Infraestructura de distribución de gas.

Infraestructura de distribución de gas.

Observatorio de la Energía

Las gasistas reivindican su red antes del examen de Competencia: "Es seis veces más barata que la eléctrica"

Las distribuidoras llevan ante la CNMC informes y datos comparativos también sobre el contraste entre los peajes del gas en España y Europa.

Más información: El gas encara su gran reforma retributiva tras un recorte de 2.000 millones en seis años y un sector en estado crítico

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Las claves

Las compañías gasistas defienden ante la CNMC que su red es hasta seis veces más económica que la eléctrica para distribuir energía.

Las distribuidoras subrayan que los peajes del gas en España han caído hasta un 51% para empresas y un 21% para hogares, situándose entre los más bajos de Europa.

El sector gasista considera su infraestructura esencial para la seguridad de suministro y la competitividad, transportando más energía que la demanda eléctrica nacional.

Las empresas esperan que la próxima revisión retributiva corrija el recorte de unos 2.500 millones sufrido en el periodo 2021-2026 y reconozca el papel clave de sus redes.

El futuro de las compañías gasistas se definirá en 2026. Ese año, la CNMC evaluará y fijará la nueva retribución del sector para el periodo 2027-2032. Un examen regulatorio similar al que llevó el año pasado a una batalla con las grandes eléctricas.

Por eso, las distribuidoras de gas se han puesto en marcha. Han preparado informes y datos comparativos con el objetivo de mostrar al organismo que preside Cani Fernández el papel clave que desempeñan sus redes en el sistema energético nacional.

Uno de los mensajes clave que están trasladando al regulador es la eficiencia de sus redes. Según las cifras que manejan, distribuir energía a través del gas natural resulta significativamente más eficiente en términos económicos que hacerlo mediante la red eléctrica.

Fuentes del sector señalan a EL ESPAÑOL-Invertia que las cifras muestran que, en términos de coste por unidad de energía entregada, "la red de gas es aproximadamente seis veces más económica que la eléctrica bajo condiciones normales".

Incluso en largos recorridos, añaden, la eléctrica "puede costar hasta 10 veces más por MWh entregado comparado con un gasoducto de gas natural".

Esta diferencia se debe a factores como los costes de infraestructura, la capacidad de transporte de energía y las pérdidas en el sistema.

La argumentación de las compañías es que el gas sigue siendo la mejor opción para transportar grandes volúmenes de energía base, para usos térmicos intensivos -como los industriales- o menos flexibles, como la calefacción doméstica.

"Los aproximadamente 80.000 km de redes de gas de España son una infraestructura básica y crítica para el país, que transporta y distribuye 348,2 TWh/año de energía, unas 1,6 veces la demanda eléctrica, a más de 8 millones de puntos de suministro", dicen las fuentes consultadas.

Por eso, argumentan que se trata de una infraestructura imprescindible para la seguridad de suministro energético (tanto directo de gas como de parte de la generación eléctrica, en especial la de respaldo al sistema eléctrico), que debe mantener los estándares de calidad y seguridad necesarios.

Los bajos peajes

Las distribuidoras también están subrayando ante la CNMC el fuerte contraste entre los peajes del gas en España y los del resto de Europa.

Entre 2020 y 2025, los peajes de distribución de gas natural han caído un 21% para los clientes residenciales y un 51% para los no residenciales, mientras que el IPC acumulado creció un 21% en el mismo periodo.

"La diferencia respecto al IPC supone que los peajes residenciales y no residenciales crecieron respectivamente 42 y 72 puntos porcentuales menos que la inflación", explican desde el sector.

Esta situación contrasta con la evolución en otros países europeos, donde los peajes se han elevado como consecuencia de la significativa inflación acumulada.

En el caso de clientes residenciales en Europa, los peajes subieron en media un 17%. Para los clientes no residenciales, el incremento medio ha sido del 41%, según se revelan los análisis del sector.

Como resultado, España se sitúa hoy "en el rango bajo europeo en lo que respecta al nivel de los peajes", tanto para hogares como para empresas. "Esto supone un factor de competitividad y un argumento sólido para destacar la eficiencia del sistema gasista español", aseguran.

A nivel residencial, los peajes españoles son inferiores a los de Portugal, Francia, Italia o Centroeuropa, lo que sitúa a los hogares nacionales "en una posición ventajosa frente a gran parte de la UE".

Entre las empresas y consumidores no residenciales, las tarifas de distribución españolas siguen entre las más reducidas del continente, "reforzando la competitividad del tejido productivo frente a los países del norte y centro de Europa", señalan.

Retribución gasista

La actualización retributiva para el periodo 2027-2032 llega cuando las empresas arrastran las heridas de la última reforma, 2021-2026, que supuso un recorte de unos 2.500 millones, según un informe técnico elaborado por Sedigas en colaboración con PwC.

Aquel tijeretazo no fue menor. Golpeó al transporte y la regasificación, con Enagás como afectada. Y también impactó en la distribución, donde compañías como Nedgia (Naturgy), Redexis, Nortegas, Madrileña Red de Gas, Red de gas de Extremadura, Gasificadora Regional Canaria y Domus Mil Natural han visto erosionada su rentabilidad y, en muchos casos, tensionada su capacidad de inversión.

El ciclo regulatorio vigente 2021-2026 ha terminado generando un impacto mucho más profundo del inicialmente previsto por el regulador. Según fuentes del sector, el recorte real ha superado en más de 300 millones la cifra teórica estimada en 2020.

¿El motivo? Cuando la CNMC elaboró el plan vigente, las previsiones macroeconómicas apuntaban a un crecimiento sostenido de la demanda de gas, en un contexto de previsiones de PIB creciente.

Por eso, el gas confía en que el nuevo marco corrija parte del desequilibrio generado en el actual periodo y reconozca el papel de sus redes en la seguridad de suministro y en la transición energética.

Cabe recordar que en el sector gasista, la retribución de las empresas depende del tipo de actividad.

En el caso del transporte de gas, que incluye las grandes tuberías y las plantas de regasificación, los ingresos se calculan en función de la tasa de retribución financiera (actualmente fijada en el 5,44%).

Mientras, la distribución de gas, que lleva el suministro a hogares y empresas, se rige por un modelo paramétrico. La retribución se calcula a partir de parámetros como número de clientes, extensión de la red, costes operativos y volumen distribuido, lo que permite equilibrar ingresos y costes según la evolución del sector.