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Dcoop puja por Deoleo "pero no a cualquier precio" en una operación estratégica para el aceite de oliva español

El gigante cooperativo es la principal baza nacional.

De la suma de ambos resultaría un gigante de más de 2.000 millones.

Más información: Deoleo se dispara un 24% en Bolsa mientras sus dueños analizan su venta a Dcoop

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Las claves

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Dcoop ha presentado una oferta por Deoleo, líder mundial en comercialización de aceite de oliva, pero mantiene que no aceptará cualquier precio.

La operación de compra está marcada por la competencia entre grandes empresas internacionales, incluyendo italianas, francesas y australianas, además de otras españolas como Acesur y Migasa.

España, principal productor y exportador global de aceite de oliva, defiende mantener el control nacional sobre el sector para proteger la calidad y la economía de más de 300 pueblos olivareros.

Deoleo volvió a beneficios en 2025, con fuerte presencia internacional y marcas reconocidas como Bertolli, Carapelli y Carbonell, lo que aumenta el interés estratégico de su venta.

"La finca linda con la nuestra y nos gusta. Nos encantaría comprar, pero no a cualquier precio". Durante años ha sido la respuesta recurrente de Antonio Luque, presidente de Dcoop, cada vez que se le preguntaba si había interés por Deoleo. Y sigue vigente hoy, en el momento de la verdad, en una operación estratégica para el liderazgo mundial en el aceite de oliva.

Dcoop no oculta que ha ofertado en la puja abierta por los fondos CVC (50% de la compañía) y Alchemy (40%) y en la que participan otras compañías como las italianas Coricelli, Bonifiche Ferraresi y Newlat Food, la francesa Lesieur (Avril) y la australiana Cobram Estate Olive.

Dcoop es el primer productor mundial de aceites de oliva. Y Deoleo, el principal comercializador, con 158 millones de litros vendidos. De la suma de ambos resultaría un gigante líder en los mercados internacionales y más de 2.000 millones de negocio.

En la compañía que preside Antonio Luque no entran ni a confirmar ni a desmentir cifras que se están publicando en los últimos días.

ItaliaOggi atribuyó a Dcoop una oferta de 470 millones, El Economista publica hoy que Coricelli sube a 500 y que Acesur entra en la puja, a lo que compañía de la familia Guillén responde que “no hay ningún tipo de información al respecto por su parte”.

¿Quién puede comprar?

Analistas consultados en el sector ponen el foco en quién puede comprar realmente Deoleo. Hay nombres sobre la mesa con facturaciones por debajo de los 500 millones.

El pez chico rara vez se come al pez grande en este sector.

Es evidente que circulan informaciones que benefician a la parte vendedora, elevan la temperatura de la operación e incrementan el precio, como demuestra la subida del 24% ayer en la cotización de la operación, deducen las fuentes consultadas.

La cantidad de actores y regulaciones nacionales e internacionales que entran en juego, con compañías cotizadas, empresas familiares y una cooperativa en la partida, da idea de la complejidad de la operación. Y de lo incierto de su resultado y sus derivadas.

El aceite, buque insignia español

Las fuentes consultadas en el sector señalan que al margen del resultado final del proceso de venta en marcha, y de la compañía que cierre la compra finalmente, hay cuestiones que afectan de forma global al aceite español.

La primera es la defensa del interés del olivar nacional. España es líder en producción de aceite de oliva con 1.298.000 toneladas. Sólo Andalucía supone más de un millón de toneladas. Italia cerró la campaña con alrededor de 300.000.

España, con unas ventas al exterior que en 2025 superaron los 6.000 millones de euros, abastece al mundo como principal país exportador.

Que las decisiones que afectan a un mercado tan sensible se tomen en España es vital. Hay más de 300 pueblos olivareros en Andalucía cuya economía depende en gran medida de este sector, también con fuerte implantación en Castilla-La Mancha o Cataluña.

Y está además en juego sostener la defensa de la calidad, la trazabilidad y la lucha contra el fraude en la que Dcoop y Deoleo habían coincidido en los últimos años.

Un operador que no mantenga estos compromisos a los mandos del primer comercializador del mundo puede dañar esta apuesta clave para el olivar español.

De ahí la importancia que se concede a que el centro de decisiones de una de las grandes, como es Deoleo, se quede en España.

Junto a Dcoop, principal productor mundial, las principales compañías aceiteras españolas son Acesur (más de 1.100 millones de facturación en 2025, con un 10% del negocio en Estados Unidos), y Migasa (que se mueve en el entorno de 2.000 millones de euros).

Venta en todo o en parte

Deoleo se ha limitado a confirmar a través de una información a la CMNV que "están analizando posibles alternativas estratégicas en relación con su inversión, entre las que no se descarta la posible venta de la totalidad o de parte de los activos y negocios del grupo Deoleo".

Un grupo que volvió a dar beneficios en 2025 tras años en rojo. Facturó 820 millones en 2025, pese a una disminución en volumen de ventas compensada con una mejora de sus márgenes en mercados estratégicos.

Una línea reforzada en el primer semestre del año con avances en mercados como los del norte de Europa, Estados Unidos, India, donde han abierto 10.000 nuevos puntos de venta, y sudeste asiático.

En Estados Unidos, el país clave por su crecimiento y volumen a nivel mundial fuera del Arco Mediterráneo, Deoleo tiene un 13% de cuota de mercado con sus marcas Bertolli (el buque insignia), Carapelli (gama alta y ecológicos) y también a través de Carbonell.

El Grupo Dcoop cerró el ejercicio 2025 con una facturación consolidada de 1.421 millones de euros, 875 de ellos (el 63%) de su negocio olivarero, en una cifra que incluye a sus filiales españolas pero no sus participadas internacionales, como Pompeian, líder en virgen extra en Estados Unidos con más del 20% del mercado.

Dcoop, que participa en Pompeian con un 50%, inició hace meses movimientos para hacerse con el 100%, pero la operación quedó en suspenso por la nueva oleada de aranceles anunciada por Trump.

Antonio Luque nunca ha ocultado que esa confluencia de intereses en Estados Unidos podría ser un lastre legal para la compra por razones de competencia.

Según las informaciones adelantadas por ItaliaOggi la solución estaría en desmembrar el negocio internacional de Deoleo, incluyendo en la ecuación a otras compañías que puedan estar interesadas en las marcas Bertolli y Carapelli.