Infraestructura gasista
La CNMC fija la retribución al sistema gasista para el periodo 2027-2031 en el 6,46%, por debajo de la electricidad
La metodología incentiva la inyección de los biogases como el hidrógeno.
Las Circulares entrarán en vigor el 1 de octubre de 2026, con el inicio del año de gas.
Más información: La CNMC propone retribuir a la distribución de gas con unos 8.313 millones entre 2027-2032, un 2,3% más
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado las nuevas circulares que establecen la metodología de retribución de las actividades reguladas del sector gasista para el próximo periodo regulatorio.
La tasa de retribución financiera para las actividades de regasificación, transporte y gestión técnica del sistema queda fijada en el 6,46%, 12 puntos básicos por debajo de la establecida para el transporte y la distribución de electricidad, que se situó en el 6,58% para el periodo 2026-2031.
Las nuevas circulares regulan el periodo 2027-2032 y entrarán en vigor el próximo 1 de octubre de 2026, coincidiendo con el comienzo del año de gas.
La CNMC señala que el nuevo marco pretende garantizar una remuneración suficiente para cubrir los costes de una empresa eficiente y bien gestionada, al mismo tiempo que mantiene la competitividad de los peajes y adapta la regulación a una evolución decreciente de la demanda de gas.
La tasa del 6,46% se ha calculado utilizando la metodología establecida en la Circular 2/2019, modificada posteriormente por la Circular 9/2025, basada en el coste medio ponderado del capital (WACC) y común a las actividades reguladas de gas y electricidad.
La diferencia respecto al sector eléctrico responde, según la CNMC, tanto al decalaje de un año en los periodos de cálculo como a las diferencias en determinados coeficientes que reflejan la situación específica de ambos sectores. En particular, el regulador destaca la menor necesidad de inversión y el inmovilizado decreciente del sector gasista frente al eléctrico.
Gases renovables
Una de las principales novedades de las nuevas circulares es el refuerzo de los incentivos vinculados a la inyección de gases renovables en las redes gasistas. En el caso del transporte, la CNMC introduce incentivos específicos para favorecer su incorporación a las redes.
En distribución también se incorporan dos nuevos términos retributivos destinados a incentivar la inyección directa e indirecta de gases renovables. La medida se enmarca en el objetivo del regulador de adaptar las infraestructuras gasistas a la transición hacia un modelo energético descarbonizado.
Además, la nueva regulación introduce un concepto retributivo destinado a impulsar la digitalización, la ciberseguridad y la reducción de las emisiones de metano de las redes de distribución.
La CNMC también elimina el incentivo a los municipios de gasificación reciente y limita la variación de la retribución paramétrica de la distribución a una horquilla de entre el -5,46% y el +10% de la retribución base. Asimismo, desaparecen la retribución transitoria y otros elementos temporales incluidos en la anterior Circular 4/2020.
Contadores de gas
La nueva regulación establece además una tasa de retribución financiera específica del 6,87% para la actividad de contadores de gas, 20 puntos básicos por encima de la propuesta que había sido sometida previamente a audiencia pública.
La CNMC explica que ha elevado esta tasa tras tener en cuenta parte de las alegaciones presentadas por los agentes del sector, relacionadas con el coeficiente beta utilizado en el cálculo.
En el caso del transporte y la regasificación, la tasa del 6,46% supone, por tanto, una rentabilidad regulada inferior a la del sector eléctrico, aunque la CNMC subraya que el objetivo del nuevo marco es mantener la suficiencia económica de las actividades reguladas al tiempo que se preserva la competitividad de los peajes.
Las tres circulares —transporte y regasificación, distribución y tasa de retribución financiera— han seguido un proceso de consultas y audiencia pública. La CNMC señala que también solicitó el informe previo del Ministerio para la Transición Ecológica y recabó los dictámenes del Consejo de Estado antes de su aprobación.
En conjunto, el regulador pretende que el nuevo modelo permita mantener las infraestructuras gasistas necesarias para garantizar la seguridad de suministro mientras se adapta progresivamente el sistema a la caída prevista de la demanda y a la incorporación de gases renovables, dentro del proceso de descarbonización del sistema energético.