De izda. a dcha. y de arriba a abajo: Mike Wirth, CEO de Chevron, Darren Woods, CEO de ExxonMobile, Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, Antonio Brufau, presidente de Repsol, Wael Sawan, CEO de Shell, Claudio Descalzi, CEO de Eni, Mukesh Ambani, presidente y CEO de Reliance Industries, y Jeff Miller, presidente y CEO de Halliburton.

De izda. a dcha. y de arriba a abajo: Mike Wirth, CEO de Chevron, Darren Woods, CEO de ExxonMobile, Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, Antonio Brufau, presidente de Repsol, Wael Sawan, CEO de Shell, Claudio Descalzi, CEO de Eni, Mukesh Ambani, presidente y CEO de Reliance Industries, y Jeff Miller, presidente y CEO de Halliburton. Invertia

Observatorio de la Energía

Quiénes son los "señores del petróleo" que podrían invertir en Venezuela: decidirán entre control energético o 'dividendos'

Las grandes petroleras estadounidenses dudan de la estabilidad política en Venezuela a largo plazo, necesaria para acometer inversiones milmillonarias.

Más información: Trump convoca a Repsol junto a las grandes petroleras de EEUU a una reunión en Washington para tratar el tema de Venezuela

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Las claves

Donald Trump se reunió con líderes de grandes petroleras como ExxonMobil, Chevron, Repsol, Shell, Eni, Vitol, Trafigura y Reliance para debatir inversiones en Venezuela.

Las petroleras estadounidenses dudan en invertir en Venezuela por la falta de estabilidad política y temen que aumentar la producción de crudo baje aún más los precios globales.

Chevron es la única gran petrolera estadounidense aún operando en Venezuela, mientras que ExxonMobil y ConocoPhillips mantienen principalmente intereses legales y de recuperación de activos.

Numerosas empresas, incluidas de capital privado y construcción, buscan oportunidades para reconstruir la industria petrolera y las infraestructuras de Venezuela, pero la recuperación requeriría inversiones multimillonarias durante más de una década.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se reunió el viernes pasado con los máximos responsables de las grandes petroleras estadounidenses, ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron, además de Repsol. Finalmente también asistieron la angloholandesa Shell y la italiana Eni, así como los traders Vitol y Trafigura, y algunas compañías más como la india Reliance Industries Ltd.

También estuvieron presentes responsables de los gigantes estadounidenses Halliburton, Valero y Marathon Petroleum Corp. y del lado de la Administración federal, asistieron el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Energía, Chris Wright, o el secretario del Interior, Doug Burgum. Una reunión de altísimo nivel y de "importancia máxima" para el ejecutivo estadounidense, explican fuentes conocedoras de la cita.

La reunión era de máxima prioridad ya que algunas de estas gigantescas empresas, las más capaces de reconstruir los destruidos yacimientos petrolíferos de Venezuela, eran también escépticas a la hora de inyectar dinero en el país. Hay que elegir entre el "control energético" mundial, que pretende Trump, o los "dividendos energéticos".

Sin estabilidad política, los "señores del petróleo" de EEUU no quieren arriesgar inversiones milmillonarias para recuperar la industria de Venezuela. Una postura que dista de la mantenida por Repsol, cuyo CEO Josu Jon Imaz aseguró estar listo para "triplicar" su producción en dos o tres años.

Ante esa tibieza a la hora de apoyar las acciones de la Administración Trump en Venezuela, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha advertido de que muchas pequeñas empresas petroleras, mineras y financieras claman por la oportunidad de participar en la reconstrucción de Venezuela. No sólo eso, asegura que están saturando las líneas telefónicas de la Casa Blanca para tener la oportunidad de hacerlo.

Mapa de las principales petroleras mundiales interesadas en Venezuela

Mapa de las principales petroleras mundiales interesadas en Venezuela Invertia

Entre ellas se incluyen empresas de capital privado y compañías que buscan construir carreteras, tender puentes, reparar los servicios de telecomunicaciones del país, perforar en busca de petróleo y extraer minerales críticos en lo que hace décadas había sido una de las economías más grandes de América del Sur.

Pero a las grandes petroleras estadounidenses a las que Venezuela aún les debe miles de millones de dólares no sólo les importa recuperar su dinero. También les asusta que cualquier medida que aumente la cantidad de crudo en el mercado deprima aún más los precios del petróleo.

Chevron

Chevron es la única gran perforadora estadounidense que opera en Venezuela. Tiene la capacidad de aumentar la producción allí entre 50.000 y 300.000 barriles diarios durante un año o más mediante la reparación de oleoductos averiados y otras medidas para reducir los cuellos de botella en la infraestructura del país.

