El buque cisterna ruso Ane atraca en el muelle de la empresa HES International, con sede en Róterdam (Países Bajos).

El buque cisterna ruso "Ane" atraca en el muelle de la empresa HES International, con sede en Róterdam (Países Bajos). Europapress

Observatorio de la Energía

Rusia deja de exportar diésel por sus refinerías dañadas y por desaparecer 14 petroleros de la 'flota de la sombra' en 24 horas

Drones ucranianos atacaron también a otros 35 barcos en las 96 horas previas.

El gran riesgo para los mercados mundiales de combustibles ahora es Rusia.

Más información: La AIE anticipa un superávit de petróleo en el mercado a final de año sin una nueva escalada entre Irán y EEUU

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Las claves

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Rusia ha dejado de exportar diésel tras sufrir daños graves en varias de sus refinerías y ataques a su logística naval por parte de Ucrania.

Ucrania afirma haber atacado 35 buques rusos en 96 horas, incluidos 14 petroleros de la llamada 'flota de la sombra', que eludían sanciones internacionales.

La restricción de exportaciones rusas y la presión sobre su capacidad de refino han elevado la tensión y los precios en el mercado europeo del diésel.

El suministro en España está garantizado por ahora, pero la UE enfrenta una mayor fragilidad y volatilidad en el abastecimiento de combustibles refinados.

La crisis del Estrecho de Ormuz por el enfrentamiento entre EEUU e Irán parece que se enfría, pero ahora se abre una nueva grieta en el precio de los combustibles de la UE: los ataques de Ucrania a objetivos energéticos rusos.

No solo han dañado varias refinerías rusas, sino que Zelenski, su presidente, dice haber conseguido que desaparezcan, en una sola noche, hasta 14 petroleros de lo que se llama la 'flota de la sombra', viejos buques que venden combustible sancionados por Bruselas.

Pero la tensión sobre el mercado energético no se limita a Rusia. La consultora suiza Sparta Commodities advierte de que el mercado atlántico del diésel (de EEUU y de la UE) ya estaba ajustado antes del último repunte de riesgo, con exportaciones rusas muy debilitadas y una demanda internacional que sigue presionando los márgenes de refino.

Así que, en ese contexto, cualquier nueva interrupción en los flujos rusos añade volatilidad a un mercado que ya opera con poca holgura.

Los cracks del diésel en Europa (el margen entre lo que cuesta el petróleo crudo y el precio al que se vende el diésel ya refinado) superaron los 56 dólares por barril, una señal de tensión muy visible para las refinerías y los operadores de producto.

14 petroleros y 35 barcos

Según el relato difundido por las autoridades ucranianas, sus fuerzas atacaron en los últimos días decenas de embarcaciones rusas en el mar Negro y el mar de Azov, entre ellas petroleros, remolcadores y buques de carga.

La ofensiva ucraniana contra la logística naval rusa ha alcanzado, según Kiev, 35 buques en 96 horas, incluidos 14 petroleros, un remolcador y un buque de carga.

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El objetivo es interrumpir el transporte de combustible hacia el aparato militar ruso y hacia Crimea. Ucrania sostiene que esos barcos participaban en el traslado de petróleo y derivados eludiendo sanciones internacionales.

El efecto ha sido inmediato. Moscú ha decidido restringir o cerrar las exportaciones de diésel para proteger el mercado doméstico ante una crisis de oferta, porque además de los ataques a los petroleros, también sufre graves daños en sus refinerías.

La Agencia Internacional de la Energía ha dado bandazos sobre sus previsiones en solo unas horas. Si a primera hora del viernes, 10 de julio, anticipaba un superávit de petróleo en el mercado a final de año, por la tarde reducía sus previsiones por la producción petrolera de Rusia ante los ataques ucranianos a refinerías.

"Los persistentes ataques ucranianos están ejerciendo una presión creciente sobre la actividad de las refinerías rusas, el suministro interno de productos y las exportaciones de productos", reza el boletín mensual del mes de junio de la AIE.

Tranquilidad en España

De lo que nadie duda es que Rusia ha dejado de exportar diésel y eso refleja el deterioro de la capacidad de refino y la necesidad de priorizar el abastecimiento interno.

En el plano nacional, precisamente esta ofensiva ha coincidido horas antes de la periódica reunión que mantiene la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, con las patronales y operadores de los sectores gasista y petrolero, Sedigas, AICE, Exolum, Enagás y CORES.

Por el momento, fuentes de estas patronales han señalado a EL ESPAÑOL-Invertia que “es una nueva reunión de seguimiento, en la que hemos confirmado dos mensajes de tranquilidad para el conjunto de los consumidores”.

"Por un lado, el suministro, en estos momentos, está garantizado, y por otro, no se están produciendo anomalías en los precios de los carburantes, que en un mercado global como el nuestro vienen determinados por la cotización internacional de los productos ya refinados.”

La mala noticia es que hay un efecto inmediato que se sentirá en breve en Europa, que demuestra que el mercado ruso influye en las importaciones de productos refinados y, por tanto, el margen de seguridad del mercado de los países de la UE se estrecha.

Para Europa, el impacto más inmediato no es solo el precio, sino la fragilidad del suministro. Sparta advierte de que el mercado sigue corto de barriles rusos, mientras la oferta de Oriente Medio aún no ha regresado del todo y los flujos alternativos tardarán en sustituirlos.

Eso significa que cualquier nueva interrupción en refino, transporte o seguro marítimo puede trasladarse con rapidez a los precios de gasóleo, transporte y, en cascada, a parte de la inflación energética.

Para el comercio energético global, el resultado es doble: menos diésel ruso disponible y más incertidumbre sobre el tránsito marítimo en una zona clave para el petróleo y los derivados.