warrants’ para que los inversores no profesionales de la compañía, que son el grueso de los que han acudido a la ampliaciónpuedan ver recompensada su participación en la misma si se produjese alguna operación corporativa por espacio de diez años.

En este sentido, estos derivados otorgan el derecho de repartirse hasta un 10% del importe de una hipotética adquisición de la compañía aceitera siempre y cuando esta operación no sobrepasase los 575 millones de euros. Todo ello en un plazo el doble de amplio de lo establecido inicialmente, solo cinco años.