Juan Santamaría, CEO de ACS (dch.), y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona (izq.).

Juan Santamaría, CEO de ACS (dch.), y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona (izq.). Invertia

Construcción e Infraestructuras

ACS y Acciona despliegan su fuerza en Australia con 13.000 millones en obras estratégicas

Las españolas se aseguran grandes contratos de transporte, minería, energía y agua en Australia y aspiran a varios megaproyectos más.

Más información: Acciona y ACS formalizan un 'macrocontrato' ferroviario en Australia de más de 3.400 millones

Publicada

Las claves

ACS y Acciona lideran el auge de infraestructuras en Australia, gestionando contratos por casi 7.000 millones de euros y optando a otros 6.000 millones en próximas licitaciones.

Ambas empresas han formalizado un macrocontrato ferroviario de más de 3.400 millones de euros para el proyecto Logan and Gold Coast Faster Rail, clave para los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032.

ACS refuerza su presencia en Australia con contratos en minería, carreteras y aeropuertos, incluyendo la ampliación del Aeropuerto de Perth y operaciones en minas de Queensland.

Acciona avanza en proyectos energéticos y de agua, adjudicándose la línea eléctrica Clean Energy Link, el Western Renewables Link y la desaladora de Eyre para combatir la sequía.

Australia se ha convertido en terreno de conquista para las grandes constructoras españolas, con ACS y Acciona al frente de un auténtico boom de obra pública, minería y energías limpias en el país.

En el último año, ambas compañías se han adjudicado en Australia contratos por cerca de 7.000 millones de euros en proyectos estratégicos de infraestructuras de transporte, minería, transmisión eléctrica y agua.

A esa cifra se suman otros 6.000 millones en licitaciones en las que han sido preseleccionadas y que se resolverán en los próximos meses, elevando el potencial conjunto hasta unos 13.000 millones de euros.

Esta expansión se produce en un momento dulce para la obra pública en el país, donde el Gobierno federal ha articulado un gran programa de inversión plurianual en infraestructuras de transporte, valorado en unos 120.000 millones de dólares australianos (más de 70.000 millones de euros).

De hecho, la semana pasada ACS y Acciona formalizaron un macrocontrato ferroviario en Australia de más de 3.400 millones, que se adjudicaron en alianza el pasado mes de abril.

Las dos españolas levantarán el principal tramo del proyecto ferroviario Logan and Gold Coast (LGC) Faster Rail, con dos nuevos carriles.

El objetivo de esta obra es dar respuesta al aumento esperado de la población de hasta 1,5 millones de personas hasta 2036 y con la previsión de acabar la obra antes de los Juegos Olímpicos de Brisbane de 2032.

Además del gran proyecto ferroviario de Queensland, ACS ha ido tejiendo en Australia una cartera de contratos que combina minería, carreteras y grandes infraestructuras aeroportuarias.

A través de Thiess, el grupo se ha asegurado este mes la mina Northern Hub de QCoal, con un contrato valorado en unos 355 millones de euros, que le permite seguir operando uno de los complejos mineros más relevantes del Estado de Queensland.

En paralelo, ha sumado la mina de cobre de Cloncurry, un proyecto de 400 millones, y el proyecto Hilgrove, para la extracción de antimonio y oro.

En el ámbito de las infraestructuras de transporte, ACS ha reforzado su posición con varios proyectos clave. Por un lado, en diciembre se adjudicó la ampliación del Aeropuerto de Perth, de unos 580 millones de euros, que incluye la construcción de una nueva pista y las obras de urbanización y sistemas asociados dentro del plan de modernización del aeródromo.

Por otro, en noviembre se hizo con el contrato de la carretera Gateway to Bruce, valorado en 540 millones, que persigue desatascar uno de los corredores estratégicos del norte de Brisbane.

A esta batería de grandes proyectos se suman varios contratos de menor tamaño, adjudicados en marzo y valorados en conjunto en 87,5 millones de euros, que completan la presencia de ACS en el país con obras de mantenimiento, mejoras puntuales de infraestructuras y servicios especializados.

Acciona también está avanzando rápido en Australia, sobre todo en energía y agua. La compañía que preside José Manuel Entrecanales se ha adjudicado en los últimos meses dos grandes proyectos de red.

Por un lado, la línea eléctrica Clean Energy Link, un proyecto de unos 192 millones de euros que reforzará el transporte de energía renovable y facilitará la conexión de nuevos parques eólicos y solares.

Por otro lado, se ha llevado las obras de Western Renewables Link, una “autopista eléctrica” de unos 950 millones para evacuar energía verde desde el interior hacia los grandes centros urbanos.

A estas infraestructuras se suma la desaladora de Eyre, que aportará una nueva fuente de agua segura en una zona especialmente expuesta a la sequía.

Siguiente salto

En paralelo a los proyectos ya adjudicados, ACS y Acciona se preparan para el siguiente salto en Australia con varios concursos estratégicos en los que han pasado el primer corte.

En Defensa, ambas están en la lista corta para la modernización de las instalaciones de Mulwala y Benalla, las fábricas de explosivos y municiones del Ejército australiano, un macroproyecto de unos 560 millones de euros.

En agua, ACS (vía CPB) y Acciona compiten en distintos consorcios por el Northern Water Supply, llamada a ser la mayor desaladora de ósmosis inversa del país, donde también figura la española Sacyr.

La pugna se extiende a la red eléctrica. En Victoria, VicGrid ha preseleccionado tres grupos para la línea de transmisión de la eólica marina de Gippsland, de unos 950 millones: uno liderado por Acciona, otro por Iberdrola y un tercero en el que ACS participa a través de sus filiales australianas.

En Nueva Gales del Sur, el Hunter Transmission Project, valorado en unos 660 millones, vuelve a enfrentar a las dos españolas mediante las alianzas Acciona-Genus y UGL-CPB Contractors.

Además, Acciona figura entre las candidatas para la futura planta de tratamiento de agua de Wyaralong, en el sureste de Queensland, destinada a reforzar el suministro en una de las zonas de mayor crecimiento del Estado.

Estos procesos, aún por resolver, suman varios miles de millones potenciales y refuerzan el papel de las constructoras españolas en la nueva ola inversora australiana.