Estand de Indra en la última feria de defensa de París, Eurosateory, con el 8x8 Dragón.

Estand de Indra en la última feria de defensa de París, Eurosateory, con el 8x8 Dragón. EFE

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Indra anuncia nuevas plantas para blindados en el norte de España con las negociaciones con Santa Bárbara paralizadas

Indra está en plena reorganización interna con la llegada del nuevo CEO.

La tecnológica presentará su plan estratégico a finales de año.

Más información: El 'acuerdo de paz' entre Indra y General Dynamics deberá pasar por el filtro de la multinacional en EEUU y el apoyo de Trump.

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Las claves

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Indra ha anunciado la apertura de nuevas plantas para fabricar vehículos blindados en el norte de España, incluida una en As Pontes y otra en Gijón.

Las negociaciones entre Indra y Santa Bárbara, filial de General Dynamics, siguen paralizadas pese a los grandes contratos de defensa en juego.

El objetivo de Indra es garantizar entregas más rápidas y fiables para cumplir con los plazos del Ministerio de Defensa y reforzar su huella industrial.

La integración tecnológica y el futuro del consorcio Tess Defence, encargado del 8x8 Dragón, siguen siendo temas clave a resolver en el sector.

Aunque el plan estratégico de Indra no se conocerá hasta bien pasado el verano, poco a poco se van viendo las líneas generales que lo van a marcar, sobre todo en el área de defensa.

La compañía sorprendía la semana pasada con el anuncio de una nueva planta para fabricar vehículos blindados en la comarca gallega de As Pontes, con la intención de que se una a otro emplazamiento similar por decidir en el norte de España y la planta que ya tienen en preparación en Gijón.

Esa iniciativa, que va en la línea de los planteamientos del anterior plan del grupo, se produce en plena paralización de las negociaciones con Santa Bárbara, la filial española de General Dynamics, para aprovechar sus capacidades productivas en algunos de los grandes contratos que tiene encargados.

Las dos empresas llevan negociando desde la llegada de Ángel Simón a la presidencia de Indra, con Josep María Recanesns de consejero delegado. La idea es abrir el desarrollo de la industria de defensa a todas las empresas del sector y apostar por la tecnología, tras una primera etapa de menos entendimiento.

El objetivo principal que se han marcado sus responsables y al que debe responder el plan es cumplir con los plazos de entrega de las adjudiciones millonarias que tiene del Ministerio de Defensa, después de un año en el que el cambio de la cúpula directiva de la entidad ha permitido hacer pocos avances.

Precisamente, la empresa enmarca la creación de este polo industrial con tres plantas en el norte de España, incluida una pista de pruebas y verificación, en "disponer de una base industrial capaz de garantizar entregas mucho más rápidas, más fiables y competitivas que las existentes actualmente en el mercado".

Fuentes empresariales consultadas en el sector apuntan a que esta iniciativa apunta a que la empresa no va a romper del todo con el plan de la directiva anterior, de multiplicar por cuatro la huella industrial del grupo en defensa. Todo a partir de la filial Indra Land Vehicles y con inversiones partiendo de cero.

La clave estará en ver la forma de compaginar ese desarrollo, que se llevará varios años hasta que las plantas estén a pleno rendimiento, con la premura de las entregas que hay que hacer a Defensa. Sin contar con la opción de que muchos de los productos que se desarrollen sean exportables a otros países.

Un pacto con Santa Bárbara, la única compañía de Europa junto al gigante alemán Rheinmetall capaz de integrar vehículos de armamento pesado, aceleraría de forma importante la reducción de la carga de trabajo de Indra, que está en plena transformación.

La filial europea de General Dynamics siempre ha mostrado su interés por los contratos de los obuses sobre ruedas y sobre cadenas que se adjudicó la UTE Indra-Escribano por 7.240 millones de euros.

De hecho, tiene recurrida esa decisión de Defensa ante la Audiencia Nacional, por entender que cuando se adjudicó no se contó con sus capacidades, con tecnología europea y presencia en cinco países, frente a dos empresas que tienen que partir de cero.

Desde esa adjudicación han pasado ocho meses, sin grandes avances en la operación.

El mayor progreso fue el acuerdo vinculante (MoU) firmado con la empresa coreana Hanwha para que el primero de los blindados se basara en su modelo K9, algo que terminó de colmar la paciencia de General Dynamics, tanto en Europa como en EEUU.

La nueva directiva de Indra se ha comprometido a llevar a cabo ese acuerdo, de más de 4.450 millones de euros, toda vez que supone que España se queda con la soberanía del diseño del nuevo modelo, previo trasvase de tecnología desde Corea del Sur.

Fuentes del sector advierten que ese control del diseño y la producción en España es clave, si tenemos en cuenta que se trata de un producto que debe aguantar en el mercado cuatro décadas, con sus actualizaciones tecnológicas y de diseño correspondientes.

Tiempo de adaptación

Las negociaciones entre Indra y Santa Bárbara, en busca de una mayor integración de todo el sector en España, se encontraron con el escollo de ese acuerdo con los coreanos de Hanwha. Ambas partes buscaban la forma de buscar un pacto que diera entrada a la filial española de General Dynamics en el contrato. Pero fuentes cercanas al proceso aseguran que es muy difícil.

Todo apunta a que ni los coreanos ni los norteamericanos están dispuestos a compartir parte de su tecnología o su estrategia, dado que precisamente en ese modelo y otros similares compiten en contratos millonarios a nivel mundial.

Indra ha pedido tiempo al sector de la industria de defensa para reordenar toda su estructura con la nueva directiva al frente. El nuevo CEO, que apenas lleva dos meses en el cargo, está manos a la obra con el nuevo plan estratégico, cuya presentación se ha retrasado a final de año.

Es por ello que el anuncio de montar una plataforma industrial en el norte de España para artillería pesada y otros vehículos de defensa (camiones lanzapuentes, anfibios, etc.) ha sorprendido a un sector que tenía todas las miras puestas en el desbloqueo de la relación con Santa Bárbara.

Ambos grupos comparten cientos de empresas proveedoras y suministradoras, que dependen de las grandes plataformas para colocar sus productos en toda la cadena de valor.

La otra clave que el sector espera que Indra y Santa Bárbara despejen es el futuro del consorcio Tess Defence, que comparten con Escribano y la guipuzcoana SAPA.

Es el encargado de ensamblar el 8x8 Dragón del Ejército español, del que se han entregado 84 unidades, pero que se encuentra pendiente de la liberación de nuevos fondos del Ministerio de Defensa, señalan fuentes del sector.

Indra, que controla Tess Defence, y el Ministerio, deberán aclarar la adjudicación del otro blindado, el VAC sobre cadenas, que también iba a ser ensamblado por Tess Defence, pero sobre el que tampoco se conoce todavía el recorrido final.