José Antonio Jainaga, presidente de Talgo.

José Antonio Jainaga, presidente de Talgo. Europa Press

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Talgo optará al gran contrato de Renfe con un tren que viaja a 350 km/h y se enfrentará a los chinos que le gustan a Puente

El ministro de Transportes interviene la semana que viene en el mismo foro industrial vasco en el que Jainaga ha reivindicado la validez de sus trenes.

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Las claves

Talgo competirá por el gran contrato de Renfe desarrollando un nuevo tren de alta velocidad capaz de alcanzar los 350 km/h.

La empresa vasca busca reforzarse tras su refinanciación, el apoyo de la SEPI y nuevos inversores, y planea participar en todas las licitaciones de Renfe.

El nuevo modelo de Talgo pretende sustituir al Avril, minimizando vibraciones y adaptándose a las exigencias de seguridad y medio ambiente.

Talgo acelerará la producción y prevé 200 nuevas contrataciones para cumplir con los plazos de entrega y mejorar su posición frente a la competencia internacional.

Talgo se ha apuntado a la carrera por llegar a los 350 kilómetros por hora en las vías españolas de alta velocidad, a pesar de la incertidumbre que ha generado el accidente de Adamuz y frente a la preferencia del ministro Óscar Puente por el tren de los chinos o el modelo de Siemens.

El constructor ferroviario va a empezar muy fuerte esta nueva etapa tras la refinanciación de su deuda y la inyección de capital del grupo de inversores que arropan a José Antonio Jainaga, la aportación de la SEPI y el aval de los gobiernos central y vasco.

El nuevo presidente ha intervenido este lunes en el Foro Capital, de la Fundación Vital (nueva socia de Talgo), para anunciar un plan de inversión que contempla entrar en todas las licitaciones de material rodante que abra Renfe, sobre todo la del megacontrato de 2.000 millones, aparcado tras el accidente.

El desafío de Jainaga choca con la preferencia que tanto el ministro Puente como el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, han mostrado por los modelos de alta velocidad chinos. Incluso el tren alemán de Siemens, que es ahora el único que puede llegar a los deseados 350 kilómetros.

Óscar Puente y el presidente de Renfe ya visitaron el año pasado las fábricas de Siemens, en Alemania, Changchun Railway Vehicles en China y la de Hitachi en Italia, de donde era el tren Iryo siniestrado.

Es más, el ministro va a intervenir el próximo 6 de marzo en el mismo Foro Capital en el que Jainaga ha estado este lunes. Allí podrá explicar con claridad cuáles son sus preferencias a la hora de elegir modelos para la alta velocidad del futuro a los empresarios vascos, probablemente con Talgo y CAF en la sala.

Hay que recordar que Talgo ha sido uno de los fabricantes más críticos hasta ahora con el estado de la infraestructura ferroviaria en España. Sobre todo tras las roturas de cinco de los bogies de sus trenes Avril en el tramo Madrid-Barcelona.

Antes del accidente de Adamuz, fue una de las primeras compañías en denunciar las vibraciones que se producían en los trenes por los "baches" que se encontraban en las vías.

Llegó incluso a polemizar con el Ministerio de Transporte y Renfe, que habían retirado sus trenes Avril del servicio de Avlo entre la capital y la Ciudad Condal por falta de seguridad, tras las fisuras en los bogies.

La incesante reparación de las vías tras el reguero de incidencias que están denunciando los maquinistas ha levantado todas las cautelas sobre la capacidad real de la red española para aguantar el aumento de frecuencias que ha traído la liberalización ferroviaria.

Pero para no quedarse atrás en la carrera que se avecina en el transporte ferroviario, Jainaga ya ha anunciado en Vitoria la participación de Talgo en la segunda ola de la liberalización de la alta velocidad en España.

Para ello, desarrollará un nuevo tren para la década de 2030, que podrá circular a 350 km/h, como quiere Óscar Puente, y estará "perfectamente integrado en el medio ambiente".

La idea es que ese modelo sustituya a los polémicos Avril, más ligeros que el resto de los que operan en España hasta ahora pero que, a juicio de los técnicos y los maquinistas, sufren más vibraciones.

Sin retrasos

El otro escollo que tendrá que salvar la compañía vasca será la entrega a tiempo de todos sus compromisos, tanto los que tiene en marcha con una cartera de pedidos de más de 5.000 millones de euros, como de los nuevos contratos que consiga.

Jainaga presumía en su intervención de las ventajas competitivas del producto de Talgo, más flexible y adaptable a la alta velocidad que sus competidores. Pero también reconocía la necesidad de entregar los pedidos a tiempo.

El ministro Puente ya advirtió al anunciar la licitación del nuevo contrato para Renfe que se valorará el tiempo de entrega, para evitar en lo posible los retrasos sufridos en algunas contrataciones anteriores.

Jainaga pretende acelerar los ritmos de producción en las plantas de Talgo, sobre todo en la vasca de Rivabellosa, donde se va a centrar el aumento en 200 nuevas contrataciones que la empresa planea.

Las inversiones pendientes de acometer hasta finales de 2027 pretenden dar el suficiente tamaño a la empresa como para optimizar sus costes fijos, sobre todo los de ingeniería e I+D. Sólo así resolverá el "delicado" problema financiero que acumula.

A nivel internacional, además de consolidar su entrada en Alemania y Dinamarca, Talgo vigilará con especial interés el desarrollo de la alta velocidad en la Europa del Este.

Es en ese contexto de expansión internacional donde pueden darse casos de búsqueda de socios para desarrollar programas o implantaciones concretas, como en el caso de Polonia. Pero la empresa vasca descarta de forma tajante la búsqueda de un socio industrial para esta nueva etapa.