Manifestantes progubernamentales en Teherán (Irán) el pasado viernes.

Manifestantes progubernamentales en Teherán (Irán) el pasado viernes. Sobhan Farajvan / Zuma Press - Europa Press.

Banca

El Euríbor amenaza con subir al 2,5% por la guerra pero los expertos creen que las hipotecas se estabilizarán a largo plazo

El índice al que se ligan las hipotecas variables se ha incrementado en unos 15 puntos básicos desde el inicio del conflicto entre Israel y EEUU con Irán.

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Las claves

El Euríbor ha subido del 2,22% al 2,36% tras el inicio de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán y podría alcanzar el 2,5% a final de año.

Expertos consideran que el conflicto será breve, por lo que no esperan un impacto duradero en la inflación ni cambios significativos en las hipotecas a largo plazo.

Los precios del petróleo y la energía han aumentado, lo que podría afectar a la inflación y al coste de las hipotecas si la tensión se mantiene.

La mayoría de bancos aún no han subido las ofertas hipotecarias y el BCE solo modificaría los tipos si el conflicto se prolonga y se agrava la crisis energética.

En los 10 días desde que se inició la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, la economía mundial ha vuelto a entrar en pánico, sobre todo el petróleo y el gas, las bolsas y los fletes marítimos. Con la vista puesta en si la inflación mundial se dispara, el Euríbor ya ha empezado a dar síntomas de tensionamiento en la zona euro.

El índice interbancario al que están referidas casi todas las hipotecas a tipo variable en Europa se ha encarecido en casi 15 puntos básicos, del entorno del 2,22% al 2,36%, y la previsión de los expertos es que, como marcan los mercados de futuros, termine el año aún más alto, alrededor del 2,50%.

Con todo, los analistas consultados por EL ESPAÑOL-Invertia siguen pensando en su mayoría que se trata de un conflicto de unas pocas semanas, no más de mes y medio; que no desembocará en una inflación estructural mucho más alta y que, por tanto, los bancos centrales dejarán los tipos de interés en niveles como los actuales, de tal forma que las hipotecas de los ciudadanos no se verán demasiado resentidas.

El Euríbor ya se mueve

"No estamos en los niveles de tensión de 2023 o 2024, cuando el Euríbor llegó al 4%", pone en contexto la economista y cofundadora de HelpMyCash, Olivia Feldman. "Pero sí es un recordatorio de que el coste del dinero puede volver a subir".

El mecanismo económico de los precios se explica fácilmente. Si la energía se encarece, transportar mercancías cuesta más. También producir alimentos, fabricar bienes o calentar edificios. Esa subida termina trasladándose al precio final que pagan los consumidores.

Europa llevaba años intentando cerrar el capítulo inflacionario que siguió a la pandemia de Covid y a la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania. Y ahora, el encarecimiento del petróleo amenaza con reabrirlo.

"Si el conflicto se prolonga durante meses y la inflación vuelve a repuntar, el BCE podría verse obligado a subir tipos otra vez", señala Feldman. De hecho, varios analistas -entre ellos los de Goldman Sachs- contemplan ya dos posibles subidas en la segunda mitad del año. "Hay quien habla de una primera subida entre junio/julio y otra en septiembre", señala la experta de HelpMyCash.

Diego Barnuevo, analista de Ebury, cree que, "de momento, es demasiado pronto para modificar nuestras expectativas de tipos de interés para la eurozona a raíz del conflicto en Medio Oriente y seguimos previendo una política monetaria estable en lo que queda de año".

Como indica Barnuevo, "es evidente que la exposición de Europa a una crisis energética es elevada como importadora neta de petróleo. Sin embargo, si se produce una desescalada en un mes y el flujo en el estrecho de Ormuz se restablece, el repunte del petróleo se revertiría con bastante agilidad haciendo innecesario unos tipos de interés más restrictivos".

Para los ciudadanos que quieran hipotecarse en los próximos meses, "seguramente ya no encuentren ofertas tan atractivas como las que tenemos ahora". Aunque, como puntualiza Laura Martínez, portavoz de iAhorro, "es verdad que, de momento, ningún banco (con motivo de la guerra) ha revisado sus ofertas al alza".

Hasta ahora, se mantienen en el mismo nivel que hace un par de semanas. El próximo 19 de marzo es la reunión del BCE y "habrá que ver qué decisión toma y, sobre todo, qué mensajes manda de cara al corto y medio plazo", destaca Martínez.

"Es difícil defender un cambio de las políticas monetarias del BCE o la Fed para tratar de combatir un repunte de precios derivado de un shock de oferta. Una política monetaria restrictiva solucionaría poco, o nada. Además, ese escenario ignora el impacto negativo sobre el ciclo económico que produciría un repunte sostenido de los precios de la energía, que tampoco contemplamos por el momento", reconocen los analistas de Bankinter.

Según Massimo Spagnol, gestor de renta fija de Generali AM, el BCE podría verse obligado a intervenir sólo en caso de "parálisis prolongada del tráfico marítimo" en el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo y gas natural licuado. Pero esa no parece ser, hoy por hoy, la tesis mayoritaria.

Escenario central

El banco de inversión J. Safra Sarasin establece un 50% de probabilidades a su escenario base sobre un "conflicto contenido". Sus expertos creen que veremos varias semanas de campaña militar y hostilidades, con un régimen iraní débil pero que colapsará; con EEUU e Irán entrando en nuevas negociaciones, lo que facilitará la reapertura del estrecho de Ormuz y la preservación de las infraestructuras energéticas.

Conforme a este escenario central del banco suizo, el precio del crudo acabaría en unos 75 dólares el barril, un 15% más alto que a comienzos de 2026. Ahora el Brent cotiza por encima de los 90 dólares y el West Texas, en los 85 billetes verdes.

Tras "dos o tres meses" de guerra, la inflación aumentaría en 0,5 puntos porcentuales de media en los mercados desarrollados y entre uno y dos puntos en los emergentes, según Safra. Mientras que el crecimiento global se resentiría en 0,2 puntos porcentuales. Un escenario bastante amable por ahora.

La otra cara de la moneda es la remuneración del ahorro mediante cuentas o depósitos. Desde HelpMyCash recuerdan que, cuando los tipos suben, los bancos en teoría deberían de pagar más por el ahorro. "Hay entidades, aunque en España no muchas, que trasladan a sus clientes el tipo de interés del BCE. Lo hacen para captar ahorro, y nos tenemos que aprovechar de estos movimientos" llegado el hipotético caso, añade Feldman.