Joseph Oughourlian, presidente del grupo Prisa.

Joseph Oughourlian, presidente del grupo Prisa. Diseño: Arte EE

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Oughourlian pacta con Moncloa y hace guiños a Feijóo para resistir el doble asalto al grupo Prisa

El empresario se juega meses clave con ofertas sobre la mesa para rescatar el grupo y con la opción real de vender algunos activos.

Más información: Sánchez se reúne en Moncloa con Oughourlian para acercar posiciones un año después del fallido asalto a Prisa

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Las claves

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Joseph Oughourlian refuerza su posición en Prisa pactando una tregua con Moncloa y acercándose al PP para resistir presiones políticas y empresariales.

El grupo Prisa enfrenta amenazas de empresarios como Global Alconaba y Blas Herrero, así como la incertidumbre creada por empresas extranjeras como Vivendi y DPG.

La delicada situación financiera de Prisa, con una deuda de 757 millones y pérdidas crecientes, podría forzar la venta de activos clave como Cadena Ser o El País.

Oughourlian busca equilibrar alianzas políticas y empresariales para mantener el control del grupo mientras evalúa la posible rentabilidad de una eventual venta futura.

Joseph Oughourlian se enfrenta a meses clave que pueden decidir su futuro y el del grupo Prisa. Sin dejarse deslumbrar por los fastos del 50 aniversario de El País, el empresario franco-armenio sabe que se juega mucho y para ello ha movido varias fichas en las últimas semanas.

Una historia en la que se entrelazan intereses de las dos principales fuerzas políticas, con una Moncloa que ha vuelto al terreno de juego y un PP que sueña con controlar Prisa.

Un relato con importantes secundarios que quieren ser protagonistas como los empresarios liderados por Global Alconaba que (todavía) quieren tomar el control de Prisa; o el dueño de Kiss FM, Blas Herrero, que ha propuesto un rescate.

También confluyen empresas extranjeras como la francesa Vivendi o la belga DPG que están al acecho; y otros grupos interesados en quedarse con los principales medios de la compañía.

Un futuro que, sin embargo, está fuertemente condicionado por la supervivencia financiera de Prisa y por Pimco. El banco de inversión está dispuesto a defender sus intereses aunque esto signifique ahogar a la compañía. Lo que abre la puerta a movimientos accionariales o eventuales ventas de activos.

Pero empecemos por el principio. Hace siete días, Oughourlian dejó claras sus intenciones en una entrevista en El País, indicando que su principal objetivo es seguir como presidente de Prisa el tiempo que fuese necesario para aprovechar "los buenos años" que vienen.

Oughourlian quiere quedarse, de eso no hay duda. Un deseo que ha ido creciendo a medida que ha consolidado su control y su poder dentro de la compañía tras un serial de guerras ganadas en los últimos ocho años.

Juan Luis Cebrián en 2018, Javier Monzón en 2020 y Global Alconaba en 2025 -estos últimos además apoyados por Moncloa- han ido sucesivamente cayendo ante los movimientos del empresario franco-armenio.

Además Oughourlian se siente cómodo como presidente de Prisa y como parte del star system empresarial español. Acude a eventos, pisa alfombras rojas, se reúne con políticos y mantiene una intensa agenda que beneficia también sus otros negocios.

El más conocido es Indra, donde mantiene un 5%, valorado en unos 450 millones, y en donde se ha convertido en uno de los protagonistas de la última lucha accionarial en la que -tras resistir a Moncloa- bridó su apoyo para nombrar al nuevo presidente Ángel Simón.

Efectivamente, quiere quedarse. Pero no para siempre. Su intención es intentar superar los problemas financieros y sacar rentabilidad a su inversión, y a la de sus socios, en cuanto sea posible.

Y como cualquier inversor -por mucho que insista en que se ha reconvertido en un editor que busca la rentabilidad a través del buen periodismo- sabe que cuanto mejor esté la empresa, más podrá sacar por venderla.

Un plan que está pensado para resistir en dos dimensiones: la política y la económica. En esta línea ha logrado una pequeña victoria al reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Reunión de Sánchez con Oughourlian

Un encuentro desvelado por este diario para buscar acercamientos y que se convirtió en el primer encuentro tras la guerra con Global Alconaba que estos días cumple un año.

Estos empresarios, apoyados por Moncloa, intentaron sin éxito tumbar a Oughourlian, lo que hizo que el franco-armenio y el presidente del Gobierno rompieran lazos tras muchos años de buena relación.

Las fuentes consultadas hablan de que el resultado del encuentro sostenido hace un par de semanas -antes de la entrevista que el empresario concedió a El País- fue un pacto de no agresión.

En este acuerdo, Moncloa se asegura el apoyo de Prisa en los momentos duros que se vienen de cara a la campaña electoral de 2027; y Oughourlian gana tiempo para resistir los ataques de quienes quieren apartarlo del principal sillón de Prisa. Las dos partes ganan.

Arremetida de Global Alconaba

Pero esto no significa que el empresario se entregue totalmente al PSOE y al Gobierno. Al contrario, el dueño del 29% de Prisa -a través de Amber Capital- lleva muchos meses cortejando al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Y, si bien es cierto que entre los populares no ha sentado nada bien el encuentro con Sánchez, en Prisa confían en reconducir la situación y hacer lo que mejor sabe Oughourlian: sobrevivir.

