Fachada de la sede en Madrid del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Fachada de la sede en Madrid del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Invertia

Observatorio de la Energía

El CSN presentará en mayo el informe que dará luz verde a la ampliación de la vida útil de la central de Almaraz

El Consejo de Seguridad Nuclear se adelanta así varios meses al límite legal en el que debe remitir su informe al Ministerio para la Transición Ecológica.

Más información: El CSN recibe la petición del Gobierno para que realice el informe sobre la prórroga de la nuclear de Almaraz

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Las claves

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) prevé presentar en mayo el informe sobre la ampliación de la vida útil de la central nuclear de Almaraz hasta 2030.

El informe evaluará la seguridad de la planta, su gestión y el envejecimiento, estableciendo límites y condiciones de explotación si se aprueba la prórroga.

La decisión debe tomarse antes de la próxima recarga de combustible entre marzo y mayo, ya que de no renovarse, se planificará el cierre irreversible de la central.

La mayoría de los miembros del CSN se inclinan por apoyar la extensión, siempre guiándose por criterios técnicos y de seguridad nuclear.

El futuro de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) se decidirá en los próximos meses, una vez que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la viabilidad de la ampliación de su vida útil hasta 2030.

La normativa dice que el regulador nuclear tiene de plazo hasta el 1 de septiembre de 2027 para emitir y remitir al Ministerio para la Transición Ecológica su informe preceptivo sobre la prórroga de explotación de Almaraz.

Sin embargo, según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia de fuentes cercanas al CSN, se espera que el informe se presente, "como muy tarde", el próximo mes de mayo, "y se remita al Miteco (Ministerio para la Transición Ecológia), que será ya quien dé el ok definitivo".

El informe deberá incluir una evaluación sobre la seguridad, especialmente centrada en el envejecimiento, la organización y la gestión de la planta, en cumplimiento de la normativa reciente.

Además, debe justificar que la central puede seguir operando con un nivel de seguridad aceptable durante el periodo solicitado, fijando a la vez límites y condiciones de explotación vinculantes.

"En un primer paso de la elaboración del informe técnico que se estaba llevando a cabo en el CSN contó con el apoyo de cuatro de los cinco consejeros, pero se espera que, al cumplirse con todos los requisitos para la extensión de su vida útil, estén todos de acuerdo en enviarlo al Miteco", añaden las mismas fuentes a este diario.

Juan Carlos Lentijo, el presidente del organismo regulador, ya declaró el pasado mes de noviembre que “el CSN siempre guiará su decisión por criterios técnicos y ciñéndose a la seguridad nuclear de la instalación y a la protección radiológica de ciudadanos y medio ambiente”.

Contenido del informe

Los informes de renovación de Almaraz que el CSN ha emitido en el pasado muestran la estructura típica de estos dictámenes.

Se debe incluir la identificación de la instalación, del titular y de la solicitud (periodo de vida pedido, unidades afectadas, antecedentes de autorizaciones y revisiones periódicas de seguridad).

Y además, una descripción de la documentación aportada por los titulares (Iberdrola, Endesa y Naturgy), como son la actualización del Estudio de Seguridad, Especificaciones Técnicas de Funcionamiento, Plan de Emergencia Interior, Manual de Garantía de Calidad, Plan de Gestión de Vida y otros programas de seguimiento.​

Por último, se incluye una evaluación técnica de la seguridad nuclear y de la protección radiológica, que debe estar alineada con el Reglamento de seguridad nuclear (RD 1400/2018) y con las instrucciones del CSN sobre evaluación de seguridad para la fase de explotación.

Compra de uranio

El límite legal con el que cuenta el CSN, el 1 de septiembre de 2027, deriva de la obligación de informar al menos con dos meses de antelación de la caducidad de la autorización vigente. Es decir, el reactor Almaraz I, cuyo cierre se preveía para el 1 de noviembre de 2027 y el reactor Almaraz II para 31 de octubre de 2028.

Sin embargo, si el regulador quisiera apurar los plazos hasta dentro de casi dos años, el proceso de desmantelamiento sería irrevocable.

Una de las razones de ese 'no retorno' sería la compra de combustible, de uranio enriquecido. El calendario técnico sitúa la decisión práctica entre marzo y mayo de este año, que es cuando está prevista la próxima recarga de Almaraz I. Si para entonces no se ha decidido apostar por la operación más allá de 2027‑2028, esa recarga se planifica como la última y se ajusta al cierre, lo que en la práctica bloquea la continuidad hasta 2030.

"Entre marzo y mayo le toca a Almaraz su parada de recarga de combustible, y si no se renueva y se realizan los correspondientes trabajos de mantenimiento, no se puede continuar con la central en funcionamiento", señalan las mismas fuentes.