Meinrad Spenger, CEO de Masorange.

Meinrad Spenger, CEO de Masorange. David Morales.

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Bruselas aprueba la compra de Orange Francia a MasOrange a falta del dictamen de subvenciones extranjeras

El plácet definitivo debería conocerse la próxima semana para que el expediente viaje a España para recibir la autorización del Gobierno.

Más información: Orange pide a Bruselas la autorización para comprar el 50% de MasOrange y cerrar la operación antes del verano

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Las claves

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La Comisión Europea ha aprobado la compra del 50% restante de MasOrange por parte de Orange Francia por 4.250 millones de euros.

La operación ha pasado el filtro antimonopolio de Bruselas y solo queda pendiente el dictamen sobre subvenciones extranjeras y otros trámites técnicos.

Tras la autorización europea, la adquisición deberá ser revisada por la Junta de Inversiones Exteriores y el Consejo de Ministros en España.

Meinrad Spenger continuará como consejero delegado de MasOrange, rompiendo con la tradición de directivos franceses al frente del negocio español.

La Comisión Europea ha aprobado la parte fundamental de la compra de Orange Francia del 50% que no controla de MasOrange.

La compañía francesa formalizó el pasado 12 de diciembre el acuerdo con los fondos KKR, Providence y Cinven, y a accionistas minoritarios españoles, para adquirir el 50% que no controlaba de MasOrange por 4.250 millones de euros.

En este sentido, el dictamen de Bruselas conocido este viernes indica que se ha dado luz verde a la parte del antitrust, es decir, que la compra no comporta ningún riesgo para la competencia, lo que allana el camino y deja prácticamente sellada la autorización.

Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia indican que ahora solo quedan detalles técnicos como el dictamen del Reglamento de subvenciones extranjeras (FSR), que debería certificar que tampoco hay riesgo para este apartado.

En cualquier caso, todo debería quedar cerrado la próxima semana, días antes del plazo final del 22 de abril que tenía la Comisión Europea.

Después de las autorizaciones comunitarias, la operación debe ir a la Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX) que elaborará el informe a la espera de la aprobación del Consejo de Ministros.

En paralelo, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones abrirá un expediente para la cesión del espectro radioeléctrico. Esto implica que Orange Francia debería tener todas las autorizaciones como tarde a finales de mayo.

En cualquier caso, como ya informó este diario el proceso de trámite en Bruselas ha sido sumamente expedito. En marzo entró la preautorización y el 10 ya estaba la petición formal en la Unión Europea.

Ello porque la operación es solo un cambio de manos que no supone ninguna alteración real del mercado. Y además se trata de una compañía, Orange, que lleva 28 años en España. Siempre como un inversor industrial consolidado.

Respecto del impacto de una fusión transnacional, el argumento es el mismo. Orange lleva en España desde 1998 y hace dos años ya era el dueño de la segunda operadora. Ahora la única diferencia es que recuperará el control total de la compañía con más clientes del mercado, pero no la que más ingresos genera.

Como ya informó este diario, esto implica que Orange Francia sea el dueño de la totalidad de MasOrange en junio para empezar una nueva etapa.

Una nueva etapa en la que el actual consejero delegado de MasOrange, Meinrad Spenger, seguirá siendo el primer ejecutivo.

De esta manera, estamos ante un cambio de tendencia histórica. Hasta la fecha, todos los grandes mercados de Orange estaban bajo el mando de un directivo proveniente de la matriz y curtido en diferentes filiales.

Y el caso español -su segundo mercado después de Francia- no era la excepción. En la década anterior a la fusión con MásMóvil, estuvo presidida primero por Laurent Paillassot, luego por Jean-François Fallacher y finalmente por Ludovic Pech, quien actualmente es el director financiero de MasOrange.

Por ello, el mercado creía que tras la compra del 50% de MasOrange a los fondos agrupados en torno a Lorca, el grupo Orange volvería a situar a un directivo francés al mando de su negocio en España. Todo ello considerando además que la compañía está controlada por el Estado galo.

Dentro de la operadora se considera que la complejidad del mercado español aconseja mantener al frente a un consejero delegado que lleve años en la primera línea.

Y Spenger además ha pilotado toda la integración de la joint venture, ha gestionado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), la renegociación de la deuda, la creación de la FiberCo con Vodafone y un plan de sinergias que se cumple en tiempo y forma.