El Micrófono de Cristal, trofeo del Festival de Eurovisión, en el estadio St. Jakobshalle de Basilea, Suiza.

El Micrófono de Cristal, trofeo del Festival de Eurovisión, en el estadio St. Jakobshalle de Basilea, Suiza. Corinne Cumming UER Basilea, Suiza

Medios

2025, el año en que RTVE hizo historia al retirar a España del Festival de Eurovisión por la presencia de Israel

El pasado año se recordará por la histórica decisión del presidente de la Corporación, José Pablo López, de irse del certamen y rebelarse contra la UER.

Más información: El Consejo de Informativos de TVE denuncia ante el Parlamento Europeo "la falta de neutralidad" del ente público.

Publicada

Las claves

RTVE retiró a España del Festival de Eurovisión 2025 por la participación de Israel, siendo la primera vez que el país no concursaba desde 1961.

La decisión se tomó tras el fracaso de un movimiento liderado por España y apoyado por otras televisiones europeas para expulsar a Israel por la guerra en Gaza.

La Unión Europea de Radiodifusión solo ha expulsado anteriormente a Rusia y Bielorrusia, pero defendió la permanencia de la cadena pública israelí por su independencia editorial.

La retirada de España evidenció divisiones dentro del Big 5 y la falta de habilidad diplomática de RTVE para sumar apoyos a su causa.

Si hay un hecho que ha marcado el año televisivo en el pasado 2025 es la histórica retirada de España del Festival de Eurovisión por parte de RTVE. Su presidente, José Pablo López, cumplió con su amenaza, provocando que el país ibérico no vaya a concursar por primera vez desde su debut, en 1961.

64 ediciones de manera ininterrumpida que llegaron a su fin este pasado 4 de diciembre, tras el primer día de la Asamblea General de la Unión Europea de Radiodifusión (UER). En esta, la presencia de Israel se asoció al cambio de reglamento del certamen musical.

España lideraba el movimiento a favor de expulsar al país hebreo, a pesar de no incumplir oficialmente ninguno de los requisitos. Desde que comenzó la ofensiva de RTVE, se pensó que la UER se encontraba ante un cisma que fragmentaría completamente al organismo paneuropeo.

Como miembro del Big 5, España buscaba llevar la iniciativa de la revuelta que inició Eslovenia en verano y que siguió Irlanda. A inicios de septiembre, la cadena pública irlandesa, RTÉ, anunció que no estaría en Eurovisión 2026 si la UER no expulsaba a la KAN, la radiotelevisión estatal de Israel.

El 12 de septiembre, se sumó la neerlandesa AVROTROS. En medio de una vorágine que daba la impresión de ir a más, el día 16 de septiembre, RTVE anunció que se retiraría del certamen por la guerra en la franja de Gaza.

Así lo decidió el Consejo de Administración de RTVE, por mayoría absoluta con los votos de los consejeros del PSOE, Sumar, Podemos, ERC y PNV.

José Pablo López, presidente de RTVE, en su comparecencia en la Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades del 27 de noviembre de 2025.

José Pablo López, presidente de RTVE, en su comparecencia en la Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades del 27 de noviembre de 2025. Kiko Huesca EFE

Sin embargo, lo que parecía que iba a ser una rebelión en la que se sumarían más países críticos con Israel terminó derivando en un fallido movimiento que dejó en evidencia la falta de habilidad geopolítica por parte de las televisiones díscolas.

Un grave error fue olvidar un leitmotiv que se ha ido repitiendo en estos dos últimos años en el Festival de la Canción: es un concurso de cadenas, no de países. A pesar de que las radiotelevisiones públicas abanderan a sus respectivas naciones, no se traduce en que sean símbolos del gobierno de turno de cada Estado.

Israel no es Rusia

Un elemento que no se tuvo en cuenta a la hora de comparar a la israelí KAN. Un elemento que ha fallado en este boicot ha sido el de igualar la invasión de la Rusia de Putin a Ucrania (con la complicidad de Bielorrusia) con la guerra que ha librado el ejército del país gobernado por Netanyahu contra la organización terrorista Hamás.

Desde su fundación, el 12 de febrero de 1950, la UER sólo ha expulsado a dos países: Bielorrusia y Rusia.

Ambos casos fueron distintos entre sí y también reflejan por qué las intenciones de RTVE, impulsada por la presión del gobierno de Pedro Sánchez eran difíciles de conseguir en el caso de Israel.

La UER expulsó a la cadena pública bielorrusa, BTRC, el 1 de julio de 2021 por la fuerte represión contra la libertad de prensa que se vivió durante las protestas contra el régimen de Aleksandr Lukashenko.

A esa agresión contra un derecho fundamental, se sumó el silenciamiento de medios independientes, la detención de opositores políticos y la línea tendenciosa y propagandística de la televisión y radio públicas.

