Marc Murtra, presidente de Telefónica; y Carlos Torres, presidente del BBVA.

Marc Murtra, presidente de Telefónica; y Carlos Torres, presidente del BBVA. Arte EE

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BBVA diluyó su 3% de Telefónica en bolsa alejando el fantasma de la irrupción de un nuevo gran accionista

Se mantienen los tres grandes bloques con la Sepi, Criteria y la saudí STC.

Con la venta de este paquete el banco ha recaudado unos 590 millones.

Más información: BBVA vende un 3% de Telefónica y emprende su salida de la operadora después de 30 años en el capital

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Las claves

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BBVA ha vendido su 3% de participación en Telefónica, diluyendo ese paquete entre varios inversores institucionales y evitando la entrada de un nuevo gran accionista.

La operación, valorada en unos 590 millones de euros, fue realizada de forma escalonada y con el conocimiento de los principales accionistas y el Gobierno español.

La venta contribuye a mantener el equilibrio accionarial entre los tres grandes dueños de Telefónica: SEPI, Criteria y Saudi Telecom, cada uno con un 10%.

BBVA se aleja del núcleo de grandes accionistas de Telefónica y mantiene su intención de vender el resto de sus acciones cuando sea posible.

BBVA vendió su 3% de Telefónica en el mercado con lo que diluyó esta participación entre diferentes inversores institucionales, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL-Invertia con fuentes conocedoras.

Esto supone que el paquete, valorado en unos 590 millones de euros, no se quedó en un solo accionista. Esto aleja -en principio- el fantasma de la irrupción de un nuevo gran inversor en Telefónica.

Con ello, también se controla el riesgo de enturbiar la paz que mantienen hasta la fecha los tres grandes accionistas de Telefónica: la Sepi, Criteria y Saudi Telecom (STC), todos con un 10%.

Después de un par de años de ajustes, con la entrada del Estado y de STC, no ha sido fácil encontrar los equilibrios entre dos Estados (el español y el saudí) y el mayor holding empresarial de España, Criteria.

Por lo que la entrada de un inversor industrial o un fondo extranjero (con un paquete relevante) podría generar nuevas distorsiones que ninguno de los grandes accionistas quiere en estos momentos.

Además, el Gobierno español ha calificado a Telefónica como una empresa estratégica y están atentos a cualquier posible cambio en los equilibrios de poder manteniéndose celosos con la irrupción de algún inversor extranjero.

Así, según ha podido saber este diario, uno de los objetivos que tiene BBVA en su desinversión en Telefónica es no alterar esta paz accionarial y realizar una venta escalonada en el mercado.

La idea siempre ha sido colocar todo su paquete de manera fragmentada en el mercado y no facilitar, precisamente, la entrada de un nuevo gran inversor. Para no generar distorsiones.

Es más, este periódico ha sabido que la venta del 3% se ha hecho con conocimiento de todos los grandes accionistas, incluyendo al Gobierno y a la propia Telefónica.

Y de momento, los objetivos se cumplen con esta primera colocación. Ahora toca respetar este mismo esquema de salida en futuras ventas que vendrán cuando sea posible.

En el mercado se pone fecha a la salida definitiva de BBVA de Telefónica: antes que termine el año. Si se garantiza una colocación fragmentada y a un precio razonable esta venta podría producirse antes.

Con esta venta BBVA ha recaudado casi 590 millones de euros. En plena privatización realizada en 1997, Argentaria (que sería comprada posteriormente por BBV) entró en Telefónica hasta llegar a rozar el 10% e invertir 1.400 millones.

Esto supone que el 3% que vendió esta semana fue adquirido en su momento por unos 420 millones de euros. Lo que se traduce en unas plusvalías estimadas de 170 millones, pese a la baja valoración actual de Telefónica y una caída del 10% en el último mes.

Salida del BBVA

La reducción del porcentaje accionarial del BBVA en Telefónica hasta su mínimo histórico del 1,97% -y su intención de vender lo que les queda cuando sea posible- les aparta del grupo de grandes dueños de Telefónica.

Hasta abril de este año, José María Abril era consejero dominical en representación del BBVA, pero la nueva composición accionarial en tres grandes bloques le hizo salir del consejo.

Ahora, solo queda BlackRock con más de un 3% de participación (tiene un 6%), pero con una inversión de carácter exclusivamente financiero. Esto cierra la puerta abierta a cualquier movimiento que atente contra el actual equilibrio.

BBVA tenía apuntada su inversión en Telefónica como disponible a la venta desde el año 2023 (en octubre de ese año ya dijo que no era estratégica), pero su salida no ha sido fácil. Había que encontrar la ventana adecuada en el momento justo.

Entrada de STC

El problema es que desde entonces se sucedieron una serie de acontecimientos que fueron postergando la decisión. En septiembre de 2023 explotaba la bomba: STC anunció la compra de hasta el 10% de Telefónica y pedía las autorizaciones pertinentes al Gobierno.

Este movimiento desató una avalancha en la que el Estado anunció la compra del 10% de la operadora para proteger la españolidad de una empresa estratégica y Criteria Caixa decidió unificar sus participaciones y también subir al 10%.

En noviembre de 2024 el Gobierno autorizó la entrada de STC hasta rozar el 10% con lo que se daba por cerrada la reorganización accionarial.

Parecía que era el momento propicio para la salida, pero en febrero de 2025 estallaba una nueva crisis. La Sepi acordaba con los accionistas, incluido el BBVA, la salida del presidente José María Álvarez Pallete y la designación de Marc Murtra.

Plan estratégico de Telefónica

Luego Murtra lanzaría el plan estratégico en noviembre de 2025 y desde entonces se está aplicando su nueva hoja de ruta. Una fecha en la que se comenzó a activar el plan de salida del BBVA.

Antes de finalizar diciembre, Telefónica vendió su participación del 0,77% que mantenía en el banco español y en abril el BBVA salió del consejo. Ahora solo quedaba empezar formalmente la salida del capital que se ha activado esta semana.

Una salida que, por el momento, no altera los equilibrios accionariales de Telefónica y que -al menos con la venta del BBVA- no ha aflorado ningún nuevo gran accionista.