El CEO Deutsche Telecom, Tim Höttges, durante una sesión del MWC de Barcelona.

El CEO Deutsche Telecom, Tim Höttges, durante una sesión del MWC de Barcelona. Kike Rincón Europa Press

Tecnología

El 'America first' de Trump y la dependencia de Huawei frenan en seco la fusión de Deutsche Telekom con T-Mobile en EEUU

Condicionantes políticos, geoestratégicos, económicos, regulatorios ponen muy difícil la creación de la mayor 'teleco' del mundo.

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Las claves

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La fusión entre Deutsche Telekom y T-Mobile US enfrenta grandes obstáculos debido al proteccionismo estadounidense y a la política 'America first' de Trump.

La dependencia de Deutsche Telekom de la tecnología de Huawei, vetada en EEUU, complica aún más la operación y genera dudas sobre la seguridad de las redes.

Grupos políticos alemanes y analistas temen que la fusión pueda afectar la soberanía digital alemana y poner en riesgo puestos de trabajo.

El escrutinio geopolítico, la relevancia estratégica de T-Mobile en el mercado estadounidense y la posible influencia europea hacen que la operación tenga baja probabilidad de éxito.

Las palabras del canciller alemán, Friedrich Merz, diciendo que Estados Unidos está siendo “humillado” por Irán en la guerra, fueron seguidas con especial preocupación -y casi con decepción- en los cuarteles generales de Deutsche Telekom (DT) en Bonn.

Las declaraciones del conservador Merz diciendo que era "evidente" que los estadounidenses se han metido en esta guerra sin ninguna estrategia llegan una semana después de que Bloomberg publicara que la operadora alemana estudia fórmulas para integrarse con su filial estadounidense T-Mobile US.

Una mega-operación de 220.000 millones de euros en la que DT compraría la totalidad de las acciones de la estadounidense (actualmente tiene el 53%) en una fusión que crearía una sola gran compañía transoceánica con activos en Europa y EEUU.

Es por ello que el posicionamiento del Gobierno alemán, sumado a la respuesta posterior de Trump diciendo que Merz "no tiene idea" y que "con razón a Alemania le va tan mal"; pone de manifiesto los peores temores de Tim Höttges, CEO de DT y principal impulsor de la mega-operación.

La fusión es casi imposible mientras los dos gigantes mundiales sigan divorciados y completamente alejados en cuestiones no solo geoestratégicas, sino también económicas.

No solo por la mala relación entre Trump y Merz; también por el proteccionismo implantado por el republicano en su segundo mandato, llevando hasta sus máximas cotas el 'America first' (América primero), y por la dependencia tecnológica que DT tiene de Huawei, declarada como uno de los mayores enemigos de EEUU por la propia Casa Blanca.

Todo ello sin contar con que ya hay grupos políticos germanos -el SPD y Los Verdes- que han criticado la operación indicando que reestructurar el negocio de DT desde una perspectiva estadounidense "podría afectar la soberanía digital alemana" y "pondría en riesgo puestos de trabajo".

Y es que, según reconocen diversos analistas, DT se presenta a la operación con un puñado de razones, estratégicas y de seguridad, para que Estados Unidos vete la operación.

En primer lugar, parece difícil creer que Trump bendiga una fusión por absorción en uno de los tres gigantes de telecomunicaciones de EEUU y además para que el control se ejerza desde Europa. Y menos a las puertas de la campaña electoral para las elecciones de medio mandato de noviembre.

T-Mobile US, AT&T y Verizon controlan casi el 90% del mercado y la primera tiene más de un tercio de los clientes, lo que la convierte en un activo estratégico para cualquier Gobierno y más con la actual reconfiguración geoestratégica.

Para Raymond James, que gestiona casi 1,5 billones de euros en activos, la operación tiene una "baja probabilidad" de salir adelante. Y lo justifica indicando que las implicaciones tienen que ver con la política antimonopolio, la seguridad nacional y la alineación global en materia de tecnología. Criterios que primarán por encima de cualquier viabilidad financiera.

