Un centro de datos.

Un centro de datos. ACS

Observatorio de la Energía

Guerra abierta de los centros de datos con el Gobierno: sólo mira a casos extremos como Irlanda, Texas, Virginia o Australia

En Irlanda el consumo de los datacenters es el 24%, en España el 0,8%.

Por cada MW instalado hay que desarrollar 10 MW de renovables.

Más información: Los centros de datos sopesan pedir indemnizaciones al Gobierno si se aprueba una regulación tan restrictiva

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Las claves
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El Gobierno español exige a los centros de datos que respalden su consumo con nueva generación renovable, cubriendo el 80% de su uso eléctrico cada hora.

La patronal Spain DC critica las condiciones impuestas, alegando que la situación en España es muy diferente a la de países como Irlanda o Texas, donde el consumo de los centros de datos es mucho mayor.

El sector advierte que los nuevos requisitos pueden poner en riesgo inversiones previstas de hasta 67.000 millones de euros en España.

En países como Irlanda, Texas, Virginia y Australia ya se han tomado medidas restrictivas por el fuerte impacto de los centros de datos en la red eléctrica y los costes asociados.

La relación entre el Gobierno y la industria de los centros de datos se ha calentado unos cuantos grados por el Real Decreto presentado hace poco más de una semana. Las condiciones 'leoninas' han hecho saltar como un resorte a una industria que quiere, pero aún no está muy presente en el país.

La divergencia de los dos puntos de vista tiene su origen en mirar a países con un gran desarrollo de centros de datos como Irlanda, Países Bajos, Australia o estados de EEUU como Texas o Virginia.

"Claro, pero en Irlanda están tomando medidas ahora que el consumo de los centros de datos es el 24% del total de la demanda eléctrica del país, pero es que en España apenas llegamos al 0,8%", ha señalado en rueda de prensa Begoña Villacís, directora ejecutiva de la patronal del sector Spain DC.

"Y además, llevamos más de una década con la demanda estancada, lo que obliga a tirar energía, y mientras tanto se nos obliga a desarrollar por cada megavatio de centro de datos, 10 MW renovables. Nosotros somos consumidores, no generadores".

"Si ese problema se produce, habrá que actuar, pero estamos muy lejos", señalan desde Spain DC.

El sector calcula que los proyectos anunciados para los próximos años podrían movilizar cerca de 67.000 millones de euros y advierte de que las nuevas condiciones pueden comprometer una parte relevante de ese volumen.

Todos los puntos de fricción convergen en cómo se usa la energía.

El Gobierno plantea que los centros de datos con una potencia de acceso igual o superior a 1 MW respalden con nueva generación renovable, y además que sea cada hora de funcionamiento, el 80% de su consumo eléctrico.

Irlanda, demasiado concentrado

El caso más evidente es Irlanda. El país se convirtió durante años en uno de los grandes polos europeos de centros de datos gracias a la presencia de compañías tecnológicas internacionales, especialmente en Dublín.

Pero el crecimiento terminó generando una presión extraordinaria sobre el sistema eléctrico.

Según la Oficina Central de Estadística irlandesa, los centros de datos consumieron 6.969 GWh en 2024, un 10% más que el año anterior, y ya representaron el 22% de toda la electricidad medida consumida en el país.

En 2015 suponían apenas el 5%. La situación llevó al regulador energético irlandés, la CRU, a endurecer en 2021 los criterios para autorizar nuevas conexiones.

Los operadores debían demostrar, entre otras cuestiones, que podían aportar generación gestionable o almacenamiento y reducir su demanda cuando el sistema lo necesitara.

La medida afectó especialmente al área de Dublín, donde las restricciones de red eran más acusadas.

Texas, permisos cancelados

Al otro lado del Atlántico, Texas se ha convertido en otro de los grandes laboratorios de la expansión de los centros de datos.

El estado estadounidense afronta un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica, impulsado en buena medida por nuevas instalaciones industriales y centros de datos.

El sistema de Texas alcanzó este verano un récord de demanda de 91,1 GW y el operador ERCOT analiza actualmente más de 1.800 proyectos de generación que sumarían cientos de gigavatios de capacidad potencial.

Una parte muy importante de esos proyectos está relacionada con el desarrollo de centros de datos.

La presión ha llegado incluso al ámbito político. El debate ya no se centra únicamente en cómo atraer inversiones, sino en cómo evitar que los costes de las nuevas infraestructuras eléctricas y de la expansión de la red terminen repercutiendo sobre los consumidores tradicionales.

Spain DC cifra en unos 10,5 GW los proyectos anunciados entre España y Portugal, aunque esa cifra incluye proyectos todavía en distintas fases y no equivale íntegramente a capacidad que vaya a instalarse en España. Un 10% de lo que ya tiene Texas. Y sólo son proyectos.

Virginia, paga el gran consumidor

Virginia se ha convertido en uno de los mayores polos mundiales de centros de datos y el crecimiento de estas instalaciones ha disparado las ventas de electricidad comercial.

Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), las ventas comerciales de electricidad en Virginia aumentaron en casi 30 millones de MWh entre 2019 y 2025, con los centros de datos como uno de los principales motores del incremento.

La respuesta de la Comisión de Corporaciones del estado ha sido crear una categoría tarifaria específica para los grandes consumidores.

A partir de 2027, los grandes usuarios, incluidos los centros de datos, tendrán que asumir al menos el 85% de los costes de transmisión y distribución contratados, independientemente de cuánto consuman efectivamente.

También se contempla que tengan que garantizar hasta el 60% de determinados pagos mínimos.

Es, en esencia, una forma de evitar la subvención cruzada: que el coste de construir y mantener las redes necesarias para atender a los centros de datos no termine repartido entre todos los hogares y empresas.

Australia, con límites

Australia es otro de los mercados donde el crecimiento de la inteligencia artificial está obligando a recalcular las previsiones eléctricas.

El operador del sistema, AEMO, estima que los centros de datos consumieron alrededor de 4 TWh en el ejercicio 2025, aproximadamente el 2,2% de la demanda de la red nacional.

Pero la previsión es que esa cifra aumente rápidamente: bajo su escenario de transición, podría alcanzar unos 12 TWh en 2029-2030 y seguir creciendo posteriormente.

La expansión está llevando también a replantear quién debe pagar las nuevas redes.

Transgrid, el principal operador de transporte eléctrico de Australia, ha reclamado que los desarrolladores de centros de datos financien las ampliaciones necesarias para atender sus nuevas conexiones en lugar de trasladar ese coste a los hogares.

Es precisamente la tendencia que el Gobierno español quiere evitar que llegue a producirse.

El pulso español

El Ejecutivo argumenta que España parte de una posición distinta: dispone de abundante generación renovable y de un enorme potencial para convertirse en uno de los grandes destinos europeos para la inteligencia artificial y los servicios digitales.

Pero también advierte de que la llegada masiva de estos consumidores puede tensionar la red.

Desde la aprobación del Real Decreto-ley 8/2023, Red Eléctrica ha concedido más de 6 GW de capacidad de acceso a centros de datos en la red de transporte y las distribuidoras han otorgado alrededor de otros 6 GW desde 2020. Además, existe una demanda potencial adicional identificada durante la planificación de la red 2025-2030.

Sin embargo, el informe de Spain DC sitúa la capacidad instalada en 439 MW de potencia IT al cierre de 2025, un crecimiento muy pobre si tenemos en cuenta que sólo un año antes la cifra era de 355 MW.