Fotomontaje de unos surtidores de gasolina con el fondo de las banderas de Irán y de EEUU.

Fotomontaje de unos surtidores de gasolina con el fondo de las banderas de Irán y de EEUU. Invertia

Observatorio de la Energía

La Semana Santa tendrá los carburantes y la luz más caros desde la invasión rusa de Ucrania en 2022 por la guerra de Irán

No se espera que el precio del barril de petróleo baje de los 100-120 dólares y que el gas esté disparado, encareciendo la factura de la luz.

Más información: El conflicto en Oriente Próximo ya se nota en las gasolineras con subidas de hasta 3 céntimos por litro adicionales en solo dos días

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Las claves

Los precios de los carburantes y la luz en España serán los más altos en Semana Santa desde la invasión rusa de Ucrania en 2022 debido al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.

El litro de gasóleo ha alcanzado 1,836 euros, su nivel más alto desde julio de 2022, y se prevé que la factura eléctrica también aumente, especialmente en contratos indexados a mercado.

El conflicto ha provocado ataques a infraestructuras energéticas clave, como el bombardeo al yacimiento South Pars y la represalia iraní contra una planta de Qatar, elevando la incertidumbre en los mercados.

Asia es la región más perjudicada por su alta dependencia del crudo y gas de Oriente Próximo, lo que impacta en la inflación y el crecimiento económico debido al encarecimiento de la energía.

En poco menos de dos semanas, los españoles que vayan a disfrutar de las vacaciones de Semana Santa tendrán que abrocharse el cinturón. No solo el del coche si se disponen a hacer un viaje por carretera sino también para enfrentarse a los precios del carburante más caros desde la invasión rusa en Ucrania en 2022. Como mínimo a los precios actuales.

A día de hoy, el litro de gasóleo ha subido ya una media de 47 céntimos en la Península desde el pasado lunes 2 de marzo, a raíz del estallido del conflicto en Oriente Próximo entre Irán y Estados Unidos e Israel. Ha marcado un nuevo máximo al alcanzar 1,836 euros por litro, su precio más elevado desde julio de 2022.

Y no solo serán los carburantes. También será la factura de la luz, sobre todo para los contratos que estén indexados a mercado.

"Es cierto que con la llegada de la primavera habrá una mayor aportación de fotovoltaica y tenemos mucha hidráulica por la lluvia de estos meses, pero con la 'operación reforzada' de REE, aumentará el uso de los servicios de ajuste y eso significa más gas, en un contexto de precios muy altos", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Jesús Ruiz Ibán, CEO de BIP Iberia, consultora internacional especializada en energía.

"En el mejor escenario, los mercados esperan que EEUU pueda acabar con el conflicto en unas cinco o seis semanas, evitando situaciones extremas, es decir, que no haya una escalada con más ataques a las infraestructuras energéticas críticas, como refinerías, gasoductos o complejos de producción".

En ese caso, el precio del petróleo se mantendría entre los 100 dólares y 120 dólares el barril unas semanas para volver a bajar rápidamente. "Así se refleja en los futuros del petróleo, no marcan que vaya a más".

Eso significa que el conflicto se alargará más allá de la Semana Santa, afectando al coste de la energía. "Si no se recrudece el conflicto, y parece que ninguno de los países vecinos de Irán quiere, las consecuencias en la economía en Europa no serían muy relevantes", puntualiza Ruiz Ibán.

¿Se recrudece el conflicto?

Pero precisamente este miércoles, la aviación de Israel, en coordinación con Estados Unidos, ha bombardeado South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, que Irán comparte con Qatar.

Y poco después, Irán respondía al ataque destruyendo parte de una de las plantas de licuefacción de Qatar más importantes del país.

Situación del mercado petrolero a su paso por el Estrecho de Ormuz

Situación del mercado petrolero a su paso por el Estrecho de Ormuz S&P Global Commodity Insight

"Nadie quiere romper la baraja, pero el nivel de incertidumbre es alto, habrá que ir viendo lo que va ocurriendo en los próximos días", explica.

"Si aumentan los ataques, se llegarían a ver precios del petróleo por encima de los 130 dólares, incluso por encima de los 170".

Los daños serían tan graves que "se tardaría más de seis meses en entrar en un periodo de cierta estabilidad, y mientras tanto se vería afectada la demanda (con caídas principalmente en Asia), más inversión en nuevos proyectos de shale-oil en EEUU y, por supuesto, subida de la inflación e impacto en la actividad económica mundial".

Asia, la gran perjudicada

Asia (con China a la cabeza) se considera especialmente perjudicada porque depende mucho del crudo y el gas de Oriente Próximo y de las rutas marítimas (Suez / mar Rojo – Estrecho de Ormuz) por donde apenas pasa un petrolero, lo que encarece la energía y distorsiona el comercio.

La mayoría de las economías asiáticas son importadoras netas de petróleo y gas, con déficit estructural en la balanza energética salvo casos como Australia, Malasia o Indonesia.

Japón y Filipinas cubren cerca del 90% de sus necesidades de crudo con suministros del Golfo Pérsico, mientras China e India importan de la región alrededor del 38% y 46% respectivamente, lo que las hace muy vulnerables a cualquier interrupción.

Con el crudo por encima de 100 dólares y un GNL (gas natural licuado) cada vez más caro, los bancos centrales asiáticos se enfrentan al dilema de contener la inflación sin estrangular el crecimiento, mientras hogares y empresas sufren por el encarecimiento de combustibles, electricidad y transporte.

"El gas que sale del Estrecho de Ormuz no se puede sustituir, el GNL no tiene solución, nada lo puede sustituir, y en el caso del petróleo, es posible pero solo por unos días", continúa el experto de BIP Iberia.

Ahora solo se ponen en el mercado internacional unos 13 millones de barriles diarios de productos petrolíferos en vez de los 20 millones de antes del conflicto, y eso pese a que la AIE llegó a un acuerdo con sus 32 países socios para liberar reservas estratégicas.

"Solo sirve para lanzar un mensaje de tranquilidad para controlar los precios, pero apenas tiene incidencia en los stocks existentes", concluye el experto.