Alejandra Kindelan, Amparo Moraleda, Belén Romana y Jordi Gual en la segunda jornada del encuentro bancario del IESE y FTI Consulting.

Alejandra Kindelan, Amparo Moraleda, Belén Romana y Jordi Gual en la segunda jornada del encuentro bancario del IESE y FTI Consulting. Europa Press

Banca

La banca española espera un avance en la unión bancaria y la desregulación financiera en la UE este mismo verano

Un informe de la Comisión en julio marcará el camino para que el año que viene puedan estar renovadas las reglas del sector a nivel europeo.

Más información: Una rebaja de la regulación bancaria en la UE liberaría 2,8 billones de euros para financiar a los hogares y las pymes.

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Las claves

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La banca española espera avances en la unión bancaria europea y una desregulación financiera este verano, tras enviar sus peticiones a la Comisión Europea.

El sector financiero pide simplificar normas, crear un fondo único de garantía de depósitos y coordinar mejor la supervisión bancaria en la UE.

Se considera necesario adaptar la regulación a nuevas necesidades de inversión y fomentar la competitividad para apoyar la autonomía industrial y tecnológica europea.

Expertos advierten que la transición hacia un modelo menos protector generará una criba natural en el sector financiero europeo, exigiendo cesión de soberanía y mayor integración.

El camino hacia un desarrollo mucho mayor de la unión bancaria europea y un recorte de la regulación surgida tras la gran crisis financiera, que se ha podido quedar obsoleta, se está despejando poco a poco. El sector financiero español ha enviado sus peticiones a la Comisión hace apenas un mes y espera que haya un empujón a ese proceso este mismo verano.

La Asociación Española de Banca espera que haya avances significativos en el informe que la Comisión Europea publicará a mediados del próximo mes de julio con los requerimientos que se le han hecho llegar desde todo el sector.

El objetivo es simplificar las normas y relanzar la unión que se creó en 2014 y se ha quedado estancada.

Tras un año y medio de debate, Bruselas cerró el periodo de consultas hace un mes, con la previsión de tener unas conclusiones este verano.

Eso daría pie a plantear una renovación del funcionamiento del sector el año que viene, siempre que la voluntad política de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE le den el impulso necesario.

Esa fue una de las grandes conclusiones del encuentro bancario que se acaba de celebrar en la sede madrileña del IESE, en colaboración con FTI Consulting, por el que han pasado los responsables de la mayor parte de los grandes bancos españoles.

La presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, se mostró optimista sobre el desarrollo del proceso, porque en el entorno europeo "se mueven cosas como no se han movido en los últimos años". Su organización envió las prioridades del sector bancario español a finales de abril a través de la Federación Bancaria Europea (EBF).

Es más, desde la patronal española se espera que se avance pronto en la creación de un fondo de garantía de depósitos único para la Europa del euro.

Ese sería un primer gran paso, avalado ya por el reciente informe del BCE, para coordinar después cuestiones como un recorte de los requerimientos de capital y una mayor coordinación y previsibilidad de la labor de los supervisores.

En una mesa redonda junto a la que será en octubre nueva presidenta de Airbus, Amparo Moraleda, y la consejera del Santander y de Inditex, Belén Romana, analizaron el impacto que la situación geoestratégica puede tener en la banca española y, sobre todo, europea.

Y las tres altas directivas coincidieron en que habrá que afrontar grandes necesidades de financiación para recomponer las cadenas de valor y el nuevo mapa del tráfico mercantil global.

La apuesta por una autonomía industrial y tecnológica europea necesitará más que nunca a su banca si no quiere quedar hundida tras EEUU y China.

Ese escenario obliga, no solo a acelerar la unión bancaria y coordinar la regulación del sector entre los 27.

Habrá que ir más allá y generar un verdadero mercado de capitales que permita aplicar fórmulas de financiación no bancarias para afrontar todo el proceso.

Belén Romana advirtió, además, que esa nueva regulación debe servir para que las empresas de la UE salgan fuera y crezcan a nivel global. "Eso es importante para llevarlo a la mente de los reguladores en Bruselas, que tienden a pensar que Europa es el mundo", señaló.

Campa marca los tiempos

El profesor del IESE y presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) hasta enero de este año, José Manuel Campa, coincide con la necesidad de reformar esa regulación para adaptarla a las nuevas necesidades de inversión de la UE, que estima en más de 800.000 millones de euros (el 4,5% del PIB de la UE).

Lejos del pesimismo, Campa asegura que después de la estabilidad financiera que se ha conseguido tras la última gran crisis, la banca europea está en disposición de hacer frente a ese reto inversor en ámbitos como las telecos, las infraestructuras, la energía o la defensa.

De hecho, según los últimos cálculos de la EBA, los requerimientos de capital de la banca europea, que se marcan en un mínimo del 11,2% de sus fondos propios, están en niveles superiores al 16%. Y esa diferencia debería ser dinero para invertir en cualquier momento, a no ser que los bancos lo reserven para otra cosa.

Lo que hacen falta en Europa, a su juicio, son los proyectos industriales e innovadores suficientes. Porque la banca será la que financie y soporte lo que esa reindustrialización le ponga primero sobre la mesa.

Es por ello que las peticiones del sector de cara a la nueva regulación incluyen que el mandato actual del BCE de preservar la estabilidad financiera se complemente con una obligación secundaria para fomentar la competitividad.

Esa es una de las reivindicaciones que se hacen desde el sector en España, incluidas también en las que se incorporaron desde la otra asociación que representa el sector, la CECA.

Para ello aconsejan utilizar más los reglamentos que las directivas y simplificar el marco general de reporting que conllevan todos los costes de cumplimiento ahora.

Campa entiende que la simplificación burocrática para el sector financiero será similar a la que hay planteada para todos los ámbitos: de un mínimo del 15% de los trámites que ahora tienen que realizar.

Eso sí, con la autoridad que le da su dilatada experiencia en el sector, advierte que ese proceso de cambio en la regulación hacia un modelo menos protector, va a generar una verdadera disrupción en el sector, donde habrá ganadores y perdedores.

"Se producirá una criba natural que debe hacerse sin que sea un riesgo sistémico. Esto es algo que hay que hacer de forma no traumática", a sabiendas de que en Europa siempre hay dificultades para que los bancos se liquiden o se integren.

Eso supone que para instalar el nuevo modelo financiero, todas las partes deberán ceder soberanía y olvidarse del sector segmentado y fragmentado en legislaciones nacionales que ha funcionado hasta ahora.