Sobrevivir a los políticos y navegar entre dos aguas para resistir una última parte de la legislatura cercano a Sánchez y cambiar a Feijóo si fuese necesario después de 2027. Es difícil, pero lleva haciéndolo ocho años. Y con éxito.

La clave es resistir ya que el primero de los riesgos llega precisamente desde el Gobierno. Desde hace algunas semanas los accionistas díscolos de Prisa que perdieron la guerra del año pasado han vuelto a mover ficha.

Propuesta de Blas Herrero

Unos movimientos más políticos que empresariales. Alconaba (Andrés Varela), Diego Prieto y Adolfo Utor, han transmitido al Gobierno que todavía pueden tomar el control de Prisa y que para ello es clave la concesión de la nueva cadena de TDT. Tienen como socios a Telefe, lo que les da fuerza para pensar que pueden conseguirlo.

Quieren convencer al presidente del Gobierno de que Oughourlian no es de fiar y que su único objetivo es entregar Prisa a las derechas. Y cuentan con el apoyo del ministro de Transformación Digital, Óscar López.

En esta clave se entienden las últimas informaciones que apuntan a movimientos en la Cadena Ser o posibles sinergias empresariales entre Atresmedia y Prisa.

Por ello ha sido clave para Oughourlian el último encuentro con Sánchez. Ha intentado desactivar la tentación que puede surgir en Moncloa de volver a entrar en guerra con Prisa.

Deuda de Prisa

Pero no es el único riesgo. Blas Herrero también está a la espera de que evolucionen los acontecimientos. En febrero, el consejo de administración de Prisa rechazó la propuesta del empresario asturiano argumentando "absoluta inconsistencia".

La operación pasaba por una ampliación de capital de 300 millones de euros, una quita de 400 millones de la deuda (aproximadamente la mitad del total), la compra del pasivo por parte de la banca española con mejores condiciones y la salida de Pimco como acreedor.

Pero Herrero no se rinde. El empresario mantiene su propuesta. Su plan se basa fundamentalmente en esperar el deterioro financiero de la compañía que -entiende- se hará evidente hacia el final del año.

Prisa cerró 2025 con pérdidas netas de 27 millones, más del doble que en 2024, por los costes de reestructuración, efecto cambiario y la ausencia de extraordinarios positivos del ejercicio anterior.

Resultados financieros

Los ingresos cayeron un 2%, situándose en 904 millones, y el Ebitda bajó un 12% hasta 163 millones. Pero lo peor es el pago de intereses de su deuda que se elevó a los 71 millones el año pasado, poco menos de la mitad de sus resultados operativos.

Su deuda de 757 millones ya representa un apalancamiento de 4,7 veces el Ebitda y mantiene un patrimonio neto negativo superior a los 400 millones de euros.

El problema además es que la última refinanciación que Prisa hizo con Pimco extendió la vida de la deuda, pero apenas redujo el pago de intereses desde el 5,94% al 5,39%. Unos tipos que mantendrán intereses anuales cercanos a los 80 millones en el próximo lustro.

En el entorno de Blas Herrero creen que esta deuda es insostenible y que hay serio riesgo de que Prisa no pueda pagar en el corto plazo, lo que terminaría entregando la compañía a su principal tenedor, Pimco. Un banco que en anteriores ocasiones no ha dudado en asumir la gestión de las empresas que no cumplen.

Activos ¿en venta?

Un tercer riesgo para el presidente de Prisa es Vivendi. El grupo francés quiere crecer en España y se ha marcado como prioridad comprar un paquete de Movistar+. Para ello no descarta tampoco vender su 11,5% en Prisa, inversión que ha dejado de ser prioritaria.

En este sentido, Oughourlian teme que una eventual salida de los franceses -anteriores aliados- genere un nuevo terremoto accionarial en Prisa que pueda moverle la silla.

Por eso quiere -con el apoyo de Moncloa- dar garantías a Vivendi de que pueden mantenerse en Prisa y que, a su vez, puedan invertir con tranquilidad en otros negocios.

En cualquier caso, repeler los ataques de sus enemigos empresariales con el apoyo político no solucionará per sé la delicada situación financiera. Por eso el presidente de Prisa tampoco descarta la venta de activos por separado.

Delgados equilibrios

Y aquí está todo sobre la mesa: Cadena Ser, El País, las radios de Latinoamérica, el AS y Cinco Días. En el caso de la Ser, Mediaset nunca ha ocultado su objetivo de quedarse con la emisora para competir con Atresmedia en igualdad de condiciones.

En cuanto a El País, se ha hablado de los belgas de Mediahuis; y en el diario AS podrían estar interesados los atléticos Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil que hace unos meses compraron 40 millones en acciones de Prisa. Lo hicieron junto con el presidente del Zaragoza, Jorge Mas, socio de Oughourlian en el club maño.

Una verdadera lucha por la supervivencia con intereses políticos de por medio, pero también contra la realidad financiera de la compañía. Una lucha que busca un delicado equilibrio entre resistir al actual Gobierno de Pedro Sánchez, pero que también se proyecta en un eventual Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo.

Una lucha que intenta resistir los movimientos y ofertas que tiene sobre la mesa para rescatar el grupo Prisa, pero que además debe garantizar la supervivencia de una empresa ahogada por la deuda, por los intereses y por unos acreedores que no dudarán en ejercer sus derechos si las cosas se tuercen.