La expulsión de Rusia fue el 25 de febrero de 2022, solamente un día después de que el país gobernado con mano de hierro por Vladimir Putin invadiera Ucrania.

Sede central de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en Ginebra, Suiza.

Sede central de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en Ginebra, Suiza. Denis Balibouse Reuters

En este caso, las televisiones públicas de varios países, especialmente del norte de Europa, presionaron a la UER para expulsar a las dos cadenas rusas públicas, Pervyy kanal y la VGTRK. Esta expulsión tuvo dos motivos de peso. El principal fue la invasión de Ucrania, un conflicto bélico que sigue en curso.

A ello se le sumó que la UER suspendió a sus miembros rusos por la pérdida de independencia editorial y por el uso de los medios estatales para difundir propaganda y desinformación sobre la invasión.

Esto provocó que se vulneraran también los principios básicos del organismo paneuropeo. Las compañías rusas abandonaron la UER tras esta suspensión.

La KAN, servicio público

Sin embargo, la situación de la KAN era muy distinta. La cadena pública sigue siendo un baluarte de la libertad de prensa, la independencia editorial y el respeto de los principios de los medios de servicio público que exige la UER.

Un hecho que obvió la RTVE liderada por José Pablo López es que la KAN, que está dentro de la IPBC (Corporación de Radiodifusión Israelí), es que la cadena está sufriendo notables presiones por parte del gobierno de Netanyahu, quien busca privatizar el ente y convertirlo en un medio de propaganda.

En lugar de sumarse al apoyo público de la UER a la cadena israelí, la cual ha dado espacio a voces críticas con la gestión de Netanyahu de la guerra en Gaza y también a los familiares de los rehenes, RTVE y las otras cadenas optaron por no apoyar a la KAN e igualarla con las radiotelevisiones propagandísticas de Bielorrusia y Rusia.

Estudios de la IPBC (Corporación de Radiotelevisión Pública Israelí) en Jerusalén, Israel.

Estudios de la IPBC (Corporación de Radiotelevisión Pública Israelí) en Jerusalén, Israel. Shai Epstein Creative Commons Jerusalén, Israel

Y esa realidad que estaba en el trasfondo ya se podía intuir como fuerte muro de contención al boicot. A pesar del anuncio de RTVE, ninguno de los otros cuatro países del Big 5 se sumó.

La alemana ARD se erigió como la principal protectora de la participación del país hebreo. La Rai italiana se sumó a los pocos meses. France Télévisions rechazó cualquier tipo de boicot cultural y la BBC, envuelta en polémicas sobre su credibilidad sobre la cobertura de la guerra en Gaza, optó por mantenerse neutral.

Ejercicio de diplomacia

A ello se sumó un ejercicio de diplomacia liderado por el jefe del Estado israelí, Isaac Herzog, quien se tomó el asunto como de ‘emergencia nacional’. Un movimiento que, a pesar de las críticas por parte de la comunidad eurofan, no violaba los estatutos de la institución paneuropea.

Ya tras el anuncio, se veía que el boicot no tenía visos de prosperar. El tiro de gracia vino el 8 de octubre, un día después de cumplirse el segundo aniversario de los atentados del 7-O, cuando se anunció un alto el fuego entre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la organización terrorista.

Este alto el fuego e inicio de un proceso de paz, impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, junto con los gobiernos de Catar, Egipto y Turquía, fue ampliamente apoyado. Es más, Pedro Sánchez celebró este acuerdo y asistió a El Cairo para el acto oficial de firma del plan.

Con la guerra entrando en fase de desescalada, con breves rupturas del alto el fuego por parte de ambos bandos, la UER optó por cancelar una votación extraordinaria prevista para noviembre.

El Plan de Paz provocó que cualquier movimiento para boicotear o expulsar a Israel de competiciones deportivas y culturales quedase en barbecho.

Imagen del Wiener Stadthalle durante la celebración del Festival de Eurovisión 2015 en Viena.

Imagen del Wiener Stadthalle durante la celebración del Festival de Eurovisión 2015 en Viena. RTVE

A pesar de ello, tanto RTVE como RTÉ, AVROTROS y RTVSLO reafirmaron su posición. De hecho, la cumplieron el 4 de diciembre, con la islandesa RÚV sumándose seis días después. Solamente el 23,53% de los votos de la Asamblea General del organismo paneuropeo fueron en contra del nuevo sistema (y, por ende, contra Israel).

Es más, José Pablo López ha atacado con especial virulencia a la UER, tildando a Eurovisión como “no un concurso, sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado”.

Una decisión que, paradójicamente, ha provocado el efecto opuesto. A pesar de los esfuerzos de la UER por evitar injerencias políticas en el certamen, los cinco países díscolos terminaron politizando el proceso.

La 70ª edición de Eurovisión, que se celebrará en Viena en mayo de 2026, ha dejado en evidencia la clara falta de gestión de España y de RTVE en materia de geopolítica y diplomacia.