Christel Heydemann, consejera delegada de Orange Group.

Christel Heydemann, consejera delegada de Orange Group. Orange

Tecnología

Orange pide a Bruselas la autorización para comprar del 50% de MasOrange y cerrar la operación antes del verano

El expediente tiene que pasar por la Comisión Europea, la Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX) y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones

Más información: MasOrange aumenta sus ingresos un 2,9% y reduce sus pérdidas hasta los 310 millones

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Las claves

Orange ha solicitado a la Comisión Europea la autorización para comprar el 50% de MasOrange que aún no controla, buscando cerrar la operación antes del verano.

La adquisición, valorada en 4.250 millones de euros, permitirá a Orange convertirse en el dueño del 100% de la mayor operadora de telecomunicaciones en España por número de clientes.

El proceso regulatorio incluye trámites en Bruselas, la Junta de Inversiones Exteriores y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, sin que se prevean grandes obstáculos.

Tras la fusión con MásMóvil, MasOrange ha crecido en ingresos y clientes, acumulando más de 33 millones de líneas y generando sinergias de ahorro de costes, aunque mantiene una alta deuda.

Orange ha presentado la prenotificación ante la Comisión Europea para comprar el 50% de la española MasOrange que no controla, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL-Invertia con fuentes de mercado.

El principal argumento de Orange para pedir las autorizaciones, en Bruselas y España, es que la compra les dará potencia inversora para seguir innovando y profundizando su estrategia de diversificación.

La operadora sostiene que en estos dos años tras la fusión ha tenido crecimiento en ingresos, clientes y en rentabilidad, pero consideran que la mejor forma de consolidar su proyecto industrial, y de crecimiento a largo plazo, es adquirir la totalidad de la española.

La francesa Orange formalizó el pasado 12 de diciembre el acuerdo con los fondos KKR, Providence y Cinven, y una serie de accionistas minoritarios, para adquirir este porcentaje por 4.250 millones de euros. Así pasaría a convertirse en el dueño del 100% de la primera 'teleco' española por número de clientes.

Con la entrada de la prenotificación, se cumple el primer hito regulatorio del proceso. Después de un breve análisis, Orange debe enviar la notificación formal que -según indican las fuentes consultadas- tendrá una tramitación exprés.

Todo marcha según el calendario previsto y los plazos se están cumpliendo como ya se planificó en diciembre, con la firma formal del acuerdo. Y dentro de estos tiempos, el trámite en Bruselas debería ser el más largo.

Luego, la operación debe ir a Junta de Inversiones Exteriores (JINVEX) que elaborará el informe a la espera de la aprobación del Consejo de Ministros. En paralelo, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones abrirá un expediente para la cesión del espectro radioeléctrico.

Las mismas fuentes consultadas indican que estamos ante una tramitación que en conjunto no debería tardar más de seis meses, por lo que en Orange siguen confiando en tener las autorizaciones definitivas antes de que termine el curso y de que empiece el verano. El plan pasa por tener cerrada la compra al comenzar el mes de septiembre.

Respecto de las trabas que podría poner Bruselas -y que eventualmente pudiesen retrasar el proceso- en el sector consideran que no estamos, ni mucho menos, ante la fusión de Orange y MásMóvil, que tuvo un trámite de casi dos años en la UE.

La diferencia es que esta nueva operación es solo un cambio de manos que no supone ninguna alteración real del mercado. Y además se trata de una compañía, Orange, que lleva 28 años en España. Siempre como un inversor industrial consolidado.

Respecto del impacto de una fusión transnacional, el argumento es el mismo. Orange lleva en España desde 1998 y hace dos años ya era el dueño de la segunda operadora.

Ahora la única diferencia es que recuperará el control total de la compañía con más clientes del mercado, pero no la que más ingresos genera.

El proceso tampoco debería arrojar nuevas condiciones a Orange, ni en Bruselas, ni en España. Quizás solo directrices generales en las que los franceses se comprometan a mantener la inversión y el desarrollo industrial.

Fusión de Orange y MásMóvil

Es así como los analistas descartan un camino traumático como el vivido hace dos años y en el que el proceso de autorización en Bruselas no solo fue extremadamente largo y engorroso, sino que también obligó a la empresa fusionada a hacer importantes concesiones de activos, que finalmente fueron a parar a la filial de Digi en España.

Cuando se cierre la compra se completará la vuelta de Orange a España.

Desde la integración con MásMóvil y la creación de MasOrange la gestión directa recayó en Meinrad Spenger, anterior CEO y fundador de su nuevo socio.

Y los gestores de la operadora francesa pasaron a un segundo plano. Solo se mantuvo en una primera línea como director financiero a Ludovic Pech, hasta entonces consejero delegado de Orange España.

Compra a los fondos

Por ello, la salida de Lorca (los fondos Cinven, Providence y KKR, además de socios españoles minoritarios) abre la puerta a una nueva etapa. Con todo, Orange ha mostrado su respaldo a la gestión de Spenger y a su equipo.

Orange dejó una compañía que facturaba (sin MásMóvil) 5.000 millones y ahora la recibirá con 7.600 millones.

En este periodo, MasOrange aumentó sus ingresos gracias a su diversificación, pero con su core de telecomunicaciones más acotado por la fuerte competencia del mercado.

A cierre del año pasado, el grupo contaba con más de 33 millones de líneas totales -excluyendo las M2M-, de las que 26,2 son de móvil -22 en el segmento de pospago- y más de 7,1 millones de banda ancha fija.

ERE y sinergias

En estos dos años se ha cumplido además el plan de ahorro de costes. Solo en 2025 se acumularon sinergias de 356 millones, tras cerrar en abril un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con 609 despidos.

Desde el punto de vista financiero, MasOrange registró al cierre del tercer trimestre del año pasado (último dato disponible) con una deuda neta de 12.503 millones.