Decenas de personas siguen intentando cruzar la frontera, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España).

Decenas de personas siguen intentando cruzar la frontera, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España). Marcos Moreno. Europa Press

Turismo

Alarma en el sector turístico por la crisis migratoria en Ceuta y la petición de Italia de sacar a España del espacio Schengen

Desde la Mesa de Turismo creen que dificultaría el tráfico de visitantes.

Schengen permite la libre circulación de personas por Europa y facilita los flujos turísticos.

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Las claves

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La crisis migratoria en Ceuta ha generado preocupación en el sector turístico español por el impacto negativo en la imagen del país como destino turístico.

Italia, con el apoyo de Finlandia, ha propuesto la expulsión de España del espacio Schengen, lo que alarmaría gravemente al sector turístico español.

Salir del espacio Schengen dificultaría la libre circulación de turistas europeos, especialmente de mercados clave como Alemania, Francia e Italia, con consecuencias económicas negativas.

Aunque Italia no puede expulsar unilateralmente a España de Schengen, sí podría restablecer controles fronterizos en circunstancias excepcionales, lo que ya ha ocurrido antes en la UE por motivos de seguridad o salud pública.

La crisis migratoria de Ceuta ha puesto en alerta al sector turístico. Lo ha hecho por dos razones, una por la imagen que da España como destino y la otra por la amenaza de Italia -apoyada por Finlandia- de excluir a España del espacio Schengen.

“La imagen de ayer no es muy positiva para España ni para el turismo”, señala Carlos Garrido, presidente de la Mesa de Turismo. Con ello se refiere al momento en el que casi 50.000 personas entraron en la ciudad autónoma desde Marruecos.

No hay que olvidar que España es uno de los principales destinos turísticos del mundo. El pasado año recibimos casi 97 millones de turistas extranjeros. Y esta imagen no es la mejor para la industria.

Pero además, a ello hay que sumar la crisis diplomática que ha generado con Italia y Finlandia pidiendo expulsar a España del espacio Schengen.

Hablamos de un acuerdo que incluye a 29 países europeos y que permite a más de 450 millones de personas viajar libremente entre los países miembros sin pasar controles fronterizos.

Salir de este espacio “sería una gran catástrofe en materia de turismo, dificultaría mucho el tráfico de turistas y traería unas gravísimas consecuencias económicas para España”, denuncian desde la Mesa de Turismo.

¿Por qué? Porque la libre circulación de turistas por Europa, donde precisamente se encuentran nuestros principales mercados emisores, es “una de las claves del buen funcionamiento del turismo y de los excelentes resultados que venimos registrando durante los últimos años”, añaden.

Los mercados emisores de los que hablamos son Alemania, Francia e Italia.

Por ello, el sector turístico vive con inquietud esta crisis y más a las puertas de la operación salida del 1 de agosto con muchos españoles viajando por Europa y muchos europeos viniendo a nuestro país.

¿Nos pueden echar?

Desde un punto de vista jurídico, Italia no puede expulsar unilateralmente a España del espacio Schengen, pero sí puede restablecer los controles fronterizos.

Esto está permitido en determinadas fronteras interiores y en circunstancias excepcionales que pongan en riesgo el funcionamiento general del espacio Schengen.

En estas situaciones el Consejo puede recomendar que uno o varios Estados miembros restablezcan sus controles fronterizos, a propuesta de la Comisión Europea.

Los controles que se establezcan en caso de circunstancias excepcionales requieren la aprobación del Consejo.

No sería la primera vez que ocurre. En el contexto de la pandemia de la Covid entre 2020 y 2022 varios países de la UE decidieron restablecer los controles fronterizos internos.

También hay otro antecedente más lejano. En 2015 a raíz de los atentados terroristas o ante el aumento de los flujos migratorios hacia la UE.

Asimismo, el Código de Fronteras Schengen también dispone que los Estados miembros puedan introducir controles fronterizos temporales para responder a una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior.

En este caso, el Estado miembro de que se trate debe notificarlo a la Comisión y a los demás países de la UE al menos cuatro semanas antes de la introducción de los controles, o en un plazo más breve si las circunstancias no se conocen de antemano.

Este restablecimiento de los controles internos no requiere la aprobación del Consejo.