Panel de la bolsa de Madrid

Panel de la bolsa de Madrid EFE/Vega Alonso

Empresas

El Ibex activa sus planes de contingencia para monitorizar el conflicto de Irán y anticiparse a la "nueva realidad geopolítica"

Las grandes empresas españolas siguen de cerca la escalada de hostilidades midiendo riesgos y analizando escenarios futuros.

Más información: Energéticas, aerolíneas y hoteleras, las empresas españolas más afectadas por la inestabilidad en el Golfo Pérsico

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Las claves

Las grandes empresas españolas del Ibex han activado planes de contingencia ante la escalada del conflicto en Irán y el Golfo Pérsico.

Los equipos de análisis y riesgos de estas compañías trabajan para evaluar impactos y preparar respuestas ante escenarios imprevisibles.

El conflicto afecta especialmente a energéticas, aerolíneas y hoteleras, con riesgos en el suministro de petróleo y gas y suspensión de rutas aéreas.

La incertidumbre geopolítica obliga a las empresas a invertir más en asesoramiento y análisis para anticiparse a los cambios en el entorno global.

Las grandes empresas cotizadas españolas han activado sus planes de contingencia ante la escalada bélica en Irán y el Golfo Pérsico que amenaza con prolongarse en los próximos días.

Según ha confirmado EL ESPAÑOL-Invertia con fuentes de diferentes corporaciones del Ibex-35, los equipos de análisis y riesgos de estas compañías ya trabajan a pleno rendimiento tras constatar que no estamos ante un conflicto puntual o un ataque aislado.

El objetivo es evaluar los actuales riesgos, delinear posibles escenarios y preparar una batería de respuestas ante escenarios desconocidos. Estamos hablando de lo que en términos de consultoría se conoce como "wait and see", es decir, esperar y analizar.

Todo ello, al servicio de decisiones corporativas, de inversión, eventuales fusiones o entrada en nuevos sectores. Ante un panorama revuelto muchos ven oportunidades de negocio, pero para eso se necesita información y prospectiva.

Pero no hablamos sólo de análisis en las corporaciones más afectadas, como pueden ser las energéticas, las aerolíneas, las hoteleras o alguna compañía de distribución, sino en todos los sectores, como las infraestructuras, las telecomunicaciones, la tecnología o la banca.

Todos pueden verse afectados en mayor o menor medida. Y, en este sentido, tenemos dos impactos: a corto y a largo plazo. En el caso del primero, se dibuja un escenario claro de subida de los precios del petróleo y el gas que favorecerá a empresas como Repsol o Naturgy.

Pero también se dibujan escenarios en el medio y largo plazo, los que claramente son más imprevisibles. Algunas compañías indican a este diario que ya se están contactando a diferentes consultoras para buscar respuestas. El problema es que el ataque a Irán marca un patrón nada positivo para las grandes empresas: la política internacional del caos.

Muchos análisis concluyen que el ataque del 28 de febrero marca el fin de la era de la "contención" para dar paso a una fase de entropía sistémica, es decir, una tendencia natural de todo sistema al desorden, el caos o la desorganización progresiva. Una entropía cuyas ramificaciones son, por naturaleza, incalculables.

Las grandes corporaciones del Ibex buscan certidumbre y, desde que llegó Donald Trump a la Casa Blanca, han tenido de todo menos certidumbre: los aranceles, los ataques a Venezuela e Irán, y las amenazas a Groenlandia, Colombia o Cuba, confirman que la única certeza es que ya no hay ninguna certeza. Ni política, pero menos económica.

En los gabinetes de estas grandes empresas son conscientes de que hay que invertir más en asesoramiento porque parte del éxito de sus negocios pasará ahora por anticiparse a los diferentes movimientos.

Lo que está claro es que el mundo ya no será como lo hemos conocido en los últimos treinta años y hay que estar preparados para este nuevo paradigma, que va mucho más allá que la caída puntual de la bolsa o la escalada de las materias primas.

Es por ello que el conflicto de Irán es solo la gota que ha colmado el vaso.

Ahora mismo, nadie sabe si seguirá en el tiempo, pero está claro que, cuando se resuelva y se normalice la situación, no cesará la incertidumbre.

Conflicto en Irán

Para ello todos buscan anticiparse a esta nueva realidad geopolítica. De momento, lo que sabemos no es positivo, ya que la decapitación de la cúpula teocrática no garantiza la caída del sistema de Irán ni, por tanto, el nacimiento de un orden estable. Además, proyecta una sombra de incertidumbre sobre Oriente Medio y sobre la economía global.

Así, el conflicto entre Irán y EEUU con sus aliados tiene un recorrido imprevisible, unas consecuencias económicas imprevisibles y un final imprevisible. Y esto genera grandes dudas en las corporaciones del Ibex.

Empresas afectadas

Como ya contó este diario, de momento, los más afectados son las energéticas, que ven cómo el suministro de gas y el de petróleo pueden verse seriamente afectados por el cierre del estrecho de Ormuz. Y todo ello en medio del serio riesgo de colapso del comercio mundial por este cierre.

Las aerolíneas también se están viendo obligadas a suspender rutas por la escalada bélica en los países del Golfo Pérsico y las hoteleras prevén sufrir impactos en su actividad por la caída del turismo y los viajes de negocios a países como Arabia Saudí o Dubai.