Isidro Fainé, presidente de CriteriaCaixa, durante la presentación del nuevo Plan Estratégico 2025-2030 de Criteria.

Isidro Fainé, presidente de CriteriaCaixa, durante la presentación del nuevo Plan Estratégico 2025-2030 de Criteria. Kike Rincón Europa Press

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Fainé se mantiene al frente de La Caixa para consolidar y dar continuidad al proyecto frente a las tensiones políticas

El mismo equipo que ha diseñado los planes estratégicos de la Corporación y la Fundación será el encargado de ejecutarlos hasta 2030.

Más información: Isidro Fainé renueva como presidente de la Fundación La Caixa por cuatro años más.

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Las claves

Isidro Fainé ha sido reelegido presidente de la Fundación La Caixa hasta 2030, junto a la continuidad de su actual patronato.

La estrategia de la Fundación apuesta por la prudencia y la consolidación en un entorno político y económico incierto, reforzando su independencia de los poderes políticos.

CriteriaCaixa planea invertir 8.000 millones de euros y destinar 4.000 millones a obra social hasta 2030, con especial enfoque en integración, educación, sanidad y ayudas sociales.

El holding mantiene un perfil inversor conservador y controla participaciones en empresas clave como Caixabank, Telefónica y Naturgy, priorizando proyectos sólidos y baja deuda.

La renovación de Isidro Fainé al frente de la Fundación La Caixa hasta 2030, junto a la práctica totalidad de su actual patronato, ha lanzado un mensaje de prudencia al sector empresarial ante los tiempos convulsos en los que se mueve la política nacional y el entorno global.

La idea de los rectores de la principal fundación de este país, que controla el holding empresarial CriteriaCaixa, es consolidar el proyecto actual y darle continuidad. Es decir, vigilar con la máxima exigencia las inversiones a realizar para no verse arrastrados por una situación interna imprevisible y una economía mundial en pleno cambio de reglas.

El mismo equipo que el año pasado diseñó los planes estratégicos de la Fundación y de Criteria hasta 2030, será el encargado de llevarlos a cabo en los próximos cuatro años. Todo ello en clave de independencia de los poderes políticos y con una inversión récord en obra social que llegará a los 800 millones en 2030.

Fuentes cercanas a la entidad aseguran que se trata de aplicar a su gestión la máxima de San Ignacio de Loyola: "En tiempos de tribulación (o desolación), no hacer mudanza".

Esas tribulaciones se van a cebar en los próximos cuatro años con el negocio financiero, el sector energético y el reto que supone la aplicación de la tecnología y la Inteligencia Artificial a todos los órdenes de la estrategia empresarial.

Criteria mantiene más de 37.200 millones de inversión en las principales empresas estratégicas españolas. Además del control de la entidad fundadora, Caixabank, en su cartera están Telefónica, Naturgy, ACS, Colonial, Veolia, Puig o Inbursa, entre otros.

Según las cifras de su plan estratégico, el holding cuenta con una capacidad inversora de 8.000 millones de euros. De sus dividendos saldrán los 4.000 millones que se pretenden dedicar a la obra social hasta 2030.

El equipo de la Fundación La Caixa sabe que cualquier error que se produzca en la toma de decisiones se puede pagar muy caro. El nuevo mercado del petróleo tras la crisis de Venezuela, el futuro del gas, la guerra de divisas y la digitalización financiera son retos y riesgos a la vez.

La llegada de Francisco Reynés a CriteriaCaixa en calidad de vicepresidente ejecutivo, compaginando el cargo con la presidencia de Naturgy, ha marcado un antes y un después en la nueva estrategia de la corporación y de toda la Fundación.

El holding empresarial ha desechado desde entonces inversiones arriesgadas, como la que ya estaba avanzada para Celsa, o las peticiones para que entraran a formar parte de la solución de Talgo.

Lejos de la gestión anterior, Criteria mantiene ahora un perfil conservador. Sólo entrará en empresas con niveles de deuda que no superen el 10% del valor de sus activos, con un proyecto industrial previo sólido y capaz de generar dividendos, y una financiación bien diversificada.

El doble papel de Reynés asegura además un control total del proceso de reestructuración del capital de Naturgy tras los últimos movimientos de GIP-Blackrock.

La salida de los fondos no debe suponer en ningún caso que se pierda el control español de la toma de decisiones en la gasista, ahora más estratégica que nunca.

Gestión para las personas

También son conscientes en la Fundación de que toda esa convulsión política y económica va a tener sus consecuencias en la sociedad. Habrá ganadores y, sobre todo, perdedores en las capas más vulnerables de la sociedad.

Ahí es donde entran en juego los más de 700 millones que se van a gastar en obra social este año, hasta llegar a los 800 anuales al final del periodo. Casi dos terceras partes para integración, educación, sanidad y ayudas sociales. El resto en investigación, becas y cultura.

El propio Fainé hizo una encendida defensa del nuevo valor social de los empresarios en el último congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE). "Hoy se espera de los líderes empresariales, no solo eficiencia, sino también ejemplaridad y compromiso social", destacó.

Esa filosofía empresarial ejecutada a la medida de las personas es lo que impregnan ahora los planes estratégicos en marcha de la corporación y la Fundación.

"El futuro de las empresas no lo determinarán las máquinas, ni los mercados ni la IA, sino la capacidad humana de pensar y obrar", recalcó ante más de dos mil empresarios reunidos hace un par de meses en Zaragoza.

Isidro Fainé empieza esta nueva etapa con 83 años, con la determinación de estar al frente hasta 2030. También lo dijo San Ignacio: la vida es un legado, pero lo terrenal tiene un horizonte finito. Consolidar una Fundación La Caixa estable, tras la convulsión de la política terrenal, será su legado.