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Grandes gestores de fondos sugieren no invertir en España por su política económica

La aversión hacia el mercado español iguala su tercer peor registro en la Encuesta de Gestores de Fondos en plena puesta en marcha del Ejecutivo.

19 febrero, 2020 22:53

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España vuelve a estar a la cola. Los primeros movimientos del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos no han caído en gracia ante los grandes inversores internacionales, que no han tardado en condenar al país a una recomendación de infraponderar. Hacía 20 meses, desde la moción de censura contra Mariano Rajoy, que el mercado español no estaba tan poco considerado.

El brusco cambio de sentimiento inversor que ha sufrido España este febrero lo refleja la Encuesta de Gestores de Fondos de Bank of America, considerada como el mejor indicador del apetito de los grandes inversores a escala global.

Y la retirada que ha acompañado las primeras medidas del nuevo Ejecutivo de coalición ha sido tan brusca que el país ha igualado su tercer peor registro histórico en cuanto a sentimiento inversor.

Los gestores de inversión que ahora aconsejan infraponderar posiciones en España alcanzan un 3% neto del total. Es el mismo porcentaje que cuando, inesperadamente, el actual presidente Pedro Sánchez logró defenestrar del cargo al popular Mariano Rajoy.

Y los inversores no habían tenido tan poca apetencia por el país desde junio de 2016, cuando la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea focalizó las preferencias de los inversores en los países centrales del club comunitario.

Si se considera que el sentimiento del mercado hacia España partía de un 6% neto de consejos de sobreponderar en enero, el vuelco es más que evidente. En cuanto al puesto del país frente a sus vecinos, en un mes ha pasado de ser la tercera economía europea por preferencia (solo por detrás de Alemania y Francia) a ser la tercera más repudiada, con registros más amables que únicamente dos países: Suiza e Italia.

Aunque a priori se podría pensar que los máximos de casi dos años conseguidos por un Ibex 35 que ha logrado escalar por encima de los 10.000 puntos por primera vez en la ‘era Sánchez’, se trata más de una cuestión de desconfianza que de mal de altura. Y es que la situación se repite en otros mercados de la zona y la aversión no alcanza cotas tan elevadas.

No es cuestión de altura

En este sentido, Alemania repite como destino preferente de inversión en Europa -con un 17% de recomendaciones netas de sobreponderar- a pesar de que su índice bursátil de referencia, el DAX, está en máximos históricos y sus bonos soberanos a diez años marcan una rentabilidad negativa del 0,42% en el mercado secundario.

Francia y Holanda, que también consiguen seguirse ganando el aplauso de los grandes inversores, tienen respectivamente el CAC 40 y el AEX en máximos de las últimas dos décadas.

Preferencias de inversión de gestores profesionales en los mercados europeos.

Preferencias de inversión de gestores profesionales en los mercados europeos.

El nerviosismo que rodeó la irrupción de Sánchez en Moncloa en junio de 2018 se ha repetido con los primeros movimientos del Gobierno que ahora encabeza. Unos pasos que se han dirigido, entre otras medidas, hacia el establecimiento de impuestos como la ‘tasa Tobin’, que resta atractivo a la inversión en acciones españolas, la amputación de algunas disposiciones de la reforma laboral y una revisión a la baja de las previsiones macroeconómicas.

De esta manera, España no ha logrado recuperar la confianza del mercado en tasas equivalentes a las que gozaba antes de que Pedro Sánchez asumiera la Presidencia del Gobierno. Entonces, en mayo de 2018, cuando Rajoy lograba sacar a contrarreloj los últimos Presupuestos Generales del Estado aprobados hasta ahora por el Congreso de los Diputados, los consejos de sobreponderar el mercado español alcanzaban un 29% neto.

Desde aquello, el mejor registro se marcó en enero de 2019, cuando las recomendaciones favorables para invertir en el país alcanzaron un 17% neto. Entonces, se barajaba la posibilidad de que España tuviera que celebrar las elecciones generales que finalmente tuvieron lugar en abril a consecuencia de imposibilidad de Sánchez de conseguir suficientes respaldos en la Cámara Baja.