Óscar López, ministro para la Función Pública y la Transformación Digital.

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El Gobierno adjudica la nueva cadena de TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa afines a Moncloa

La cadena tendrá que estar operativa en seis meses, es decir antes de que comience el ciclo electoral de las próximas generales.

Más información: El Gobierno ultima la concesión de la nueva TDT para que emita antes de fin de año con los afines a Moncloa de favoritos

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Las claves

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El Gobierno adjudicará la nueva cadena de TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa afines a Moncloa, liderados por Andrés Varela Entrecanales.

La nueva cadena, llamada SIETE, deberá comenzar a emitir antes de seis meses, coincidiendo su pleno funcionamiento con el inicio del ciclo electoral de 2027.

El proyecto priorizará programas de debate y tertulias informativas, con presentadores y comunicadores cercanos al Gobierno, y contará con un presupuesto inicial de 20 a 25 millones de euros anuales.

El socio industrial principal será José Luis Manzano, dueño de Integra y Telefé, que aportará el 25% del capital, aunque el control permanecerá en manos de los inversores españoles.

El Consejo de Ministros aprobará este martes la adjudicación de la nueva cadena de televisión digital terrestre TDT al grupo de accionistas rebeldes de Prisa agrupados en torno a Andrés Varela Entrecanales.

El otro candidato a la licencia es el grupo Mediaset, con acreditada experiencia en el sector audiovisual y solvencia financiera, pero que tiene el hándicap de tener ya adjudicadas ocho frecuencias.

De no mediar alguna sorpresa, en tal caso pasaría a la próxima semana, la cadena será adjudicada este martes por el Ministerio de Transformación Digital que dirige Óscar López, lo que implica que tendrá que estar funcionando antes de seis meses.

Esto significa que la nueva cadena (agrupada bajo el acrónimo de SIETE) comenzará a emitir a finales de noviembre, el tiempo justo para estar a pleno rendimiento coincidiendo con el próximo ciclo electoral de las generales de 2027.

Este era el objetivo inicial del Gobierno. Dar la frecuencia a un grupo de afines para poder engrasar la maquinaria electoral y tener un apoyo mediático más en medio de la serie de casos de corrupción que cercan al Gobierno.

Paradójicamente, el consejo de ministros aprobará la nueva televisión en ausencia del presidente del Gobierno que se encuentra fuera de España en viaje oficial a Roma y al Vaticano.

El consorcio está liderado por Adolfo Utor, Diego Prieto y Andrés Varela -accionistas de Prisa que apoyó el Gobierno para apartar a Oughourlian- que, además, cuentan con la asesoría de José Miguel Contreras, el fundador de Globomedia y la Sexta.

El grupo, además, tiene el apoyo de Óscar López, el ministro cuya cartera debe decidir en definitiva cuál será el dueño de la nueva TDT.

Las fuentes consultadas por este diario indican que sobre la mesa ha estado la posibilidad de utilizar la marca CNN, como una reminiscencia a la extinta CNN+ y para darle el sello de calidad informativo que busca el propio Gobierno.

Es así como el leitmotiv será eminentemente informativo, pero limitado por su presupuesto, lo que les obligará a centrarse en las tertulias y los programas de debate más que en informativos. Siguiendo la estela de lo que hace actualmente TVE con La 1.

Los siguientes pasos son cerrar preacuerdos de utilización de equipos técnicos (se habla de que el elegido podría ser Mediapro) y de gestión comercial, posiblemente con Pulsa, la exclusivista que tiene en su cartera un buen puñado de cadenas pequeñas de TDT y de pago.

Nueva cadena

Del mismo modo, el objetivo es cerrar contratos (cuando tengan la licencia) con presentadores de primer nivel cercanos a la órbita de la izquierda y tertulianos y comunicadores cercanos al Gobierno. Aunque dentro del grupo se reconoce que no es fácil avanzar si no tienen un calendario definido.

Respecto de su financiación, la cadena empezará con un presupuesto limitado por los ingresos comerciales. Se espera que tenga un coste de unos 20 a 25 millones al año, aunque el montante podría variar de acuerdo a la evolución de un mercado publicitario que parece remontar en este 2026.

En cuanto a sus socios, el gran partner industrial es José Luis Manzano, dueño de Integra y accionista de la histórica cadena de televisión argentina, Telefé.

El grupo dará el soporte industrial que el concurso lanzado por el Gobierno exigía para otorgar la licencia acreditando una experiencia en el mundo audiovisual de -al menos- cinco años.

Telefé aportará parte del capital necesario (en torno al 25% de la cadena), pero siempre con el control de los inversores españoles, al tratarse de un sector -el de la televisión- marcado como estratégico por el Gobierno.