Elon Musk, CEO de Twitter, a su llegada a una conferencia con inversores en Nueva York.

Elon Musk, CEO de Twitter, a su llegada a una conferencia con inversores en Nueva York. Reuters

Tecnología

Musk ‘hace limpia’ en Twitter mientras el Congreso de EEUU sospecha de sus lazos con Arabia Saudí

El Congreso pide investigar las repercusiones de sus socios saudíes “para la seguridad nacional”.

5 noviembre, 2022 02:37
Nueva York

Una semana. Ese ha sido el tiempo que ha tardado Elon Musk en materializar su ´limpia` en Twitter. El multimillonario no ha querido dejar pasar ni un minuto para poner en marcha lo que en su entorno conocen como Plan de recortes profundos.

Este viernes el propio Musk confirmó en una llamada con inversores que su equipo había despedido a la mitad de la plantilla. Fuentes citadas por la CNBC detallaron cómo Ron Baron, un administrador de fondos de cobertura que ha invertido en Twitter, le preguntó a Musk: “Hoy despedimos a la mitad de los empleados. Eso debería ahorrarnos cuánto... ¿unos 4.000 millones de dólares?”

El nuevo propietario de la compañía no tuvo reparos en contestar: “Ojalá, aunque siendo honesto, Twitter estaba teniendo problemas de ingresos y costes bastante serios antes de que comenzaran las conversaciones de adquisición". Baron aclararía más tarde que quería decir 400 millones, no 4.000.

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Por otro lado, Musk ha ordenado a los directivos de la plataforma  que encuentren la forma de ahorrar hasta mil millones de dólares al año a base recortar en infraestructura, según dos fuentes familiarizadas con el asunto y un mensaje interno de Slack a los que ha tenido acceso Reuters.

El mensaje interno no deja lugar a dudas: la compañía tiene como objetivo encontrar entre 1,5 millones y 3 millones de dólares por día en ahorros de servidores y servicios en la nube. Otro documento corporativo al que ha tenido acceso algunos medios de comunicación revela que las pérdidas actuales de la empresa ascienden a unos 3 millones de dólares por día "considerando todos los gastos e ingresos”.

Además, el equipo de Musk está explorando si se debe reducir el espacio adicional del servidor que se mantiene para garantizar que Twitter pueda manejar un volumen alto de tráfico. De llevarse a cabo, esta reducción de infraestructura afectaría al rendimiento de la web y la aplicación móvil de Twitter, generando un alto riesgo de ´apagón´ de la red social en momentos clave como la cita electoral del próximo martes.

Las mismas fuentes apuntaron que "Musk está dispuesto a correr ese riesgo para cumplir con los objetivos" y calificaron los recortes propuestos como "delirantes" pues, cuando aumenta el tráfico de usuarios, el servicio puede fallar "de manera espectacular".

Despido por email

La empresa envió un correo electrónico a toda la plantilla el jueves por la noche para avisar de que la compañía les notificaría, también por email, cuál era su futuro en Twitter. “Reconocemos que esto afectará a varias personas que han realizado valiosas contribuciones a la empresa, pero lamentablemente esta acción es necesaria para garantizar el éxito en el futuro”, decía texto.

Una de las ya ex empleadas de la empresa que trabaja desde las oficinas corporativas en Nueva York explicó a la CNBC que se despertó con un aviso de despido en su bandeja de entrada. El email, enviado alrededor de las 3 de la madrugada, iba firmado "en nombre de Twitter".

El mensaje, bastante escueto, confirmaba que recibiría una compensación en algún momento de febrero. La misma persona reconoció que “sabía que la iban a despedir” cuando se dio cuenta el jueves por la noche de que le habían bloqueado el acceso a sus cuentas de trabajo de correo electrónico y Slack.

Otro de los afectados por los despidos publicó en redes sociales que el correo electrónico del jueves fue la primera comunicación que la plantilla ha recibido por parte de la directiva de la empresa desde que se oficializó la adquisición el 27 de octubre.

Aunque ha sido el equipo estadounidense el que se ha llevado la peor parte de esta primera ola de despidos, lo cierto es que los recortes de personal han traspasado fronteras. Así pues, apenas tres días después de que la empresa inaugurara su sede africana en Ghana, muchos de los trabajadores que acudieron a la oficina por primera vez después de dos años de trabajo en remoto, lo hicieron para encontrarse con una carta de despido

Demandas judiciales

Un portavoz del Departamento de Desarrollo de Empleo de California – estado en el que está registrada la empresa - confirmó el viernes por la mañana que Twitter no ha presentado ningún aviso o comunicación oficial de un despido masivo este año.

El estatuto de Trabajadores exige que las compañías registradas en California que empleen a un mínimo de 100 personas anuncien públicamente los despidos que afecten a 500 empleados o más, independientemente de si cotizan en Bolsa o son de propiedad privada.

Las reacciones a los despidos han sido inmediatas. El jueves se presentó una demanda colectiva en un tribunal federal de San Francisco en el que se alega que Twitter tiene la intención de despedir a más empleados y que ha violado la ley al no proporcionar el aviso requerido.

Emmanuel Cornet, quien fue despedido de Twitter el martes "con efecto inmediato" sin recibir el aviso previo de 60 días que establecen las leyes de regulación de empleo a nivel estatal y federal, es uno de los demandantes.

Cornet tampoco recibió una indemnización por despido. Dos días después, otros tres empleados de Twitter (Justine De Caires, Jessica Pan y Grae Kindel) perdieron el acceso a sus cuentas corporativas, "lo que entendieron como que estaban siendo despedidos" en ese mismo momento.

