Fotomontaje del Estrecho de Ormuz

Fotomontaje del Estrecho de Ormuz Invertia

Observatorio de la Energía

Las grandes petroleras de EEUU se "lo han llevado crudo" gracias al cierre de Ormuz, si se reabre, les tocará el turno a las chinas

La inestabilidad del mercado del petróleo les puede generar otra importante fuente de ingresos: la volatilidad misma.

Más información: Las bolsas europeas repuntan un 3% mientras el crudo y el gas caen un 7% ante el inminente pacto entre EEUU e Irán

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Las claves

Las claves

El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado una subida global del precio del petróleo, beneficiando a grandes petroleras lejos del Golfo Pérsico.

No todas las compañías han registrado ganancias extraordinarias: Chevron y ExxonMobil han visto caer sus beneficios, mientras que TotalEnergies, BP y Shell han incrementado los suyos.

Las empresas estadounidenses y europeas están diversificando inversiones hacia regiones como Nigeria, Namibia y Venezuela para reducir su dependencia del crudo de Oriente Medio.

China está consolidando su presencia en Oriente Medio a través de inversiones en infraestructuras, energía y acuerdos de petróleo por infraestructuras, posicionándose para beneficiarse en la reconstrucción post-conflicto.

La subida del precio del petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz ha tenido un efecto en las grandes petroleras internacionales, no solo estadounidenses sino también de otras latitudes a las que no les afecta lo que ocurre en el Golfo Pérsico.

Como el precio del crudo se fija a nivel mundial, las empresas que producen en lugares como el Mar del Norte, Brasil o Estados Unidos pueden beneficiarse de esos precios al alza incluso cuando su propia infraestructura permanece lejos de la zona de combate.

Como los costes de producción suelen mantenerse relativamente estables, gran parte de esos ingresos adicionales pueden convertirse directamente en ganancias si se toman las decisiones adecuadas.

Para los grandes productores, incluso pequeños aumentos en los precios del petróleo pueden significar cientos de millones de dólares en ganancias adicionales.

La inestabilidad del mercado les puede generar otra importante fuente de ingresos: la volatilidad misma. Las mayores petroleras del mundo no solo extraen crudo, sino que también lo comercializan: compran, venden y almacenan petróleo a medida que los precios fluctúan rápidamente ante ataques militares o comunicados diplomáticos.

No todas ganan por igual

Eso dice la teoría, que los precios altísimos del mercado internacional del crudo deberían haber generado enormes ganancias para toda la industria petrolera.

Sin embargo, los resultados financieros publicados por algunas de las mayores compañías petroleras del mundo no reflejan esta ganancia de pescadores en río revuelto, ya que algunas han anunciado ganancias extraordinarias y otras una sorprendente disminución de sus beneficios.

Es lo que ha ocurrido a las grandes energéticas estadounidenses como Chevron o ExxonMobil. La primera ha visto caer sus beneficios en más de un tercio durante los primeros tres meses de este año en comparación con el año anterior, mientras que los beneficios de Exxon se han desplomado un 45% durante ese mismo período.

Por eso, están invirtiendo miles de millones para nuevos proyectos lejos del Golfo Pérsico. Exxon ha anunciado planes para invertir 24.000 millones de dólares en yacimientos petrolíferos en Nigeria. BP acordó adquirir una participación en tres bloques de exploración en alta mar en Namibia. Chevron ha incrementado su presencia en Venezuela.

Esas empresas, entre otras, buscan reducir su excesiva dependencia del petróleo de Oriente Medio.

Porque el vertiginoso aumento del precio del petróleo impulsa la exploración es la afluencia de capital.

Grandes beneficios

Sin embargo, el gigante francés del gas TotalEnergies ha registrado un aumento del 51% en su beneficio neto del primer trimestre, hasta alcanzar los 5.800 millones de dólares, lo que constituye la señal más reciente de cómo las crisis petroleras derivadas de la guerra están impulsando a algunas de las mayores empresas energéticas del mundo.

El aumento de la producción en Brasil, Libia y Australia ayudó a TotalEnergies a compensar las pérdidas en la región del Golfo, que normalmente representa el 15% de su negocio de petróleo y gas.

Su producción total de petróleo y gas aumentó un 4% en el trimestre, mientras que los envíos de gas natural licuado subieron un 12%.

La petrolera británica BP duplicó con creces sus beneficios durante los tres primeros meses de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, calificando su desempeño de "excepcional".

Con la presentación de resultados de la angloholandesa Shell, con sede en Londres, la magnitud de las ganancias extraordinarias del sector comienza a vislumbrarse.

Llegan las empresas chinas

Pero, ¿qué va a pasar si finalmente EEUU e Irán llegan a un acuerdo para que se abra el Estrecho y se deja de estrangular el paso de los cientos de petroleros que llevan semanas anclados en el Golfo Pérsico?

"China se beneficiará de la guerra con Irán, independientemente de cualquier acuerdo entre Trump y Teherán", señalan fuentes del sector energético a EL ESPAÑOL-Invertia.

"China no desplazará a Estados Unidos para garantizar la seguridad regional, pero lleva años desempeñando un papel importante en la construcción y la nueva infraestructura de los estados del Golfo".

Mediante infraestructura, inversión industrial y financiación a largo plazo, las empresas y los bancos de desarrollo chinos se han convertido "en socios indispensables para el desarrollo de países como Qatar, Omán, Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos y sobre todo, Irán, cuyas relaciones con China ya vienen de lejos", aseguran.

Los proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China incluyen la modernización de puertos en los Emiratos Árabes Unidos, zonas industriales a lo largo del corredor del Canal de Suez en Egipto, mejoras en las redes ferroviarias y de telecomunicaciones en los estados del Golfo Pérsico y el norte de África, y contratos de ingeniería, adquisición y construcción (EPC) a cargo de empresas estatales.

Como mayor importador mundial de crudo, China ha desarrollado relaciones a largo plazo, al tiempo que invierte en refino, petroquímica e industrias derivadas.

Las empresas conjuntas con compañías petroleras nacionales del Golfo crean interdependencias, garantizando el flujo de energía y el acceso al mercado.

Estas alianzas se extienden cada vez más al hidrógeno, las energías renovables y los complejos petroquímicos integrados, afianzando los lazos a largo plazo durante la transición energética.

La reconstrucción y el desarrollo posconflicto representan una frontera emergente. En Irán, las empresas chinas están en posición de participar en la reconstrucción de infraestructuras , la rehabilitación energética y la reactivación industrial mediante acuerdos de petróleo por infraestructuras y contratos de construcción.

Serán las ganadoras post-conflicto.

"La participación de China en Oriente Medio refleja un cambio en la dinámica del poder global. En lugar de basarse en la primacía militar o las alianzas formales, Pekín consolida su influencia mediante sistemas económicos, tecnológicos e institucionales interdependientes", concluyen las mismas fuentes.