Sede de Ayesa.

Sede de Ayesa. Cedida.

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Cuenta atrás para el despiece final de Ayesa a Colliers, la mayor descapitalización de la ingeniería española en 10 años

Es la segunda parte de la operación de retirada del fondo AMCE, que vendió hace dos semanas el negocio digital de la compañía sevillana.

Más información: El consorcio formado por el Gobierno vasco, Kutxabank, BBK y Teknei compra Ayesa Digital por 480 millones

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Las claves

Ayesa ultima la venta de su división de ingeniería a la canadiense Colliers por unos 500 millones de euros, marcando la mayor descapitalización del sector en España en una década.

La operación representa un cambio significativo para la ingeniería española, ya que Colliers, especializada en consultoría inmobiliaria, asumirá el control de una cartera de pedidos superior a 1.500 millones de euros.

El sector muestra preocupación por la pérdida de grandes ingenierías españolas en manos extranjeras, un proceso que ya vivieron Eptisa y Getinsa en los últimos años.

La venta se produce en un contexto de polémica política y críticas por la falta de intervención de la Junta de Andalucía, mientras el Gobierno vasco promovió activamente la compra de la filial digital de Ayesa.

Tras cerrar a menos de una hora de acabar 2025 la venta de su filial digital al consorcio formado por el Gobierno vasco, Kutxabank, BBK y Teknei, Ayesa apura los días para concretar el traspaso de su otra gran rama y también la original, la ingeniería. Es un negocio que guarda sus propias aristas.

Se trata de una operación que el fondo AMCE, el principal accionista de Ayesa (67%) y en busca de salida, negocia con Colliers. Según diversas fuentes, se cerrará en cuestión de días por alrededor de 500 millones de euros. 

Con ellos, el grupo canadiense, especializado en consultoría inmobiliaria, no sólo se hará dueño de una cartera de pedidos que supera los 1.500 millones de euros. También sentará un antes y un después en la ingeniería española.

Porque la venta de esta rama de Ayesa supondrá la mayor descapitalización del sector patrio en una década, subrayan expertos a este periódico. 

"Cada vez nos quedan menos gigantes de ingeniería con capital español", lamenta Ignacio Sánchez de Mora y Andrés, presidente de la Asociación empresarial de Ingenieros Consultores de Andalucía.

Hay cierta inquietud por el futuro, teniendo en cuenta lo que hay en juego. El fondo AMCE se hizo con el control mayoritario de Ayesa a su entrada en 2021; aportaba entonces un considerable músculo financiero para comprar sociedades y en ello se empleó, con énfasis, en el sector digital.

No obstante, AMCE siempre mantuvo la compañía como un todo: digital e ingeniería unidos. Al buscar su salida para maximizar la inversión –la empresa andaluza ha triplicado su tamaño en tres años– decidió, sin embargo, separar en dos la estructura.

En ese contexto, trocear y vender como compañía diferente la ingeniería germen del negocio, la que ha convertido a Ayesa en referente con proyectos como la línea 2 del metro de Panamá y la depuradora de Atotonilco en México DF, la mayor del mundo, es algo diferente.

Ocupa así un lugar destacado en la descapitalización de la ingeniería que se lleva produciendo en los últimos años en España.

Porque aunque pueda llegar a mantener la sede en Sevilla, donde nació, el expertise, la marca y sobre todo la toma de decisiones estratégicas de una firma reconocida y puntera en España, en este apartado pasarán a control de una firma canadiense que además no es una ingeniería.

Es lo que se cierne a espera de que se despejen últimas dudas, como saber qué destino aguarda a la familia Manzanares (que cuenta con el 33% de la compañía global) tras el pacto, dado que sí ha salido completamente –y en contra de los pronósticos iniciales– al venderse Ayesa Digital.

Eptisa y Getinsa

De ahí la incertidumbre en el sector de la ingeniería en estos días casi de descuento. Hay que remontarse una década para encontrar sacudidas de semejante magnitud.

En 2016, por ejemplo, se cerró la venta del 90% de Eptisa al grupo chino JSTI, por 46 millones de euros. La operación fue un shock: la española era una de las mayores ingenierías de nuestro país.

Tenía en el momento de la compra unas ventas de 110 millones y 182 millones en cartera de proyectos; su traspaso era signo inequívoco del interés extranjero por firmas nacionales. No en vano, fue la primera compra de una compañía china en el sector español.

Llegó dos años después de otro movimiento relevante, la compra del 70% de Getinsa, especializada en transporte, por parte del grupo belga TPF. ​El resultado fue la creación de TPF Getinsa Euroestudios, un referente en infraestructuras de transporte.

Detrás​ de todos estos movimientos, al final, lo que queda es una menor prescripción tecnológica en manos españolas y consecuentemente el trasvase a terceros de tecnologías que podían haber quedado en manos nacionales.

En suma, el debilitamiento de la ingeniería española privada, que además viene golpeada en los últimos tiempos por el elevado volumen de encargos que están absorbiendo públicas como Ineco, Tragsatec e Isdefe.

Polémica por el 'arraigo' vasco

Las repercusiones de la venta de la Ayesa ingeniería han pasado desapercibidas por el ruido político que ha tenido la compra de su rama digital.

Ésta se vendió a menos de una hora de las doce campanadas al consorcio vasco formado por el Ejecutivo autonómico, junto a la Fundación BBK, Kutxabank y Teknei por 480 millones de euros y una considerable polémica en Andalucía.

En el sur se han desatado las críticas a la Junta por no haber tenido una posición activa, como la exhibida por el Ejecutivo vasco, para evitar la pérdida del activo.

No en vano, el movimiento del Gobierno de Imanol Pradales tenía una fuerte carga política. Enmarcado en lo que se ha denominado la 'operación arraigo'pone el broche final a un año que ha estado protagonizado por la vuelta de tres compañías de importante peso a esa comunidad: Talgo, Uvesco y, finalmente, la antigua Ibermática, que había integrado Ayesa.