Central nuclear de Almaraz.
Almaraz parará el 28 de marzo durante un mes para hacer la última recarga de combustible antes de su cierre
Se detendrá el reactor 1 para las labores de mantenimiento, para que el otro siga en operación y mantenga producción y servicios al sistema.
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La central nuclear de Almaraz tiene previsto el sábado, 28 de marzo, la parada programada del reactor 1 para acometer la que, con el calendario actual, será su última recarga de combustible antes del cese de operación en 2027, en caso de que finalmente se continúe con el calendario firmado en 2019.
La Unidad I se detendrá durante un mes para realizar la recarga de combustible y las tareas de mantenimiento asociadas, en línea con el calendario técnico de explotación de la central.
Una recarga típica en Almaraz dura del orden de 30-40 días, con más de 7.000-10.000 intervenciones y un refuerzo de hasta 1.200 trabajadores adicionales de unas 70 empresas especializadas.
"Cuando una central nuclear para por recarga, se reduce la oferta firme en el pool y el hueco lo llenan otras tecnologías, normalmente ciclos combinados (gas) y, si hay, más renovables o hidráulica", señalan fuentes del sector eléctrico a EL ESPAÑOL-Invertia.
"Y en un contexto geopolítico donde se ha casi duplicado el precio del gas en Europa, la falta de un reactor nuclear de 1.000 MW va a tener un mayor impacto en el coste final", añaden.
Estudios de la consultora PwC y Foro Nuclear estiman que, sin nucleares, el precio mayorista subiría del orden de 13 a 37 euros/MWh según el escenario, porque casi todo el hueco lo ocuparían ciclos combinados.
El combustible de esta recarga se ha contratado y suministrado con varios meses de antelación, de forma que permita completar el ciclo hasta la fecha de cese o, en su caso, acompasar la operación a una eventual extensión de la vida útil.
Solicitud de continuidad
La parada por recarga movilizará a centenares de trabajadores adicionales y empresas de servicios, con convocatorias específicas de empleo en municipios del entorno, como Navalmoral de la Mata, para cubrir los refuerzos temporales.
Será la última vez que lo haga la central, al menos del reactor 1, porque dentro de 18 meses le tocará el turno al reactor 2, que también será su recarga definitiva.
Aun así, el titular, Centrales Nucleares Almaraz‑Trillo (CNAT), propiedad de Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Naturgy (11%), ha solicitado extender la autorización de explotación de las dos unidades hasta el 30 de junio de 2030, y ha remitido al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la documentación técnica para que el regulador emita su informe.
Precisamente con esta recarga, las plataformas locales y agentes económicos que apoyan la continuidad de la planta de Almaraz aprovechan para subrayar que el resultado del proceso de prórroga, ligado en la práctica a esta recarga, será clave para el futuro industrial y laboral de la comarca del Campo Arañuelo.
Casos de Alemania e Italia
Con un precio del gas en el TTF, el índice holandés de referencia en Europa, superando los 50 euros/MWh, "hay dos países que sufren especialmente, Alemania e Italia", explican las mismas fuentes a este diario.
"En Alemania el cierre nuclear ha elevado la dependencia de gas y carbón, ha tensionado precios y ha frenado la descarbonización; en Italia el vacío nuclear se llenó casi por completo con gas e importaciones, encareciendo la estructura del sistema a largo plazo".
Tras acelerar el apagón nuclear y cerrar los tres últimos reactores en 2023, Alemania ha pasado a generar sólo el 61% de su electricidad libre de emisiones, frente a un 39% de origen fósil, principalmente carbón y gas.
Por su parte, Italia renunció a la nuclear tras los referéndums de los años 80 y 2011, lo que consolidó un sistema muy apoyado en ciclos combinados de gas y en importaciones de Francia, Suiza o Eslovenia.
Esa estructura implica una mayor exposición a la volatilidad del gas y a la geopolítica, así como una huella de carbono más alta que la de sistemas con un bloque nuclear relevante.