Elon Musk este viernes a su llegada a una conferencia con inversores en Estados Unidos.

Elon Musk este viernes a su llegada a una conferencia con inversores en Estados Unidos. Reuters.

Ellos tampoco recibieron ni aviso previo ni notificación formal de despido, según fuentes con conocimiento del asunto citadas por Los Angeles Times. Los demandantes están preocupados por si Twitter pide a los trabajadores que vayan a perder su empleo que firmen acuerdos en los que renuncian a su capacidad de demandar a cambio de una modesta indemnización por despido.

Mientras, la abogada de los demandantes, Shannon Liss-Riordan, explicó en declaraciones para Bloomberg que Musk “está haciendo un esfuerzo por cumplir” con la ley y que estaba “complacida” de saber que al menos a algunos empleados se les seguirá pagando hasta el 4 de enero.

Lichten & Liss-Riordan, el bufete de abogados con sede en Boston que representa a Cornet, De Caires, Pan y Kindel, también demandó a Tesla Inc en un tribunal federal de Texas en junio por otra presunta violación de la ley laboral local.

En el caso de Tesla, la demanda hacía referencia a “una abrupta purga nacional de su fuerza laboral”, incluidos 500 despidos en una fábrica en Nevada. La respuesta de Tesla no tardó en llegar: el movimiento es parte del plan estratégico para "ajustar el tamaño" y despedir a los trabajadores de bajo rendimiento, lo que no supone un despido masivo que requiera preaviso.

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El mes pasado, un juez federal dijo que los trabajadores de Tesla deben resolver sus cuitas a través del arbitraje privado, no en los tribunales. Una situación muy similar podría darse en este caso, ya que más de la mitad de los empleados del sector privado en EEUU tienen que firmar una cláusula en su contrato por la que se comprometen a recurrir al arbitraje si surgieran problemas de este tipo.

Expertos en materia legal consultados por este medio apuntan que Twitter podría verse obligado a pagar sanciones de hasta 500 dólares diarios por infracción, además de tener que compensar a los trabajadores despedidos con 60 días de sueldo.

Por su parte, el secretario de Trabajo estadounidense, Marty Walsh, está siguiendo de cerca los despidos en el sector tecnológico en general y todo lo que está sucediendo en Twitter en particular.

"En lo que respecta a Twitter, esa es una situación completamente diferente [que los despidos generalizados en el sector tecnológico]", especificó Walsh en declaraciones para Yahoo Finance Live.

"No sé lo suficiente al respecto, pero creo que Elon Musk está estudiando el modelo de negocio. Estoy seguro de que en algún momento esto se solucionará a medida que pase el tiempo". El interés del máximo responsable de Empleo del ejecutivo de Joe Biden es cuanto menos razonable, ya que Musk ostenta el control de tres de las mayores empresas tecnológicas del país - Twitter, Tesla y SpaceX.

Los inversores saudíes

Pero las demandas judiciales y la caída libre del precio de las acciones no son lo único que preocupa a Elon Musk. En los últimos días han salido a la luz más detalles sobre la financiación de la compra de Twitter, lo que ha levantado ciertas sospechas entre los miembros del Congreso de EEUU.

“Debería preocuparnos que los saudíes, que tienen un claro interés en reprimir el discurso político e impactar en la política estadounidense, sean ahora el segundo mayor propietario de una importante plataforma de redes sociales”, tuiteaba el senador demócrata Chris Murphy.

El senador se refiere al papel desempeñado por el príncipe de Arabia Saudí Alwaleed bin Talal, quien respaldó la oferta de compra de Musk con 1.900 millones de dólares por una partición en la empresa de medios sociales.

La semana pasada, el monarca saudita recurría a la propia plataforma social para confirmar a su “Querido amigo” que estarán “Juntos todo el camino @Twitter". El tuit iba acompañado de la imagen de una declaración de la firma de inversiones del príncipe que cotiza en bolsa, Kingdom Holding, y su oficina privada explicando que Alwaleed Bin Talal había refinanciado sus 34,948 millones de acciones de Twitter, con un valor de 54,20 dólares por acción según la oferta de Musk.

Juntos, Alwaleed y Kingdom Holding poseen aproximadamente el 4% de Twitter (Alwaleed es el dueño del 95% de Kingdom Holding según datos del regulador de mercados financieros estadounidense), lo que les convierte en los segundos mayores accionistas de Twitter, tan sólo por detrás del propio Elon Musk.

El demócrata de Connecticut fue más allá e instó al Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos, conocido como CFIUS, a realizar una investigación sobre las "implicaciones de seguridad nacional" del príncipe saudita.

CFIUS está presidido por el Departamento del Tesoro, revisa las adquisiciones de empresas estadounidenses por parte de compradores extranjeros y tiene la capacidad de bloquear transacciones que generan inquietudes respecto a las posibles implicaciones para la seguridad del país.

“Hay un claro problema de seguridad nacional en juego y CFIUS debería hacer una revisión”, concluyó Murphy, recordando además que otra importante plataforma de redes sociales, TikTok, es propiedad de una empresa china. “Esta es una tendencia peligrosa, y no tenemos que aceptarla”. Por el momento, ni la Casa Blanca ni el Departamento del Tesoro han respondido al senador demócrata.

A cierre de esta edición, Twitter ha preferido no hacer comentarios al respecto, aunque Musk se ha descolgado con un tuit en el que culpa a los activistas por lo que describió como una “caída masiva en los ingresos” desde que se hizo cargo de Twitter a finales de la semana pasada.