El presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Fred Guerdin / EU Commission

Observatorio de la Energía

Europa cambia la dependencia de Moscú por la de Washington: EEUU aportará el 65% del gas licuado europeo este año

La UE podría depender de Estados Unidos para el 80% de su GNL en 2030 si cumple sus acuerdos y sus esfuerzos por reducir la demanda de gas fracasan.

Más información: Naturgy y Venture Global firman un contrato de GNL a largo plazo que refuerza la seguridad de suministro

Publicada

Las claves

Europa reducirá progresivamente la importación de gas y GNL ruso, prohibiéndola totalmente para finales de 2027.

Estados Unidos suministrará el 65% del gas licuado que consumirá Europa en 2026, incrementando su cuota respecto a años anteriores.

Grandes energéticas europeas han firmado contratos a largo plazo con proveedores estadounidenses, lo que podría elevar la dependencia del GNL de EEUU hasta un 80% en 2030.

Expertos y autoridades europeas advierten sobre el riesgo de sustituir la dependencia del gas ruso por una nueva dependencia del gas estadounidense.

El reglamento europeo para la prohibición gradual de las importaciones de gas y gas natural licuado (GNL) desde Rusia se ha publicado este lunes en el Diario Oficial de la UE.

Con él, el Viejo Continente consolida su estrategia para reducir la dependencia energética de Moscú, una vulnerabilidad que quedó al descubierto con la guerra de Ucrania.

Pero mientras Europa cierra la puerta al gas ruso, parece abrir un riesgo al otro lado del Atlántico. Estados Unidos se ha convertido en el gran beneficiario del repliegue energético europeo.

Sólo en enero, el 60% del GNL que llegó al continente tuvo origen estadounidense, y las previsiones apuntan a que esa cuota seguirá aumentando hasta alcanzar el 65% a lo largo de 2026, según datos de la firma de análisis Kpler.

El salto no es menor. Supone nueve puntos porcentuales más que el año anterior, cuando el gas licuado procedente de Estados Unidos representaba el 56% del suministro total europeo en 2025.

De hecho, las 5,36 millones de toneladas de GNL importadas desde EEUU en enero constituyen el segundo mayor volumen mensual jamás registrado, sólo por detrás del máximo alcanzado en octubre de 2025.

Antes de la invasión rusa de Ucrania, el gas de Moscú cubría en torno al 45% de las importaciones energéticas de la UE.

Hoy, esa cifra se ha reducido hasta aproximadamente el 13%, al tiempo que las compras de GNL estadounidense se han disparado, consolidando a Estados Unidos como el segundo mayor proveedor de gas del bloque, por detrás de Noruega y con poca distancia.

Desde 2022, Europa no ha dejado de reforzar sus lazos energéticos con Washington. El año pasado, Bruselas acordó invertir 750.000 millones de dólares en energía estadounidense hasta 2028, dentro de un acuerdo comercial con el presidente Donald Trump.

Un movimiento que busca garantizar el suministro en plena reconfiguración geopolítica, pero que reabre un debate incómodo en las capitales europeas, si el fin de la dependencia rusa no está dando paso a una nueva dependencia.

"Este acuerdo, en la práctica, vincula el suministro energético de la UE a un único vendedor, lo que supone un riesgo para la seguridad energética y pone en peligro los planes de reducción del consumo de gas", apunta la IEEFA (Institute for Energy Economics and Financial Analysis) en un reciente informe

Hasta un 80%

Los grandes grupos energéticos europeos están cerrando contratos de suministro de GNL a largo plazo con productores estadounidenses para sustituir de forma estructural las compras de gas ruso.

Por ejemplo, en noviembre de 2025, la española Naturgy anunció un acuerdo a 20 años con la estadounidense Venture Global para el suministro de un millón de toneladas anuales de GNL a partir de 2030.

Meses antes, en julio, la italiana Eni firmó otro contrato de 20 años con un volumen de dos millones de toneladas al año, también con inicio en 2030.

Venture Global también ha reforzado además su presencia en Europa con acuerdos a largo plazo con las alemanas EnBW y SEFE, ambos con una duración de 20 años.

En la misma línea, el proveedor estadounidense cerró en noviembre un contrato de 20 años con Atlantic-See LNG, una empresa conjunta creada recientemente por las compañías griegas Aktor y Depa, para el suministro de medio millón de toneladas anuales a partir de 2030.

Alemania ha ido aún más allá. En 2026, el país sumó un nuevo contrato a largo plazo a través de RWE, que acordó la compra de gas procedente de un proyecto de GNL en Texas, reforzando así su apuesta por el suministro estadounidense en plena reconfiguración del mapa energético europeo.

Para la IEEFA, "la dependencia de los países de la UE del GNL estadounidense está llamada a profundizarse tras los acuerdos de suministro de gas licuado anunciado".

IEEFA ha calculado un escenario para 2030 en el que todos los acuerdos anunciados en la conferencia Gastech de Milán y la reunión de la Asociación para la Cooperación Energética Transatlántica (P-TEC) en Atenas se materializan y fracasan los esfuerzos de la UE por reducir la demanda de gas.

En ese caso, los acuerdos podrían elevar las importaciones europeas de GNL estadounidense hasta unos 115.000 millones de metros cúbicos anuales en 2030, lo que supondría que entre el 75% y el 80% del GNL importado por el bloque procedería de Estados Unidos.

En 2025, la UE obtuvo el 27% de sus importaciones totales de gas y GNL de Estados Unidos. Con los nuevos contratos de GNL, esta cifra podría aumentar hasta el 40% en 2030, según ese escenario.

Temores en Europa

Las recientes amenazas arancelarias de Trump y su intento de quedarse con Groenlandia han encendido las alarmas sobre los riesgos de depender en exceso del gas estadounidense.

Dan Jorgensen, comisario de Energía, lo resumió recientemente como una "llamada de atención". Si la UE sólo sustituye el gas ruso por otro origen fósil, corre "el riesgo de cambiar una dependencia por otra".

Europa prohibirá todas las importaciones de GNL y gasoductos rusos para finales de 2027. Empezará a prohibir la firma de nuevos contratos de importación de gas ruso a partir del próximo 25 de abril, según el calendario publicado por la Comisión Europea.

El reglamento contempla también el veto a los contratos a corto plazo por gasoducto desde el próximo 17 de junio, y desde el 1 de enero de 2027 los contratos a largo plazo para importaciones por barco de gas natural licuado ruso.

A partir de 2027, se prohibirán también las importaciones en la UE de gas por gasoducto en virtud de contratos a largo plazo, aunque los Estados podrán prorrogar esa fecha hasta el 31 de octubre de 2027 si sus niveles de almacenamiento de gas se sitúan por debajo de los umbrales exigidos.