GDELS-Santa Bárbara presentó en la feria Feindef su blindado Némesis como alternativa para los contratos de obuses de artillería pesada de Defensa.

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Indra vuelve a la casilla de salida tras un año de presión política sin rumbo y decisiones erróneas sobre la nueva industria de defensa

La UTE entre Indra y Escribano tiene adjudicados tres proyectos por más de 7.600 millones de euros en los planes de modernización de la defensa.

Más información: El sector de la Defensa ofrece a Moncloa “colaborar” con Indra para unir al sector tras el adiós de los Escribano.

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Las claves

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La salida de los hermanos Escribano de Indra deja a la tecnológica casi en la misma situación de hace un año, tras decisiones políticas y de gestión cuestionadas.

Indra y Escribano gestionan más de 7.600 millones en adjudicaciones mediante UTEs, en proyectos clave recurridos por la filial europea de General Dynamics.

El sector de defensa español crece, con 34.000 millones en nuevos programas y un mercado que avanza a un ritmo anual del 10%, pero la falta de decisiones claras retrasa la reestructuración.

El nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, enfrenta retos complejos para tomar decisiones estratégicas que permitan a la empresa aprovechar las oportunidades en el sector europeo de defensa.

La salida total de los hermanos Escribano de Indra ha colocado a la tecnológica controlada por el Estado casi en la casilla de salida en la que estaba hace poco más de un año, cuando estalló el mercado europeo de la defensa.

La mejor opción que había entonces sobre la mesa era la recompra de Santa Bárbara y la repatriación de la tecnología que había desarrollado en las últimas dos décadas de la mano del gigante norteamericano, General Dynamics.

Ángel Escribano lo reclamó para España en su comparecencia en la Comisión de Seguridad del Congreso en marzo de 2025, pero ya nadie regalaba nada. Allí mismo anunció, como alternativa, la compra de El Tallerón de Duro Felguera, para reconvertirlo de la calderería al montaje de armamento pesado.

Catorce meses después, casi estamos aún en ese paso. Eso sí, con el pequeño matiz de que hay 34.000 millones adjudicados más a la industria de defensa en nuevos programas especiales, de los que Indra, con Escribano (EM&E) de gran aliado, se llevó la mayor parte.

Es más, en el sector saben que el Ministerio está preparando nuevos proyectos para adjudicar este año por una cantidad muy cercana, para cubrir el 2% de PIB anual que debe gastar en Defensa, sin que se haya resuelto de forma clara la resolución de los anteriores.

El conflicto con los Escribano en Indra ha producido cierto parón en la gestión de todo el volumen de contratación que hay que sacar adelante, ya de por sí muy farragosa.

Pero en todo este proceso ha habido una serie de decisiones políticas, primero, y de gestión estratégica, después, que han añadido un retraso adicional gratuito que en nada ayuda a la deseada reestructuración de la industria de defensa que predica el Gobierno.

De entrada, fue el Gobierno quien puso a Ángel Escribano de presidente de urgencia, cuando sacó de Indra a Marc Murtra para que se ocupara de Telefónica. Moncloa también fue quien le conminó a dejarlo, cuando ya estaba en marcha un plan empresarial muy ambicioso, sobre el que el resto de la industria planteaba serias dudas.

Todavía después de la orden de venta acelerada de su parte y unas plusvalías de casi 900 millones de euros, hay quien no descarta que Indra pueda comprar Escribano y pagar otros 1.500 millones. Todo ello con dinero público para hacerse con una empresa cuyo valor se ha incrementado al calor de los contratos del Estado.

Es una opción que se ve remota desde el resto de empresas del sector, que esperan que el Gobierno tome decisiones más acertadas a partir de ahora para no perder el tren de los grandes proyectos europeos.

Son demasiados los inconvenientes: la oposición del PP está vigilante y exige explicaciones y comparecencias; la CNMV tendría que revisar la operación y su implicación en la gobernanza de la cotizada; y si se opta por que invierta la SEPI, no parece el mejor momento con parte de sus operaciones anteriores bajo la lupa.

