Imagen de archivo de un avión de Ryanair.

Imagen de archivo de un avión de Ryanair. EFE

Turismo

Los recortes de Ryanair condenan al aeropuerto de Santiago de Compostela a vivir su mayor crisis de tráfico aéreo

La irlandesa cerró su base en Lavacolla y redujo rutas.

En lo que va de año se ha desplomado un 40% el número de pasajeros.

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Las claves

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El aeropuerto de Santiago de Compostela ha perdido un 40% de su tráfico aéreo en lo que va de año debido a los recortes de Ryanair.

Ryanair cerró su base en Lavacolla, eliminó rutas nacionales e internacionales y dejó de volar a destinos como Valencia, Sevilla o Canarias.

El aeropuerto también sufrió un cierre de 35 días para renovar la pista, lo que agravó aún más la caída de pasajeros.

Mientras otros aeropuertos afectados han recuperado tráfico tras la salida de Ryanair, Santiago sigue en crisis pese a la apertura de nuevas rutas internacionales.

Un año y medio después de que Ryanair iniciara sus recortes en España, hay un aeropuerto, el único entre los afectados, que no ha conseguido recuperar el tráfico perdido. Es el de Santiago de Compostela (más conocido con el nombre de Lavacolla), donde la aerolínea de bajo coste retiró inicialmente un avión de la base.

Eso se tradujo en el cierre definitivo de su base (donde tenía dos aviones) y la reducción paulatina de rutas. Las últimas en marzo, justo cuando se inicia la temporada de verano. Ryanair dejó de volar desde el aeropuerto de Santiago hasta Valencia y Sevilla.

Un agujero que ha hecho que en lo que llevamos de año haya perdido un 40% de su tráfico. En los primeros seis meses de 2026 por sus instalaciones pasaron 909.199 frente al 1,5 millones de un año antes. Y hace dos años la cifra era de 1,7 millones, según datos de Aena.

Desde el gestor aeroportuario confirman a este periódico que los recortes de Ryanair están detrás. Pero defienden que “el descenso se ha mitigado mucho este verano, gracias a la apuesta de las compañías aéreas por Santiago con la apertura de rutas como Ámsterdam o Nueva York/Newark”.

Y lo cierto es que en junio de este año la caída es más ligera. Los viajeros de Lavacolla ascendieron a 277.649, un 10,5% menos.

No obstante, son conscientes de que el desplome anual será alto porque además de los recortes de Ryanair el aeródromo gallego ha estado penalizado también por el cierre de 35 días para renovar la pista, entre el 23 de abril y el 27 de mayo. Lo que ahonda más en su crisis de tráfico.

Ryanair mantiene todavía rutas en Lavacolla a cinco destinos en España y a tres en Europa. Pero lo cierto es que son menos de las que tenía antes. Ya no vuela tampoco a Gran Canaria, Palma de Mallorca, Tenerife o Málaga, entre otros. Y el impacto se nota.

Y se nota más incluso que en Vigo, donde la low cost cesó operaciones. Este aeropuerto sólo ha perdido un 0,5% de tráfico en junio (93.982 pasajeros transportados) y en el primer semestre incluso sube un 4,1% (543.912 viajeros).

Hace unos días el CEO de Ryanair, Eddie Wilson, manifestó que le encantaría volver a Santiago (donde ya no tiene base) y Vigo (en Peinador ya no opera), pero aseguró que “la estructura de precios no apoya esa realidad para que Ryanair consiga ese retorno”.

Ryanair pierde tráfico

La crisis del aeropuerto de Santiago de Compostela tiene su origen en el primer gran recorte de Ryanair en España en protesta por la falta de incentivos de Aena en aeropuertos regionales y por sus elevadas tasas.

Por aquel entonces quitó un avión en Santiago de Compostela y redujo tráfico en cinco aeropuertos regionales: Vigo (-61%), Santiago (-28%), Zaragoza (-20%), Asturias (-11%) y Santander (-5%). En total, 800.000 plazas menos para la temporada de verano en 2025.

Luego llegaron otros dos recortes. Anunció la reducción de un millón de plazas en los aeródromos regionales para la temporada de invierno ya terminada y la eliminación de 1,2 millones para esta temporada de verano 2026.

En total, tres millones de plazas menos en 18 meses en España. A la vez que quitó plazas en los aeródromos regionales las sumó casi en la misma cantidad en los grandes aeródromos.

Con ello consiguió compensar su tráfico y no perder terreno en España. Pero esa estrategia no es eterna y la compañía se llevó su primer gran revés en el primer trimestre: perdió pasajeros por primera vez desde la pandemia.

En concreto, la aerolínea low cost transportó 12,8 millones de viajeros hasta marzo, según los datos de Aena, que cuenta a los usuarios que pasan por los aeropuertos españoles tanto en salidas como en llegadas.

De hecho, Aena ha conseguido que muchos otros aeropuertos levanten la cabeza tras la salida de la irlandesa, como el de Valladolid y Jerez de La Frontera.