Antonio Martín Jiménez, propietario y presidente del grupo Avintia.
Avintia insta al sector inmobiliario a confiar en la industrialización: "España es el patito feo dentro de Europa"
Su presidente, Antonio Martín, repasa los retos del sistema actual.
El grupo rozó el año pasado los 600 millones en contratación.
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El grupo Avintia nació en 2007 con un ADN, en palabras de su presidente y propietario, Antonio Martín, "claramente constructor". A partir de 2008 sufrieron la gran crisis del sector inmobiliario y bajo esa coyuntura optaron por diversificar el grupo hasta crear una compañía "camaleónica" que se pudiera adaptar al medio.
En este proceso montaron una promotora -posteriormente vendida a un fondo de inversión- y una línea hotelera, que también fue adquirida por un fondo. Entre 2018 y 2019 llegó un segundo punto de inflexión. "Vimos que empezaba a no ser sostenible por los problemas entre oferta y demanda y que teníamos que empezar a cambiar la forma de entender la construcción", señala Martín.
La construcción industrializada se planteó como la alternativa perfecta para Avintia. Tras realizar un prototipo de 124 viviendas en Móstoles apostaron de lleno por esta forma de construir y se plantearon tener su propia fábrica. Una planta, la de Aranda de Duero -de la que salió el primer panel en 2022- que es "el corazón" del grupo y en la que se hacen unas 3.000 viviendas al año.
Antonio Martín, presidente y fundador del Grupo Avintia.
Con ella, Avintia ha conseguido situarse como pionera en la construcción industrializada. Una forma de construir en la que según Martín "el sector inmobiliario todavía no confía demasiado" pero que se presenta como una de las soluciones ante el gran problema de vivienda que sufre a día de hoy España.
Así lo explica el presidente de Avintia en una entrevista concedida a EL ESPAÑOL-Invertia, en la que también repasa los retos y oportunidades a los que se enfrenta el sector inmobiliario en la actualidad y los proyectos de futuro en los que se encuentran inmersos.
El Banco de España cifró hace muy poco el déficit de vivienda en 750.000, una cifra que, además ha ido aumentando desde que hizo el primer balance en 2024. ¿Cómo valoran estas cifras? ¿Son reales o faltan aún más casas?
El déficit de casas es una realidad. Además, cada vez se concentra más en grandes ciudades. La gente quiere vivir en las grandes capitales, hay una demanda principalmente en grandes ciudades y realmente el número está claro que aumenta cada año porque no se están generando viviendas.
¿Por dónde creen que pasan las soluciones para poner fin al problema de la vivienda en nuestro país? ¿Que le pediría a las Administraciones Públicas?
Que en todo suelo libre que haya permitan hacer unidades habitacionales. Me da igual que sea terciario, dotacional, industrial. Para que eso ocurra, tiene que haber servicios instalados suficientes para poder habilitar el activo, es decir, para que el activo sea viable para el fin que está pensándose. Eso es lo primero, es decir, suelo y servicios.
A partir de ahí, una política de ayudas -que la contempla el Plan Estatal 26-29- o una vez que se han acabado ya los Next Generation, ayudas a través de las comunidades autónomas para conseguir que la rentabilidad de los inversores haga que el producto pueda ser escalable. Porque esto no va de hacer tres promociones de 200 viviendas, va de hacer miles y miles de viviendas.
Luego falta la otra pata, que es la capacidad productiva de construcción. Aquí es donde nosotros podemos dejar nuestro granito de arena, con la parte de industrialización.
Grupo Avintia.
¿Qué ventajas y qué inconvenientes presenta la construcción industrializada?
Ventajas, todas. Al ser un modelo industrial se va adaptando y va mejorando sistemáticamente. El problema que yo veo, principalmente en la parte industrial, es que tiene que haber realmente un cambio cultural en el sector inmobiliario y de construcción para que realmente el mundo industrializado sea una solución.
En Europa la gran mayoría del promotor y constructor son los mismos. Al final hay una integración vertical entre promotor y constructor y en España, está muy disociado. El promotor es una figura y el constructor, otra. Yo creo que hay que unificar objetivos e ir de la mano de tanto industriales como la parte promotora para que realmente la industrialización despegue.
¿Tiene algo que envidiar una casa industrializada a una de construcción tradicional?
No, al revés. Consumen menos energía, artísticamente funciona mejor, el Opex y el Capex de mantenimiento, se gasta mucho menos en conservación en los productos y tiene más garantía a los fabricantes. Ahora mismo a nosotros nos están dando garantías de 15 años al producto final, cosa que no nos dan en el sistema tradicional.
No tiene nada que envidiarles pero el sector inmobiliario es muy clasista y cuesta mucho cambiar su ciclo, pero al final va a ser una realidad y una obligación. Si no, no va a haber capacidad productiva.
Antonio Martín, propietario y presidente del grupo Avintia.
