Nueva protesta de trabajadores de Tubos Reunidos contra el concurso voluntario de acreedores solicitado por la empresa.

Nueva protesta de trabajadores de Tubos Reunidos contra el concurso voluntario de acreedores solicitado por la empresa. Europa Press

Empresas

La guerra sindical en Tubos Reunidos ahuyenta a los inversores y deja todo en manos del administrador concursal

El grupo industrial vasco ha tenido seis presidentes en los últimos ocho años y apenas ha logrado números negros en dos ejercicios.

Más información: Tubos Reunidos, abocada a la quiebra: ni la SEPI ni el Gobierno Vasco ni un socio industrial que la rescate.

Publicada
Las claves

Las claves

El enfrentamiento sindical en Tubos Reunidos ha bloqueado la llegada de inversores y cualquier opción de acuerdo con acreedores.

La empresa ha solicitado el concurso voluntario de acreedores y queda a la espera de la gestión del futuro administrador concursal.

La falta de unidad sindical y la huelga indefinida en una de las plantas agravan la crisis, dificultando medidas de rescate y ajustes.

La SEPI es el principal acreedor, mientras que los accionistas tradicionales han reducido su implicación y presencia en la compañía.

El enfrentamiento sindical en Tubos Reunidos mantiene bloqueada cualquier opción de inversión que pueda facilitar un acuerdo con los acreedores para sacar adelante el concurso al que se ha llegado, sin tener que tomar medidas más traumáticas, como una eventual liquidación.

La dirección de la compañía se va a reunir este miércoles con los comités de empresa de las dos plantas industriales que tienen en el País Vasco (Amurrio y Trapagaran) para informarles del callejón sin salida al que se ha llegado.

La huelga indefinida que mantiene parada una de las plantas y las continuas protestas sindicales por la falta de implicación de los socios "tradicionales" de la empresa, han sido la puntilla que ha ahuyentado a cualquier inversor interesado en sacar adelante a la empresa y ha abocado a pedir el concurso voluntario de acreedores.

Todo queda ahora a la espera de que el juez nombre un administrador concursal que se encargue de la situación. Ya sea para buscar una salida, que exigiría adelgazar el negocio y adaptar el producto a lo que demanda el mercado internacional; ya sea para la enajenación ordenada de los activos para pagar los 263 millones de deuda que acumula.

La presentación de un ERE para 240 personas y el cierre de la acería de Amurrio, sin el acuerdo de los sindicatos, ha planteado una situación insostenible para la empresa. Los seis sindicatos que tienen representatividad en la empresa mantienen posturas distintas en cada una de las plantas y complican aún más la situación.

De hecho, este mismo martes se produjo un cambio de mayorías en la planta de Trapagaran, donde ELA pierde el control en favor del USO, según informa Crónica Vasca. También están CCOO, UGT y LAB, pero mantienen una posición más constructiva para facilitar una solución viable, si es posible.

La situación es distinta en la planta de Amurrio (Valle de Ayala) es más complicada. El comité está controlado por ELA, ESK y LAB. Su posicionamiento es radicalmente contrario a la empresa y mantienen convocada la huelga indefinida a pesar de la situación crítica que atraviesa la planta.

Tras los encuentros de este miércoles entre empresa y comités en uno y otro centro, hay una asamblea convocada esta semana, para analizar si conviene mantener la huelga en esta situación. Pero las posturas están enfrentadas.

La conflictividad sindical ha sido una constante en la última década en Tubos Reunidos. Han pasado por dos situaciones al límite, que se saldaron primero con una refinanciación y después con la entrada de la SEPI y su crédito participativo de 112 millones de euros. Pero el escenario ahora es más grave.

Accionistas de salida

Por la parte de los acreedores, la SEPI es el mayoritario, tras incrementar su crédito con los intereses correspondientes que se han quedado capitalizados. Tanto la institución como el Gobierno vasco estarían dispuestos a apoyar un plan de rescate, pero no parece posible por el momento.

Una de las claves que han marcado la gestión de Tubos Reunidos en los últimos años y que los sindicatos han puesto sobre la mesa ha sido la "falta de implicación" de los accionistas clásicos de la empresa.

De hecho, el haber tenido seis presidentes en los últimos ocho años (todos ejecutivos menos el actual) deja claro que, pese a los sindicatos, la gobernanza de la compañía no ha sido fácil en la última década. Apenas se lograron beneficios claros en dos ejercicios.

El BBVA fue uno de los principales accionistas. Pero lo que en su día era controlar casi la cuarta parte del capital, pasó hace dos años a apenas un 9,9% y ahora está en un exiguo 5,2% y con el cartel de se vende, a pesar de la tremenda caída que sufre la cotización.

La familia Zorrilla Lequerica Puig controla un paquete cercano al 10%, pero su representante en el consejo, Cristóbal Valdés (CEO de Deoleo), dejó su sillón la semana pasada por motivos profesionales. El resto del capital se reparte en bolsa y entre socios históricos, como algunos miembros de la familia Ybarra con algo más del 6%.

Joaquín Fernández de Piérola (independiente) fue nombrado presidente no ejecutivo del grupo en enero pasado, con Carlos López de las Heras como CEO. Emilio Ybarra Aznar es vicepresidente.

El distanciamiento entre la empresa y los trabajadores (1.300 entre las dos plantas) ha sido patente sobre todo en los últimos ejercicios. Y es un hándicap que tanto el administrador concursal como los posibles interesados en hacerse con todo o parte de la empresa tendrán en cuenta.

La investigación que abrió la UCO dentro del caso Koldo sobre la implicación de la fontanera del PSOE, Leyre Díez, y el empresario Antxon Alonso, como intermediarios en esas ayudas con supuestas comisiones irregulares, también pesa sobre un posible proceso de rescate.