Pablo Isla en una conferencia de Nestlé.

Pablo Isla en una conferencia de Nestlé. EFE

Distribución

El ‘efecto Pablo Isla’ en Nestlé: roza los 2.000 millones de ahorro en su primer año

La multinacional ha vendido la división de vitaminas y el 50% de aguas.

El directivo anunció el despido de 16.000 trabajadores.

Más información: Detrás de los despidos de Nestlé, Bimbo o Azucarera

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Nestlé acumula 1.828 millones de euros de ahorro con su programa Fuel for Growth, cerca de su objetivo de 2.150 millones para 2026 y de los 3.200 millones previstos para 2027.

Bajo la presidencia de Pablo Isla, la compañía ha anunciado 16.000 despidos y acelerado la venta o entrada de socios en negocios considerados menos rentables.

Nestlé ha vendido su división de vitaminas y suplementos por 861 millones de euros y el 50% del negocio de aguas a Platinum por 3.000 millones para crear la joint venture Peranel.

La multinacional prepara la venta a Froneri de parte de su división de helados, mientras concentra su estrategia en café, mascotas, nutrición y alimentos y aperitivos.

Pablo Isla cumple un año como presidente de Nestlé. El exconsejero delegado de Inditex llegó en octubre de 2025, en plena crisis reputacional de la compañía, para liderar su transformación. Y en este periodo ha conseguido ahorros de casi 2.000 millones de euros.

Con el mandato de reducir costes en hasta 3.200 millones para 2027, Isla —junto al CEO, Philipp Navratil—, se puso rápido manos a la obra.

Primero anunció el despido de 16.000 empleados en todo el mundo (incluida España) y, después, ha ido metiendo la tijera en algunos negocios poco rentables, bien con la venta total o con la entrada de un socio.

A principios de septiembre, la multinacional suiza acordó la venta de su división de vitaminas, minerales y suplementos (VMS, por sus siglas en inglés) al fondo de inversión Yellow Wood Partners por 1.000 millones de dólares (861 millones de euros).

La operación incluye marcas como Nature's Bounty, Osteo Bi-Flex y Puritan's Pride, además de su línea de fabricación de marcas blancas en EEUU.

Y en julio vendió el 50% de su negocio de aguas a Platinum por 3.000 millones para crear junto a esta empresa la joint venture Peranel que gestione este negocio.

La nueva compañía cuenta con más de 30 marcas y productos vendidos en 120 países, incluyendo S.Pellegrino, Source Perrier y Acqua Panna.

Ya sólo le queda la venta de la división de helados, tal y como confirmó en la presentación de resultados del primer semestre.

Nestlé tiene claro que el helado se ha convertido en una “distracción” comercial, pero no quiere perderlo del todo.

Así que quiere vender a Froneri la parte que gestiona de forma independiente en regiones como Asia, Canadá y partes de Latinoamérica.

Froneri es su propia joint venture creada junto al fondo PAI Partners en 2016.

Eso implica dejar de tener el control directo sobre marcas como D'Onofrio, Real Dairy, Parlour y Lafrutta, además de las versiones en helado de KitKat y Coffee Crisp.

No han sido las únicas desinversiones. En España, por ejemplo, Nestlé vendió a Casa Tarradellas el 40% del negocio de carnes envasadas Herta Foods.

Este año también vendió su participación mayoritaria en Blue Bottle Coffee a Centurium Capital (accionista principal de Luckin Coffee).

La idea es centrarse en el café (Nespresso/Nescafé), el cuidado de mascotas (Purina), la nutrición y los alimentos y aperitivos, que representan cerca del 70% de la facturación global, y que la empresa considera sus motores de crecimiento a medio plazo.

Y, por tanto, la estrategia ha girado en torno a reducir peso en determinados negocios que habían alcanzado un tamaño muy grande. Cuando Pablo Isla entró de presidente, la compañía contaba con 2.000 marcas en 180 países, algunas poco rentables.

De momento, la estrategia está dando sus frutos.

Según los resultados de la compañía suiza, el ahorro acumulado en costes del programa Fuel for Growth (plan de ahorro de costes y eficiencia) asciende ya a 1.828 millones de euros y está en camino de alcanzar el objetivo de 2.150 millones para 2026 (2.000 millones de francos suizos).

Eso quiere decir que ya han conseguido ahorrar la mitad de los costes de los 3.200 millones que Pablo Isla y su escudero Philipp Navratil tenían en previsión para 2027 y que han cumplido prácticamente con el compromiso para 2026 fijado en 2.000 millones de francos suizos.

Resultados

Cuando Pablo Isla llegó a Nestlé, la compañía atravesaba un periodo de turbulencias también en el plano financiero.

La empresa que produce KitKat o Nesquik cerró el ejercicio 2025 con una caída de la facturación del 2% (hasta los 98.000 millones de euros) y un fuerte descenso del beneficio neto del 17% hasta los 9.033 millones de euros.

El primer semestre, la cosa no mejoró mucho.

Nestlé obtuvo unos beneficios netos de 3.729 millones de euros en la primera mitad de 2026, un 31% menos con respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que sus ventas cayeron un 2% (hasta los 46.300 millones de euros).

La bajada se debió, entre otros factores, al aumento de los costes de reestructuración y al deterioro del valor de los activos mantenidos para la venta.

De cara a la segunda parte del año las previsiones son mejores. La multinacional de alimentación espera un crecimiento orgánico de entre un 3% y un 4%, mientras que estima una caída del 3% de las ventas totales por el efecto de la divisa.

Todo ello sin saber el impacto de sus operaciones en Rusia, donde el Kremlin se ha hecho con el control temporal de los activos de la compañía suiza (junto a los de Auchan).

De momento, Nestlé está evaluando la situación y sus opciones.