Y para más inri, bancos de inversión desaconsejan a inversores estadounidenses acudir a la creación de una empresa que podría estar lastrada por la regulación europea y liderada por una empresa (DT) con problemas para generar ingresos y aumentar sus márgenes. Todo lo contrario que la pujante T-Mobile.

Desde el punto de vista de DT, la fusión tiene mucho sentido, pero para revitalizar a la compañía alemana a costa del gigante estadounidense. Unos efectos que no están tan claros en la dirección opuesta.

En una década, T-Mobile ha pasado de representar el 31% de las ventas del grupo a dos tercios del total. Desde los 60.000 a los 120.000 millones de euros. Su aportación al beneficio total ha pasado de los 3.800 millones (un 22%) hasta los 34.000 (el 67%).

Una acción de T-Mobile vale hoy cinco veces más que a principios de 2014. De esta manera, el último informe de HSBC indica que el 90% del crecimiento de la valoración bursátil de DT se explica por la mejora de T-Mobile.

Nuevo 'holding'

En lo que va del año, la capitalización bursátil de Deutsche Telekom ha aumentado un 33% (el índice alemán DAX un 15%), pero la capitalización bursátil de la filial fuera de EEUU (calculada excluyendo la participación de DT en T-Mobile) se ha devaluado considerablemente, lo que confirma que Europa es un lastre para la estadounidense.

Por otro lado, los cálculos de New Street Research indican que los accionistas minoritarios, que poseen el 45,5% de T-Mobile US, pasarían a tener el 37,4% del nuevo holding.

Y aunque se podría ajustar la valoración entre Deutsche Telekom y su filial para hacer la venta más atractiva, seguirá existiendo un escaso incentivo, según un informe de Barclays. Lo mismo que opina Strand Consult que duda que para T-Mobile sea una buena idea unir su destino al regulador europeo.

Pero la batalla será -por encima de todo- geopolítica. "Si bien la transacción es factible en teoría, especialmente en el actual entorno regulatorio, prevemos un complejo debate y un escrutinio geopolítico en torno a cualquier acuerdo", dice Raymond James.

El efecto Huawei

Y agrega que este escrutinio será especialmente relevante en lo que respecta a la propiedad extranjera, la seguridad de la red y la concentración del espectro así como el uso pasado y presente de la infraestructura de Huawei por parte de DT.

Un proveedor vetado en Estados Unidos desde 2019 y criticado en Europa desde el comienzo de la guerra de Ucrania.

En los últimos meses, el Gobierno alemán se ha mostrado proclive a subvencionar la desconexión de proveedores de alto riesgo, basándose en el último borrador de la actualización de la ley de ciberseguridad (CSA). El documento exigirá la retirada obligatoria de todos los componentes de red de países ajenos a la OTAN.

Pero pese a los constantes avisos de la Unión Europea y a las peticiones de que se utilice el "kit de herramientas 5G", recomendando prohibir el uso de "proveedores de alto riesgo" DT sigue siendo altamente dependiente de Huawei.

Vetos en Alemania

Hasta la fecha sigue teniendo al menos el 60% de toda su red móvil, incluyendo el 5G, y dejando apenas el 40% para las europeas Nokia y Ericsson. Y no parece que tenga planes claros de sustitución inmediatos.

"A pesar de los esfuerzos políticos de la UE y Alemania para eliminar gradualmente los equipos chinos, DT sigue siendo un usuario importante de equipos de Huawei y continúa invirtiendo capital en su programa de modernización "NeMo", dice Raymond James.

Es así como es probable que los reguladores estadounidenses exijan garantías formales de que las redes de T-Mobile permanezcan completamente aisladas de cualquier sistema vinculado a Huawei, a pesar de que actualmente no tienen exposición.

Y aquí nos encontraríamos con otro problema. Alemania, al igual que España, es uno de los mayores socios de China en el continente y cualquier movimiento brusco contra Huawei podría dinamitar las relaciones comerciales entre los dos países.

Equilibrios políticos

Un complejo juego de equilibrios políticos y comerciales en los que Deutsche Telekom parece ir en una dirección contraria, ya no solo de los intereses de Estados Unidos, sino también del propio Gobierno alemán.

Y eso significa que Tim Höttges y la madre de todas las fusiones -como se ha llamado en el mercado- tienen serios problemas.