Técnico sobre un conjunto de placas fotovoltaicas.
El nuevo reto de la revolución solar en España: de producir energía a saber almacenarla
En el Día Internacional del Sol, Veolia impulsa un modelo energético inteligente que combina almacenamiento e inteligencia artificial para aprovechar cada kilovatio y transformar el excedente solar en eficiencia.
Cada 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de verano en el hemisferio norte, el Día Internacional del Sol invita a reflexionar sobre una de las fuentes de energía más abundantes e importantes para el planeta. Especialmente en España, donde se han alcanzado hitos históricos en generación renovable y autoconsumo, consolidando la energía solar como una de las grandes protagonistas de la transición energética.
No obstante, el excelente estado de salud de todo lo relacionado con esta fuente renovable en nuestro país afronta actualmente un desafío aún por resolver: qué hacer con toda la energía limpia que somos capaces de generar.
Y es que, si bien es cierto que en los últimos años miles de empresas y particulares han abogado por la implantación de paneles fotovoltaicos en sus sedes para reducir costes energéticos y avanzar en sus compromisos de sostenibilidad, el fondo del asunto no es producir más, sino aprovechar el excedente.
No es un asunto menor. Las cifras de generación alcanzan niveles de récord en España, donde al menos la mitad de la electricidad generada proviene de fuentes renovables, entre las que el sol tiene un aporte significativo: más de 9,3 GW de potencia en instalaciones de autoconsumo. El hándicap es que, lógicamente, esta producción se concentra durante las horas centrales del día, lo que a su vez hace precisos mecanismos de almacenamiento para garantizar que ningún kilovatio se desperdicie.
En este nuevo escenario, Veolia está impulsando un modelo que va más allá de la generación renovable. Un modelo donde la energía solar, el almacenamiento y la inteligencia artificial trabajan conjuntamente para ofrecer a las empresas una mayor autonomía y eficiencia. Con más de dos décadas de experiencia en soluciones energéticas, más de 256 instalaciones en España y más de 345 MWp de potencia gestionada, Veolia ha convertido esta visión en una realidad tangible para compañías de múltiples sectores.
Sus soluciones integran generación fotovoltaica, almacenamiento energético y plataformas digitales avanzadas capaces de supervisar y optimizar cada flujo energético en tiempo real. El objetivo es sencillo: que cada unidad de energía producida aporte el máximo valor posible.
Inspección en una planta fotovoltaica gestionada por Veolia en Córdoba.
Almacenar energía solar: la próxima frontera
La transición energética ha evolucionado rápidamente. Si en una primera fase el objetivo era sustituir las fuentes fósiles por energías renovables, ahora la prioridad es gestionar de forma inteligente esa energía para responder a las necesidades reales de cada planta.
Las propias hojas de ruta energéticas nacionales, como el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), identifican el almacenamiento como una tecnología estratégica para los próximos años. Las baterías permiten conservar los excedentes de energía generados durante las horas de mayor radiación solar y utilizarlos cuando la demanda aumenta o la producción disminuye.
Esta capacidad no solo optimiza el rendimiento de las infraestructuras fotovoltaicas; también contribuye a reducir la dependencia de la red eléctrica, mejorar la estabilidad de los suministros y proteger a las empresas frente a la volatilidad de los mercados energéticos.
El papel de la inteligencia artificial
Veolia potencia la gestión de estas infraestructuras con inteligencia capaz de interpretar millones de datos y transformarlos en decisiones eficientes. Esa es, precisamente, la filosofía con la que se ha creado Hubgrade, el ecosistema digital de la compañía que combina inteligencia artificial, análisis avanzado de datos y experiencia operativa global para optimizar el rendimiento energético de sus clientes.
Gracias a esta plataforma, los equipos especializados de Veolia pueden monitorizar continuamente instalaciones energéticas complejas, anticipar necesidades de consumo y determinar el mejor uso para cada kilovatio disponible.
Sede de HubGrade de Veolia en Madrid.
La tecnología permite decidir en cuestión de segundos cuándo consumir energía, cuándo almacenarla y cuándo redistribuirla para maximizar la eficiencia. Una capacidad que adquiere especial relevancia en un contexto donde la gestión inteligente de los recursos se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad empresarial.
Resiliencia energética para un entorno cambiante
Uno de los proyectos más representativos de esta nueva generación de soluciones se encuentra en la Comunidad Valenciana. Allí, Veolia ha participado en la implantación del primer sistema de almacenamiento mediante baterías instalado en una gran superficie comercial en España. Más allá de la innovación tecnológica, el proyecto simboliza una evolución en la forma de entender la sostenibilidad.
La instalación forma parte de la reconstrucción de un centro comercial afectado por la DANA que impactó a la región en octubre de 2024. Un contexto que puso de manifiesto la necesidad de que las infraestructuras sean capaces no solo de reducir emisiones, sino también de adaptarse y responder ante situaciones cada vez más complejas derivadas del cambio climático.
La solución desarrollada integra una batería de 430 kWh de capacidad junto a una planta solar de 1,1 MWp, formada por más de 2.000 paneles fotovoltaicos. Todo el sistema está coordinado mediante algoritmos de inteligencia artificial que gestionan la producción, el almacenamiento y el consumo energético en tiempo real.
El resultado es un ecosistema energético más flexible, eficiente y resiliente, capaz de cubrir más del 40% de las necesidades energéticas de la edificación mediante energía renovable de autoconsumo.
De proyectos individuales a transformaciones a escala nacional
Supervisión de una instalación fotovoltaica en el hospital Reina Sofía de Córdoba.
La transición energética adquiere una dimensión diferente cuando se aborda desde la perspectiva de las grandes corporaciones. Para organizaciones con decenas o incluso cientos de activos distribuidos por todo el territorio, el reto no consiste únicamente en instalar tecnología renovable, sino en construir modelos escalables que puedan replicarse de forma eficiente.
Es el caso de la colaboración entre Veolia y un importante grupo multinacional del sector retail presente en España. Con el objetivo de generar un impacto climático neto positivo antes de 2030, la compañía buscaba una estrategia capaz de acelerar su descarbonización a gran escala.
Veolia asumió el diseño, construcción, operación y mantenimiento de 18 instalaciones fotovoltaicas distribuidas por diferentes puntos del país. En conjunto, estas plantas generan aproximadamente 23.000 MWh de energía renovable al año y evitan la emisión de cerca de 17.000 toneladas de CO2 anuales.
Más allá de los resultados cuantitativos, el proyecto demuestra cómo la colaboración entre tecnología, conocimiento operativo y visión estratégica puede convertir la sostenibilidad en una ventaja competitiva tangible.
El siguiente paso de la revolución solar
La energía solar ha demostrado su capacidad para transformar el modelo energético. Ahora, el almacenamiento está llamado a multiplicar ese potencial. En el Día Internacional del Sol, el debate ya no gira únicamente en torno a cuánta energía renovable podemos producir, sino a cómo aprovecharla mejor. En este contexto, las baterías, la digitalización y la inteligencia artificial están redefiniendo la relación entre las empresas y la energía.
La combinación de estas tecnologías abre la puerta a organizaciones más autónomas, más eficientes y mejor preparadas para afrontar los desafíos energéticos del futuro.
Y en ese camino, Veolia está contribuyendo a que la energía solar deje de ser únicamente una fuente de generación para convertirse en la base de ecosistemas energéticos inteligentes, capaces de impulsar una descarbonización real y duradera.