Tienda de Digi en Fuengirola (Málaga)

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Tecnología

Los grandes bancos de Wall Street se borraron de la salida a bolsa de Digi en España

Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley y BofA estuvieron al margen.

Sí han estado en las salidas de Cirsa y Puig y en la compra de Iberdrola México.

Más información: Digi España saldrá a bolsa con un precio de 5,60 euros por acción y una valoración inicial de 1.662 millones de euros

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Las claves

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Los grandes bancos de Wall Street como Goldman Sachs y JP Morgan decidieron no participar en la salida a bolsa de Digi en España.

La ausencia de estos bancos se debió a factores como la elevada deuda de Digi, dudas sobre su modelo de negocio y riesgos reputacionales por procesos judiciales en su matriz rumana.

Digi tuvo que rebajar su valoración inicial y reducir la oferta de acciones, apoyándose en bancos europeos y family offices para la operación.

Finalmente, la salida a bolsa se realiza a 5,60 euros por acción, con una valoración de unos 1.500 millones de euros y solo el 20% del capital colocado en el mercado.

Los grandes bancos estadounidenses de Wall Street se borraron de la salida a bolsa de Digi en España, pese a que inicialmente valoraron participar en el lanzamiento previsto para este 16 de julio.

Fuentes financieras consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia aseguran que las principales entidades estadounidenses estudiaron preliminarmente, pero finalmente decidieron no presentar oferta para formar parte del sindicato de colocación.

Hablamos de las entidades como Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley o Bank of America (BofA) que dominan el negocio mundial de renta variable, las que lideran las mayores salidas a bolsa y las que, gracias a su capacidad de distribución, acercan las compañías a los grandes fondos internacionales.

Fuentes financieras consultadas por este diario advierten que lo normal es que en una operación como la de Digi, con una valoración -tras la ampliación- de más de 1.600 millones y un objetivo de recaudar 330 millones, participen asesores estadounidenses ya sea como coordinadores globales o los principales colocadores.

No obstante, entre los motivos para no dar el paso -que citan las fuentes consultadas por este diario- se encuentra la elevada deuda de Digi, las dudas de su modelo y los riesgos de compliance que podían suponer los procesos judiciales en los que ha estado inmersa su matriz en Rumanía.

Este cúmulo de antecedentes habría hecho que bancos de Wall Street hayan decidido bajarse de una operación que consideraron arriesgada, pese a que históricamente han estado muy cerca de operaciones similares en España.

Sin ir más lejos, bancos como Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley o Bank of America, han estado involucrados de diferentes maneras en las salidas a bolsa de Puig en mayo de 2024; la compra de Iberdrola México por parte de Cox, a mediados de 2025; o el estreno en bolsa de Cirsa en julio del año pasado.

Pese a ello, han decidido no participar en la salida de Digi. Esa decisión, según estas fuentes, habría obligado a la operadora a cancelar el diseño inicial de la OPV y replantear la transacción.

Es así como finalmente se han apoyado principalmente en bancos europeos, grandes family offices e inversores institucionales con un perfil distinto al que inicialmente se buscaba.

El resultado ha sido una operación de menor tamaño y con una valoración aproximada de 1.500 millones de euros (antes de la ampliación de capital) y la puesta en el mercado de sólo el 20% de las acciones. Saldrá al mercado a 5,60 euros por acción.

Una realidad que se quedó muy por debajo de las aspiraciones iniciales del grupo que aspiraban a más de 2.000 millones y preveía sacar hasta un 30% del capital.

Finalmente, la tarea ha recaído en el sindicato liderado por Barclays (Reino Unido), Santander (España) y UBS (Suiza) como coordinadores globales y Rothschild como asesor financiero independiente.

También han participado BNP Paribas (Francia) y Citi (EEUU) como senior joint bookrunners, y BBVA (España), CaixaBank (España) e ING (Países Bajos) como co-bookrunners.

Deuda y modelo comercial

¿Qué ha pasado? Las fuentes consultadas apuntan a una combinación de factores que hacía difícil defender la operación ante determinados inversores institucionales.

Entre ellos citan el elevado nivel de endeudamiento, con unos 480 millones de euros; unas necesidades de inversión todavía muy significativas para sostener el crecimiento de la red; y un flujo de caja negativo.

Como ha explicado este diario, también se duda de un modelo comercial basado en un ingreso por clientes (ARPU) reducido, muy dependiente de continuar captando clientes mediante precios agresivos en un mercado extraordinariamente competitivo.

A ello se habría sumado un análisis especialmente exigente de los riesgos reputacionales dentro de los procesos internos de compliance y due diligence que aplican estas entidades antes de aceptar un mandato de salida a bolsa.

Dudas con su reputación

La propia compañía reconocía en su folleto de salida a bolsa estos riesgos reputacionales. Su matriz en Rumanía está inmersa en procesos judiciales que involucran a su cúpula, varios directivos y exdirectivos del grupo.

Aunque ni la compañía española (Digi Spain) ni sus filiales son parte de este proceso, la directiva advierte que la cobertura en los medios de comunicación y el conocimiento público del proceso de apelación actual, independientemente de cuál sea el veredicto final, "pueden impactar negativamente la percepción del grupo Digi en España".

De hecho, fuentes del mercado apuntan a que una parte de las reservas de estos bancos de EEUU tiene que ver con el escrutinio sobre el accionista de control, el origen y la estructura histórica del grupo, su modelo de gobierno corporativo y determinados antecedentes reputacionales.

En todo caso, ninguno de estos factores por separado, incluyendo las dudas operativas en la compañía, habría sido necesariamente determinante. Sin embargo, su combinación habría llevado a algunos de los grandes bancos de Wall Street a mantenerse al margen.

Reducción de las expectativas

Digi logró finalmente sacar adelante la OPV rebajando su valoración, reduciendo la oferta y adaptando el perfil de los inversores objetivo. Como contó este diario pasó de pensar en más de 2.000 millones hasta rebajarla a los 1.500 millones.

Y casi sin opciones de optar al Ibex 35 por su escaso capital en free float, por debajo del 14% si se incluye el 6% con el que se han comprometido los dueños de Mayoral.

La compañía consiguió abrir la puerta del mercado, pero la fotografía final dejó una ausencia poco habitual: la de las firmas que normalmente lideran las grandes salidas a bolsa europeas.