Gráfico para ilustrar el Estrecho de Ormuz y sus implicaciones en el mercado energético mundial

Gráfico para ilustrar el Estrecho de Ormuz y sus implicaciones en el mercado energético mundial Invertia

Observatorio de la Energía

Incertidumbre en los mercados de petróleo y gas: si Irán cierra Ormuz, el 'tapón' provocaría que la UE necesitaría más a EEUU

Los precios energéticos dependerán de la respuesta de Irán tras el ataque de EEUU e Israel y cuánto tiempo tardará en solucionarse.

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Las claves

El cierre del Estrecho de Ormuz por Irán podría interrumpir el 31% del petróleo y el 20% del GNL transportados por mar, afectando gravemente a Europa.

La destrucción de la infraestructura de Kharg Island, que gestiona el 90% del crudo exportado por Irán, complicaría la recuperación del suministro durante al menos 18 a 24 meses.

Una interrupción de 90 días en las exportaciones de gas de Qatar elevaría los precios del gas en Europa y aumentaría la competencia con Asia por el suministro.

El mercado energético global enfrenta una reconfiguración estructural, y Europa depende más de EEUU y de acelerar la instalación de energías renovables para garantizar su seguridad energética.

Los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán han aumentado el riesgo de un cierre de tres meses del Estrecho de Ormuz, una ruta por la que circulan alrededor del 20% del comercio mundial de GNL (gas natural licuado) y el 31% del petróleo transportado por vía marítima.

Y aunque todas las miradas apuntan al mercado internacional del petróleo, Europa debe estar atenta a los efectos que pueda tener para sus importaciones de GNL y para sus políticas de descarbonización.

"Una interrupción de 90 días de las exportaciones de gas de Qatar a Europa, junto con una menor disponibilidad de carga al contado, reduciría drásticamente el equilibrio global e intensificaría la competencia entre Asia y Europa por el suministro", señalan a EL ESPAÑOL-Invertia Florian Boehnke, Andreas Schroeder y Alex Froley, analistas de la consultora internacional ICIS (Independent Commodity Intelligence Services).

"El precio del TTF holandés (el índice de referencia para la UE) para el mes próximo podría ascender a unos 90 euros/MWh en este escenario de interrupción".

El sistema energético europeo ha logrado avances notables desde 2022, tras el conflicto ruso-ucraniano, en la diversificación de las rutas de suministro y con la construcción de nueva infraestructura de importación de gas, pero aún no es suficiente como para no sentir los efectos de este conflicto.

¿Descarbonización en la UE?

"Los ataques del 28 de febrero han provocado la destrucción simultánea del liderazgo político-militar de un Estado que produce 4,6 millones de barriles diarios de crudo", señala por su parte a este diario José Parejo, socio fundador de José Parejo & Asociados, firma boutique de análisis geopolítico e inteligencia estratégica.

"También controla el margen sur del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 31% del petróleo marítimo mundial y el 20% del GNL global".

"Todos los indicios parecen indicar la destrucción prácticamente total de Kharg Island, por donde pasa el 90% de las exportaciones de crudo iraní, con una estimación de inoperatividad mínima de 18 a 24 meses", continúa.

El análisis también debe incluir los efectos que tendrá esta situación en las políticas de descarbonización de la UE en horizontes de corto (0-3 meses), medio (3-18 meses) y largo plazo (18 meses - 5 años).

Qué es la isla de Khar

Es una pequeña isla iraní de 24 km2 en el Golfo Pérsico, fundamental por albergar la terminal de exportación de petróleo más grande de Irán. Situada a 25 km de la costa iraní, gestiona aproximadamente el 95% del crudo del país, convirtiéndola en un punto crítico estratégico y geopolítico. Está ubicada a 483 km al noroeste del estrecho de Ormuz.

"El mercado energético global entra en un período de reconfiguración estructural comparable a 1979 o 2022, pero con una diferencia cualitativa: la destrucción física de la infraestructura exportadora iraní (Kharg Island)", señala el experto en geopolítica.

La variable que determinará si esta crisis se convierte en un shock sistémico o en una transición gestionable "no es Irán sino el Estrecho Ormuz". Si el tránsito se normaliza en semanas, el impacto se absorbe (militarmente es posible).

"Si el Estrecho permanece operativamente comprometido durante meses, no hay suficiente capacidad ociosa, bypass o reservas estratégicas en el planeta para prevenir una crisis energética, la situación afectará a todas las economías importadoras simultáneamente".

En su opinión, a Europa solo le queda recordar la misma lección "que anticipamos en 2022, pero amplificada: la seguridad energética y la descarbonización deben ser los objetivos", reitera Parejo.

"Cada megavatio de renovable instalado es un megavatio que no depende de que un Estrecho permanezca abierto".

Y se abren, según su análisis, tres escenarios: "Si continúa el régimen de los ayatolás, habrá una prima de riesgo persistente y las renovables ganarán competitividad relativa, si hay una fragmentación interna, habrá una incertidumbre crónica, producirá sobreinversión en GNL y diversificación defensiva, y si hay un cambio de régimen, habrá un alivio temporal de precios, pero desorden en coordinación con la OPEP, provocando inestabilidad a medio plazo", concluye.

Más de 80 dólares el barril

Mientras las casas de análisis como Rystad, Goldman Sach, Barclays y Oxford señalan subidas exponenciales de precios del petróleo, la volatilidad del mercado en los últimos años hace difícil saber qué es lo que va a pasar en las próximas semanas.

"Lo más importante es conocer cuál es y va a ser el flujo de barcos en el Estrecho de Ormuz, porque, por el momento, hay noticias contradictorias", señalan 'traders' de materias primas de entidades financieras españolas a este diario.

"Por el momento, sigue habiendo tráfico y esa será la clave de cómo evoluciona el precio del crudo, si no hay realmente destrucción física de volúmenes".

El crudo subirá "un 10%, a lo mejor no superará los 80 dólares el barril, porque para que suba más tiene que pasar algo más radical en los flujos de petróleo, pero siempre es difícil saber los efectos en los precios, porque irá cambiando", concluyen.