El presidente de Naturgy, Francisco Reynés.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. Matias Chiofalo / Europa Press

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La salida de CVC obliga a Criteria y al Gobierno a estar alerta para mantener el control de Naturgy en manos españolas

El free float se puede colocar en el 45% y ampliar el margen para la entrada de nuevos socios internacionales en la gasista que preside Francisco Reynés.

Más información: CVC sale de Naturgy y pone a la venta el 13,80% en un proceso de colocación acelerada por más de 3.068 millones de euros

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Las claves

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La salida del fondo CVC de Naturgy aumenta el capital flotante en bolsa y deja a CriteriaCaixa como principal accionista español con un 28,5%.

El fondo australiano IFM, con un 15,5% de Naturgy, podría aumentar su presencia en el capital y gestión tras el vencimiento de limitaciones este otoño.

El Gobierno español y CriteriaCaixa buscan asegurar el control nacional de Naturgy frente al interés de inversores internacionales y posibles movimientos de la emiratí Taqa.

Argelia, a través de Sonatrach y Medgaz, sigue siendo el principal proveedor de gas de Naturgy, mientras la compañía diversifica su abastecimiento tras la crisis energética europea.

La salida del fondo CVC del capital de Naturgy deja a CriteriaCaixa como el socio español de referencia, con el 28,5% del capital, frente al fondo australiano IFM como segundo accionista con un 15,5% y con ganas de aumentar su participación y mantenerse en la gasista a largo plazo.

Si, como parece, no hay ningún inversor claro tras la colocación acelerada del 13,8% de la compañía que está realizando Goldman Sachs. El capital flotante (free float) en bolsa puede superar el 45% y dejar la puerta abierta para que entren otros inversores internacionales.

El Gobierno siempre ha defendido el carácter estratégico de la gasista española y llegó a poner unas condiciones leoninas a la entrada de IFM en 2021. Junto con Criteria, el Ejecutivo ha procurado que se mantenga el control español en la toma de decisiones de la empresa.

El gigante australiano Global Infrastructure Fund (IFM) se mantiene alineado con la gestión de la empresa, pese a mostrar su interés en reforzar su posición en el capital. El límite para aumentar su participación y las cortapisas que se le impusieron tienen cinco años de plazo de caducidad, y vencen este otoño.

Fuentes del sector han mostrado cierto temor a que a partir de esa fecha, IFM se plantee una mayor presencia en la gestión y en el capital de Naturgy. La española está llamada a ser la gran empresa gasista del sur de Europa en el nuevo escenario energético de la UE, ya sin Rusia como proveedor principal.

La propia empresa española tenía a Moscú como uno de sus grandes suministradores de gas licuado (con Yamal LNG), pero ha llevado a cabo una diversificación de sus fuentes de abastecimiento, sobre todo con EEUU, para sustituir esa parte del aprovisionamiento.

Aun así, el gran proveedor de gas de Naturgy sigue siendo Argelia, a través de la sociedad Medgaz que comparte con la pública argelina Sonatrach (controla un 51%). El otro 49% está repartido a medias entre BlackRock y Naturgy.

Los analistas del mercado justifican la salida de CVC en los buenos precios objetivos que se estaban dando sobre el valor en bolsa. El fondo ya había mostrado su intención de dejar el capital en cuanto tuviera una buena operación hace más de un año, tras ocho ejercicios como socio.

De hecho, la salida hace apenas tres meses de GIP (controlado por Blackrock) -el otro fondo que gestionaba un 11,4% del capital- había desatado las especulaciones sobre la necesidad de que Naturgy buscara un socio estratégico, junto a Criteria, para tener garantizado el control de su gestión.

Aunque desde la corporación de la Fundación Caixa se muestran tranquilos con la operación, a pesar del alto nivel de free float que puede generarse, fuentes del mercado aseguran que todas las alertas están puestas ante la posibilidad de que algún grupo global quiera entrar en la gasista.

Otro 5% de Naturgy lo mantiene la Corporación Financiera Alba. Y un 4,1% está en manos del socio argelino que le provee de gas, Sonatrach. Como presidente de Naturgy y vicepresidente de Criteria, Francisco Reynés mantiene los mandos de la empresa bajo control.

Sector globalizado

Queda guardada en un cajón, sin haber estado descartada nunca del todo, la posibilidad de que la emiratí Taqa (Abu Dhabi) retome su intención de entrar en Naturgy. En su día ya pretendía lanzar una opa sobre el 100% del capital, que fue frenada por el veto del Gobierno.

Se llegó a plantear que la SEPI entrara con una parte minoritaria de las acciones, para garantizar junto a Criteria un núcleo duro que frenara las intenciones de los emiratíes, a los que se limitaba un 10% la toma máxima de capital.

Fuentes empresariales contrastadas sobre la operación advierten que la situación de la SEPI no es ahora la misma que hace un año. De la misma manera que la debilidad política del Gobierno, en la recta final de su mandato, ha empeorado mucho.

Frente a ello, los analistas descuentan ya que la situación energética global ha cambiado de forma radical en un año y los intereses sobre una empresa como Naturgy pueden dispararse con la salida de CVC y un 45% de las acciones en bolsa.

En cualquier caso, la operación con Taqa tiene más inconvenientes que ventajas para la gasista española. La emiratí se acaba de enfrentar con el Gobierno argelino, socio estratégico de Naturgy, por el control de dos desaladoras que han pasado a manos de Taqa tras la compra de la española GS Inima.

Argelia y los Emiratos Árabes Unidos están enfrentados por la buena relación que une a los emiratíes con Marruecos, uno de los grandes enemigos históricos de los argelinos. De hecho, es fácil que Taqa tenga que vender su parte en las dos desaladoras de origen español que están en liza.

Claro que las opciones que se abren sobre Naturgy ahora pueden ser también un acicate para que Abu Dhabi se lance a abrir otro frente ante Argelia con una nueva apuesta por Naturgy.

Más allá de las especulaciones globales, a nadie se le escapa que España puede ser un gran hub energético para Europa. Y en ese camino, el papel de Naturgy como proveedor de gas verde a largo plazo ofrece buenas oportunidades de inversión.