El 8x8 Dragón en el stand de Indra de la reciente feria de defensa de Eurosatory.

El 8x8 Dragón en el stand de Indra de la reciente feria de defensa de Eurosatory.

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Indra y Santa Bárbara aceleran para buscar un acuerdo empresarial antes de la primera junta de Simón

La tecnológica apuesta por aprovechar la capacidad de la filial de General Dynamics para cumplir con los contratos de Defensa.

Más información: Indra busca un pacto con Santa Bárbara antes de la junta para evitar que los contratos con Defensa lleguen a la Audiencia.

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Las claves

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Indra y GDELS-Santa Bárbara han intensificado sus negociaciones para alcanzar un acuerdo empresarial antes de la primera junta de accionistas con Ángel Simón como presidente.

El acercamiento busca desbloquear la disputa por contratos de Defensa valorados en más de 7.240 millones de euros, especialmente tras la demanda presentada por General Dynamics ante la Audiencia Nacional.

Entre las opciones negociadas está la posible creación de una empresa conjunta o la reactivación del consorcio Tess Defence, que ya colaboran en el desarrollo del blindado 8x8 Dragón.

El sector considera que este acuerdo puede impulsar la reestructuración de la industria de defensa en España y fortalecer el desarrollo tecnológico liderado por Indra.

Indra y GDELS-Santa Bárbara han acelerado las conversaciones que tenían en marcha para buscar un acuerdo empresarial que permita aprovechar las capacidades de ambas empresas para cumplir con los contratos que la tecnológica tiene adjudicados por Defensa.

El acercamiento se ha producido en la semana anterior a la junta general de accionistas, con el objetivo de que el nuevo presidente de la compañía controlada por el Estado, Ángel Simón, pueda llegar a su primer encuentro con los socios de la empresa con alguna solución sobre la mesa.

Ambas empresas aseguran que aún no hay nada sobre lo que se pueda fundamentar la creación de una empresa conjunta u otro tipo de colaboración concreta, aunque admiten que sí "hay conversaciones, y van bien".

La situación se había enquistado a principios de este mes de junio, ante la exigencia de Santa Bárbara de acceder en igualdad de condiciones a los contratos de los dos blindados autopropulsados (obuses) que se adjudicaron a la UTE por más de 7.240 millones de euros.

A mediados de mes, la filial europea del gigante norteamericano General Dynamics cumplió su hoja de ruta jurídica y demandó a Defensa ante la Audiencia Nacional por esa adjudicación, cuando ni Indra ni EM&E contaban con la capacidad necesaria para llevarlo a cabo.

GDELS reclamaba ante la justicia la existencia de un producto suyo, de tecnología europea y con dos plantas productivas en España, para llevarlo a cabo: el modelo Némesis, que presentan como idóneo para cubrir esa necesidad con preferencia sobre la opción de la UTE de subcontratarlo fuera.

El recurso a los tribunales se produjo en plenas conversaciones entre ambas partes en busca de una solución, porque se cumplía el plazo para hacerlo y no se podía cerrar esa palanca de negociación.

Una semana después, hay informaciones (no confirmadas) que apuntan ya a la existencia de un pacto para crear una empresa conjunta o un acuerdo similar que permita salvar el enfrentamiento.

Este desbloqueo se produce, además, cuando apenas ha pasado una semana desde la llegada del nuevo consejero delegado a Indra, Josep María Rocasens, procedente del sector de la automoción.

Fuentes cercanas al proceso aseguran que una de las líneas de negociación apuesta por desbloquear el funcionamiento del consorcio Tess Defence, que ya existe entre ambas empresas, junto con Escribano y la guipuzcoana SAPA.

Esa alianza, con mayoría de capital de Indra, es la que desarrolla el blindado 8x8 Dragón, con aportaciones de todas las empresas, pero a partir de la base y la tecnología de General Dynamics.

Bueno para el sector

Fuentes empresariales consultadas fuera de las dos empresas implicadas en estas conversaciones se congratulan de que haya un acercamiento de posturas que permita desbloquear la reestructuración de la industria de defensa en España.

Un acuerdo como este sería la confirmación definitiva de que Indra, controlada en un 28% por el Estado, habría cambiado de forma radical su hoja de ruta hacia soluciones más eficaces para toda la cadena de valor que puede verse beneficiada en España con sus adjudicaciones.

La compañía que preside Ángel Simón presentará después del verano su plan estratégico, pero puede dar algunas líneas básicas en la junta de la semana que viene.

El plan en vigor planteaba la puesta en marcha de cuatro o cinco plantas industriales, sin contar con las capacidades que ya tiene instaladas en España Santa Bárbara.

Eso amenazaba con prolongarse demasiado tiempo y dejar fuera a todo el sector español de los contratos más jugosos del nuevo mercado europeo de la defensa, cuya actividad depende en gran medida de una empresa tractora, como Indra.

Desde el sector se espera una apuesta mucho más centrada en la tecnología, que es lo que mejor hace Indra y la base del desarrollo de la industria de defensa del futuro, lo que se ha venido a llamar 'la nueva defensa'.