El presidente ejecutivo de Indra Group, Ángel Escribano, y el consejero delegado de Indra Group, José Vicente de los Mozos, en un encuentro con el ecosistema de la defensa español.

El presidente ejecutivo de Indra Group, Ángel Escribano, y el consejero delegado de Indra Group, José Vicente de los Mozos, en un encuentro con el ecosistema de la defensa español. Indra

Empresas

Escribano aguanta el pulso en Indra y aboca al Gobierno a una larga guerra de desgaste

Moncloa activará la maquinaria para presionar con contratos y ayudas públicas a EM&E, la empresa fundada por el presidente

Más información: Escribano resiste el asalto del Gobierno en un consejo de alto voltaje que mantiene a De los Mozos como CEO de Indra

Publicada

Las claves

Ángel Escribano resiste los intentos del Gobierno por destituirlo como presidente de Indra, sin perder el apoyo del consejo ni de los fondos de inversión.

Moncloa cambia de estrategia y apuesta por una guerra de desgaste para forzar la renuncia de Escribano, recurriendo a presiones administrativas y contractuales.

La relación entre Escribano y el CEO José Vicente de los Mozos está deteriorada, con ambos manteniéndose en sus cargos tras una tensa reunión del consejo.

El futuro de la gobernanza de Indra sigue siendo incierto, mientras los mercados perciben una aparente calma pese a los conflictos internos.

El Gobierno ha perdido tres asaltos con Ángel Escribano y se ha dejado mucho capital político en el camino. El ideólogo de la operación, Manuel de la Rocha, insistió en que era factible apartar al presidente de Indra, pero erró el tiro.

Nunca llegó a conseguir el apoyo del consejo de administración, ni del capital, ni de los fondos de inversión que soportan a Escribano.

Pero el director de la Oficina Económica de Moncloa no se rinde. Ahora Moncloa entra en una nueva pantalla en la que el principal objetivo será desgastar a Escribano y forzar su renuncia en el medio plazo.

La estrategia ha cambiado y las prisas por desalojar al presidente -que se intensificaron esta semana- darán paso a una guerra de desgaste que "puede durar varios meses", según reconocen en los dos bandos.

Como ha explicado este diario en diferentes crónicas, pueden utilizar la presión del Estado asfixiando a EM&E -la empresa fundada por Escribano y su hermano Javier- con contratos públicos y planes de ayuda de la Administración.

Del mismo modo, en el sector se considera que el Gobierno -en su nueva estrategia- se reserva el derecho de utilizar el Boletín Oficial del Estado (BOE) que podría modificar contratos o normas para presionar a Escribano.

No será fácil, pero en Moncloa están decididos a apartar al empresario y para ello no escatimarán en esfuerzos. La batalla de Escribano no está ni mucho menos ganada, por ello la apuesta -a falta de tener apoyos en el consejo- es que renuncie voluntariamente.

De la Rocha ya se lo dijo en las dos reuniones que sostuvieron. A comienzos de febrero como una sugerencia y la semana pasada ya casi como un imperativo legal.

Pero Escribano está dispuesto a llegar hasta el final y así lo ha demostrado en las diferentes reuniones con el Gobierno y en las conversaciones que ha tenido con sus cercanos y con los accionistas.

El problema es hasta cuándo puede resistir Indra sin verse perjudicada en su operativa diaria y en sus proyectos de crecimiento. Ya se ha quedado sin la fusión con EM&E, algo que en los mercados -y en los propios accionistas- no ha sentado nada bien.

Y Escribano y el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, se mantienen en su cargo. Es el resumen de la bronca reunión del consejo de administración de Indra en la que -paradójicamente- no se votó la continuidad de ninguno de los dos.

Una combinación que transmite aparente calma a los mercados, pero que en la práctica es una bomba de relojería que podría hacer saltar por los aires la gobernanza de Indra en cualquier momento.

Escribano vs De los Mozos

Ni Escribano quiere a De los Mozos, que considera que le ha traicionado en toda esta guerra; ni el CEO se siente ya cómodo con el presidente después de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) le confirmara para liderar la era post-Escribano.

Escribano sigue en el cargo sine die sin que tras más de un mes de acoso -con las últimas dos semanas intensificando las hostilidades por parte del Gobierno- se haya siquiera llegado a votar la salida.

Y De los Mozos debería comunicar su continuidad ya que su contrato expira en junio. Se esperaba que se votara su renovación o cese en la reunión del consejo de este miércoles, pero nadie mencionó el tema, aunque sí que se le ofreció una subida de más del 50% en su salario.

Futuros movimientos

De momento sigue y el Gobierno está seguro de que confirmará su continuidad en los próximos días con lo que podrá mantener la presión "desde dentro" a Escribano. Un marcaje necesario para evitar que el presidente tenga las manos libres para decidir el destino de la compañía.

Otra de las opciones que hay sobre la mesa es hacer borrón y cuenta nueva y seguir adelante con el plan industrial enterrando el hacha de guerra. Pero en el entorno de Escribano temen que se trate de un caramelo envenenado de Moncloa solo para ganar tiempo y bajar la defensa del presidente.

Con todo, los dos bandos reconocen que entramos ahora en una nueva etapa en que las espadas seguirán en alto, pero que por lo menos en unas semanas, no habría que esperar algún nuevo movimiento de la SEPI. Veremos.