Tampoco parece lógico que Moncloa optara por avalar una operación que haría aún más ricos a los hermanos Escribano, después del órdago que echaron al Estado en los últimos meses de su presencia en la presidencia y el consejo de Indra.

A vueltas con la UTE

Pero no olvidemos que de ese montante de adjudicaciones que hay sobre la mesa, la UTE Indra-Escribano maneja algo más de 7.600 millones de euros en tres proyectos distintos.

Entre ellos se encuentran dos de los mayores programas (obuses de artillería pesada) recurridos ante el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional por la filial europea de General Dynamics.

Desde la poderosa multinacional no se entiende por qué no se tuvo en cuenta su producto, de tecnología europea, a la hora de hacer esa adjudicación directa y considerar que sólo Indra y Escribano eran capaces de desarrollarlo, aunque no tuvieran una capacidad industrial instalada para ello.

Fuentes del sector advierten que es la UTE en cada caso quien debe demostrar que tiene la capacidad industrial y tecnológica necesaria para sacar adelante sus compromisos. En el primero de los casos, el más cuantioso, se ha presentado un proyecto para traer la tecnología desde Corea del Sur, con la condición de que se ceda a España todo el control de ese proceso.

Desde el Ejecutivo se vio con mucha preocupación la huida hacia adelante de los últimos meses de Ángel Escribano en Indra, precisamente por sus acuerdos con firmas internacionales tanto dentro como fuera de la UE.

Esa fue una de las gotas que colmó el vaso en Moncloa, donde los hermanos Escribano han pasado en apenas cuatro meses de ser unos aliados estratégicos fundamentales, a dos personas a las que evitar.

Pero una instrucción política o un nuevo plan estratégico para Indra que suponga revisar esas adjudicaciones dejaría al Ministerio de Defensa en una situación muy complicada, por más razones técnicas que se adujeran para justificarlo.

Indra tiene capacidad tecnológica sobrada (o la puede encontrar en el sector) como para cumplir con creces esa parte fundamental de cualquiera de los contratos de la UTE. Pero si no sigue adelante la estrategia de crear nuevas plantas industriales, con personal cualificado, la opción de ensamblar blindados en España, desde cero, puede ser complicada.

Tampoco es estrictamente necesario comprar Escribano para cumplir con las condiciones y el tiempo previstos en las UTE en las que ambas empresas están implicadas. Hay aspectos que se pueden revisar de mutuo acuerdo y otras plataformas a las que acudir, si es necesario.

Los empresarios del sector recuerdan, además, que todo producto que se diseñe y produzca en España como apuesta de tecnología propia, de nada servirá si no es posible su exportación o no es competitivo frente a otras opciones de gigantes que llevan años en ese segmento.

De hecho, más del 63% de la producción española en defensa se vende en todo el mundo. Y el mercado nacional crece a un ritmo anual del 10%, sobre un volumen de 63.000 millones de euros que no va a parar de crecer en el próximo lustro, por lo menos.

Las estimaciones del sector calculan que en Europa se moverán hasta 2030 más de 650.000 millones de euros, a un ritmo de avance del 7% anual. Y todo ello con un peso clave de la tecnología, el I+D+i y la hiperespecialización en nichos de mercado de alto valor añadido.

La propia Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026) del Ministerio de Margarita Robles prioriza la tecnología y la cooperación entre empresas y administraciones a nivel europeo como fundamental para lo que se le viene encima al sector.

En la nueva defensa mandan la Inteligencia Artificial, los sistemas no tripulados, la guerra electrónica, la energía dirigida o las tecnologías cuánticas. Y eso sólo se consigue si el sector y el Gobierno dejan atrás guerras empresariales inútiles y apuestan por cooperar.

Con ese escenario, las decisiones que tiene delante el nuevo presidente de Indra, Ángel Simón, no van a ser fáciles de tomar y pueden tener consecuencias indeseables. Pero basta con que sean las correctas para abandonar de una vez la casilla de salida e intentar ganar la partida en Europa.