Fachada de la planta de tratamiento de residuos de Veolia en Leed (Reino Unido).jpg
La planta de residuos de Veolia en Leeds (Reino Unido): el modelo de valorización energética que mira a España
Es el escaparate de su modelo de eficiencia y tecnología de residuos.
Convierte la basura en electricidad y calefacción para miles de hogares.
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La ciudad británica de Leeds ha convertido la gestión de sus residuos domésticos en un ejemplo de economía circular gracias a la planta de Reciclaje y Recuperación Energética (Recycling and Energy Recovery Facility, RERF) operada por Veolia.
La instalación, una de las más modernas del Reino Unido, trata prácticamente toda la basura procedente de los contenedores de fracción resto de la ciudad, recupera materiales reciclables y transforma el residuo no reciclable en electricidad y calor para abastecer a miles de viviendas.
La planta recibe cada año alrededor de 165.000 toneladas de residuos urbanos, aunque cuenta con capacidad para gestionar cerca de 180.000 toneladas anuales.
La planta de residuos de Veolia en Leeds (Reino Unido): un modelo de valorización energética
Antes de la valorización energética, los residuos pasan por un proceso de separación mecánica que permite extraer metales férreos y no férreos mediante imanes y corrientes de Foucault, enviándolos posteriormente a reciclaje.
El material restante se introduce en un horno donde se incinera bajo condiciones controladas.
El calor generado produce vapor que alimenta una turbina capaz de exportar alrededor de 13 MW de electricidad a la red británica, suficiente para abastecer aproximadamente 22.000 hogares.
Además, parte del vapor se destina a la red de calefacción urbana (district heating) de Leeds, que suministra agua caliente y calefacción de bajas emisiones a cerca de 2.000 viviendas municipales, además de edificios públicos y empresas.
Uno de los aspectos más destacados del complejo es el aprovechamiento prácticamente integral de los residuos.
Las cenizas de fondo generadas durante la combustión se reciclan para fabricar áridos destinados a la construcción de carreteras y hormigones.
Y los gases de combustión pasan por varias etapas de depuración mediante filtros, carbón activado y sistemas de neutralización antes de su emisión, conforme a la normativa ambiental británica y europea.
La instalación forma parte del contrato de colaboración de 25 años firmado entre el Ayuntamiento de Leeds y Veolia en 2012.
Entró plenamente en funcionamiento en 2016 tras una inversión que sustituyó el envío de residuos a vertedero por un modelo basado en la recuperación de materiales y energía.
Según el consistorio, este cambio ha permitido reducir significativamente las emisiones asociadas al vertido y disminuir los costes derivados del canon de eliminación de residuos.
Además de su función industrial, la planta se ha convertido en un icono arquitectónico de la ciudad.
Diseñada con una estructura de madera laminada y una fachada vegetal de unos 1.800 metros cuadrados, considerada una de las mayores paredes verdes de Europa cuando fue inaugurada, el edificio incorpora también un centro de visitantes donde escolares, universidades y organizaciones sociales pueden conocer el funcionamiento de la gestión moderna de residuos y las tecnologías de recuperación de recursos.
Con esta infraestructura, Leeds ha logrado reducir drásticamente la cantidad de residuos enviados a vertedero y avanzar hacia su objetivo de convertirse en una ciudad con un modelo de gestión de residuos basado en la economía circular, en el que la basura se considera una fuente de materias primas y energía más que un desecho.