Surtidor de gasolina.

Surtidor de gasolina. Gettyimagges

Observatorio de la Energía

Las gasolineras valoran volver a pedir las medidas anticrisis de 2022, como bajar el carburante, si se agudiza el conflicto en Irán

Aunque es pronto para hablar de una nueva crisis energética, se ha disparado ya el precio del diésel y la gasolina en los mercados internacionales.

Más información: Quién gana y pierde en el sector energético con el conflicto en Irán: chinas como Sinopec y CNPC a Exxon o la rusa Rosneft

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Las claves

Las gasolineras valoran pedir la vuelta de las medidas anticrisis de 2022, como la bonificación de 20 céntimos por litro, si el conflicto en Irán provoca una escalada de precios.

El precio del diésel y la gasolina ha subido notablemente en los mercados internacionales tras los ataques de EEUU en Irán, lo que pronto se reflejará en las estaciones de servicio.

El sector teme que una subida prolongada lleve a protestas de transportistas y a la necesidad de medidas de apoyo, aunque la reciente sanción a Repsol genera dudas sobre nuevos descuentos.

La OCU advierte que la situación puede elevar la factura eléctrica media un 30% en un mes, reclamando protección para los consumidores ante la volatilidad de los precios energéticos.

Reina la incertidumbre por las consecuencias que van a tener los mercados energéticos a medio plazo tras los ataques de EEUU en Irán.

Por el momento, el pánico ha disparado la cotización del diésel (sobre todo) y la gasolina en los índices internacionales, y eso pronto se va a trasladar al precio final en las estaciones de servicio.

"Aún es pronto para tomar ninguna decisión, pero si se agudiza el conflicto en Irán, y la situación en el Estrecho de Ormuz empeora, la escalada de precios del petróleo y del gas será imparable, algo muy parecido a lo ocurrido en la crisis energética de 2022", señalan fuentes de las estaciones de servicio a EL ESPAÑOL-Invertia.

Aunque la invasión rusa en Ucrania se inició un 24 de febrero de hace cuatro años, la crisis energética no “empezó” en ese momento, sino que se fue gestando en 2021 con el encarecimiento del gas (estrangulando el flujo de los gasoductos rusos) y se agravó bruscamente cuando Rusia recortó suministros definitivamente en el inicio de la guerra.

El gas, que marca el precio marginal, multiplicó hasta por 15 su precio respecto a comienzos de 2021, arrastrando a los mercados eléctricos mayoristas europeos a máximos sin precedentes. Este míércoles, ha bajado ligeramente respecto al lunes (el índice holandés TTF), pero sigue un 60% más alto que antes de los ataques.

Entonces, los hogares e industria sufrieron facturas disparadas; sectores intensivos en energía (químico, metalúrgico, fertilizantes) tuvieron que reducir producción o parar plantas, y hay miedo de que esta situación se pueda repetir.

En 2022, el Gobierno puso en marcha sus medidas anticrisis, entre las que se incluía bonificar el combustible con 20 céntimos, paquetes de ayudas, topes a ingresos inframarginales, intervenciones fiscales y compras conjuntas de gas. ¿Habrá que recuperarlas?

Aún es pronto

"Todavía es pronto para valorar medidas como las de 2022", señalan a este diario fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica. Sin embargo, reconocen que "se está repitiendo la historia de 2022, cambian los actores pero siempre se usa el gas como medida de presión".

Aun así, recuerdan que "estas situaciones nos demuestran que no hay mejor receta que apostar por tecnologías autóctonas, como la eólica, que en el caso de España ya está demostrando que el desacople del mercado eléctrico nacional es gracias a una mayor penetración de renovables que en otros países europeos".

Rebajar 20 céntimos

Una de las medidas que ya se está barajando es el descuento de 20 céntimos por litro que se articuló como una bonificación obligatoria en todas las gasolineras, regulada por el Real Decreto‑ley 6/2022 y sus prórrogas posteriores, donde el Estado asumía la mayor parte del descuento y las petroleras otra parte.

Se estableció una bonificación mínima de 0,20 euros/l o kg sobre gasolina, gasóleo (A, A+, B, marítimo), GLP, GNC/GNL, biocarburantes y AdBlue, aplicable a particulares, empresas y autónomos.

De los 20 céntimos, 15 céntimos por litro los financiaba el Estado como bonificación pública gestionada a través de la Agencia Tributaria.

Los 5 céntimos restantes correspondían, como regla general, a las grandes operadoras con capacidad de refino y facturación anual superior a 750 millones (Repsol, Moeve (entonces Cepsa) y BP), que además podían añadir descuentos adicionales vía programas propios.

"Si sigue subiendo el diésel hasta colocarse en la horquilla del año 2022, que superó los 2 euros el litro, volveremos a ver transportistas y camioneros saliendo a las calles para protestar", continúan las mismas fuentes.

"El Gobierno tendrá que tomar medidas parecidas, pero con un Congreso aún más dividido que entonces, donde ahora ni siquiera se aprueba un Real Decreto", se lamentan.

"Y hay que recordar que ahora, cuatro años después de aquellas medidas, el regulador ha multado a Repsol por hacerlo, con una sanción de 20,5 millones de euros, así que a ver quién es el que se atreve a hacerlo nuevamente".

"Con un regulador dispuesto a reinterpretar los descuentos como posible abuso, las empresas racionales tenderán a moverse por el carril central. Esto supone menos riesgo, menos innovación comercial y, previsiblemente, menos ofertas llamativas en los surtidores, y en un contexto de crisis energética, menos aún", destacan. 

Factura del gas y la luz

Y mientras ya calientan motores en el sector de los hidrocarburos, las asociaciones de consumidores vigilan las subidas de los precios en las facturas de gas y luz.

Ya lo ha hecho la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, que ha advertido que la escalada bélica en Oriente Próximo está provocando una rápida y pronunciada subida de los precios mayoristas del gas y de la electricidad.

En un comunicado, señala que en este contexto, si esta tendencia se prolonga, el precio medio mensual de la electricidad podría situarse en torno a los 100 euros/MWh, elevando la factura eléctrica media hasta 82 euros, frente a los 63 euros de febrero, lo que supone un incremento del 30% en la factura eléctrica en un solo mes.

La organización continuará vigilando la evolución del mercado y reclamará medidas de protección para los consumidores ante esta nueva ola de volatilidad energética.