En relación a la construcción industrializada y entre los países de nuestro entorno, ¿España va tarde o llega a tiempo? ¿Cómo se está dando este cambio?
Europa ahora mismo están, en los países nórdicos, al 20%, 30%, 40% y en algunos países hasta el 50% de industrialización. Francia está a algo menos y España es el patito feo en el sistema constructivo.
A nivel de ingeniería somos pioneros en el mundo, somos líderes en empresas constructoras, en sistemas y en capacidades y, sin embargo, en el tema de industrialización, históricamente no hemos despuntado.
Las grandes empresas constructoras nunca han querido estar, porque es un tema donde la rentabilidad es muy baja y donde realmente tienes problemas en la entrega. No ha habido nadie preocupado en que la industrialización realmente fuera una forma de entender el vector de construcción.
España es el patito feo en el sistema constructivo
Hablaba de que construir tiene que ser rentable para los grupos. Se acaban de cumplir cuatro meses del comienzo de la guerra de Irán. ¿Qué ha supuesto esto para el sector? ¿Va a repercutir al producto final en un sistema en el que el precio ya es muy elevado?
Nos ha impactado, sobre todo, en determinadas materias primas, y esto es una realidad. En este sector, lo que sube, sube una vez y luego ya no baja. Es muy curioso.
Sobre todo el tema del transporte y el gasoil, eso ha influido muchísimo en los determinados materiales. El cemento ha subido, aluminio, todo lo que son materias primas, todo ha subido y ha impactado, por supuesto. Esto es un granito más de arena al precio, a la subida del precio.
¿Cree que los precios actuales del mercado van a poder sostener la subida, o sea, que pueden seguir subiendo? ¿Ve riesgo de burbuja?
Burbuja como la tenemos conceptualizada de cuando pasó en el 2008, no va a existir. Ahora hay un regulador que se llama Entidades Financieras, que se encarga en ellas de que han aprendido, hemos aprendido de los errores, y ya no va a existir esa burbuja conceptualizada.
El problema que te digo es que no acaba de cerrar la ecuación. El precio de venta ha tocado techo, el suelo sigue subiendo y la producción sigue subiendo. La rentabilidad que le queda al promotor es cada vez más limitada.
Antonio Martín Jiménez, propietario y presidente del grupo Avintia.
El año pasado rozaron los 600 millones en contratación, con más de 10.600 viviendas. ¿Qué expectativas tienen para este año?
Nuestra idea es que a lo largo del 26, el 27 y el 28, con la parte industrialización y la parte del desarrollo que tenemos en la parte inmobiliaria del built to rent, lleguemos a cifras cercanas a los mil millones. Todo va a depender de lo rápido que el mercado acompañe a los desarrollos inmobiliarios.
A nivel de plantas de producción, además del epicentro en Aranda de Duero, esperan la apertura de una nueva fábrica en León. ¿Qué supondrá esta nueva planta?
Aranda se quedaba ya al límite y empezamos a ver zonas en un radio de entre 100 y 150 kilómetros de la Comunidad de Madrid. Estuvimos hablando y presentando el proyecto a diferentes comunidades y la que más facilidades y colaboración nos dio fue Castilla y León. Hicimos un proyecto a medida en Vicolozano, a 5 kilómetros de Ávila, y ahí tenemos suelo para 140 hectáreas de desarrollo.
¿Cuál puede llegar a ser la máxima capacidad de producción de esa planta?
Ahí la idea es estar entre 5.000 y 6.000 viviendas al año. Además, en la fábrica va a haber un centro de formación. Hemos hecho un planteamiento con Castilla y León para formar una Formación Dual y en el 2030 empezaremos a dar clases.
Nuestra idea es que lleguemos a cifras cercanas a los mil millones
¿Tuvieron algún problema concreto para encontrar algún perfil profesional?
Todos. Ahora mismo no hay desde el alicatador o la mano de obra de estructura hasta jefes de obra y encargados.
¿Qué nuevos proyectos o sectores esperan para este año?
El tema de residencias de tercera edad, residencias de ancianos, que realmente es otro problema estructural. Todavía no estamos hablando de él, pero empezaremos a hablar en breve, porque hoy hay una demanda de 80.000 camas en toda España.
Igual estamos haciendo en la parte de student, con residencias o el flexliving. La idea es posicionar el mundo industrializado dentro de estos mundos.
En relación a la Fundación Avintia, ¿cómo valoran el trabajo que está haciendo?
Es uno de los proyectos de los que estamos más orgullosos. Hace seis años la Comunidad de Madrid nos cedió un suelo en Las Cárcavas, al lado de Valdebebas. Ahí hicimos un proyecto que es la Casa Avintia. Los servicios sociales de los hospitales nos mandan familias que no tienen capacidad económica para poder vivir en Madrid y tienen familiares hospitalizados de larga duración. Tenemos capacidad para 30 familias y ya llevamos más de 510.
Es un proyecto muy bonito y creemos que es una forma de devolver a la sociedad lo que la sociedad nos da.