Hasta 2025, la única cifra clara y explícita de pérdidas de Chevron atribuida directamente a Venezuela es el deterioro contable de unos 2.600 millones de dólares registrado en 2020, al “llevar a cero” el valor de sus activos en el país.

En una serie de conversaciones con Trump durante el último año, el consejero ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, le dijo que era imperativo que Estados Unidos tuviera acceso a algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo y que no debía permitir que rivales como Rusia y China ganaran terreno en ellas. Trump se mostró receptivo a esos argumentos, aunque nunca abogó por un cambio de régimen.

ExxonMobil

ExxonMobil es una de las mayores compañías privadas de energía del mundo por capitalización, producción y reservas de hidrocarburos. No tiene un interés claro en invertir en Venezuela, sino más bien un historial de conflicto legal con el Estado venezolano y una apuesta alternativa por explotar el crudo costa afuera de Guyana, en una zona que Caracas quiere como propia.

La compañía demandó a Venezuela en el Ciadi, logrando un laudo de unos 1.600 millones de dólares contra PDVSA (la petrolera estatal del país) por la expropiación, lo que marcó una ruptura con el gobierno de Maduro.

ConocoPhillips

ConocoPhillips es una de las mayores compañías de exploración y producción de petróleo del mundo por reservas probadas y producción de petróleo y gas. Su sede corporativa está en Houston (EEUU) y es la tercera petrolera más grande de Estados Unidos por tamaño y capacidad de refino y producción.

Tiene hoy un interés principalmente cobrador y jurídico en Venezuela, más que operativo: su prioridad es maximizar y asegurar el cobro de los laudos por la expropiación de sus activos, no volver a producir crudo en el país. En 2007, el gobierno de Hugo Chávez nacionalizó proyectos donde participaba la compañía, expropiando sus activos. El Ciadi condenó a Venezuela a pagar unos 8.700 millones de dólares.

Repsol en Venezuela

En Venezuela, Repsol produce gas, que se utiliza principalmente a nivel local, pero también tiene el 50% del campo de gas Perla (bloque Cardón IV), uno de los mayores yacimientos offshore de Latinoamérica. El gobierno venezolano paga a Repsol con barriles de petróleo como compensación por una deuda pendiente, pero las sanciones del último año y de años previos les arrastra una deuda de unos 2.480 millones de dólares.

El grupo multienergético español también tiene operaciones upstream en EEUU, incluida una participación en un yacimiento en Alaska con la petrolera australiana Santos. También tiene un acuerdo con la estadounidense LLOG Exploration Offshore para el desarrollo de los campos Leon y Castile en el Golfo de México.

Marathon y Halliburton

Marathon Petroleum Corporation es una importante empresa energética estadounidense integrada, especializada en la refinación, comercialización y transporte de petróleo y productos derivados en EEUU. Opera el sistema de refino más grande del país y una extensa red de estaciones de servicio bajo la marca Marathon, además de actividades de transporte y almacenamiento de gas natural y líquidos (midstream) a través de su filial MPLX.

Halliburton es una de las mayores corporaciones estadounidenses de servicios para yacimientos petroleros y de gas, una de las mayores proveedoras técnicas del sector energético a escala global. Su negocio no es producir petróleo directamente, sino suministrar tecnología, equipos y personal para que las petroleras exploren, perforen y operen campos de hidrocarburos.

Reliance Industries Limited (RIL)

Es un conglomerado privado indio con sede en Bombay (Mumbai), uno de los mayores grupos empresariales del país por ingresos y capitalización bursátil.

Ha sido uno de los principales compradores privados de crudo venezolano fuera de Estados Unidos, usando ese suministro para alimentar su macrocomplejo de refino en Jamnagar (India).

Muchas de estas empresas han contado o cuentan con plataformas petroleras, oleoductos y otros activos en Venezuela, en función de si antes el expresidente Hugo Chávez se apropiara de los activos de alguna de estas empresas para fusionarse con la estatal Petróleos de Venezuela.

Para que la producción venezolana vuelva a los niveles de hace tres décadas, la industria petrolera debería invertir más de 10.000 millones de dólares al año y tardaría más de una década en amortizarse, según el consenso de expertos de la industria y del propio secretario de Estado de Energía de EEUU, Chris Wright.

Pero para entonces, EEUU tendría su presidente número 49, y a no ser que haya sorpresas de última hora, Trump no podrá estar en la Casa Blanca.