Fábrica de La Cartuja en Sevilla. Europa Press.
El presidente de Atlantic Copper encarrila con fortunas chilenas la compra de las históricas vajillas de La Cartuja
Se espera que el Juzgado decida sobre su oferta en cuestión de semanas. Compite con el fabricante de porcelana valenciano Porvasal.
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La venta de la fábrica de loza La Cartuja Pickman de Sevilla, fundada en 1841, encara su recta final con una oferta prácticamente encarrilada para hacerse con una marca referente mucho más allá de Andalucía y pilotada por reconocidas figuras del mundo mercantil internacional.
Es la del presidente de Atlantic Copper, Javier Targhetta, parte minoritaria en un grupo inversor dispuesto a dar una nueva vida a la compañía y que tiene como pilar a las hermanas Gabriela y Paola Luksic, empresarias chilenas pertenecientes a la familia responsable de uno de los mayores grupos empresariales del país suramericano.
La unión es todo un golpe de efecto. El Grupo Luksic cuenta con numerosas inversiones en sectores que van desde el financiero a la industria, aunque son sobre todo conocidos por su peso en la minería.
En ese campo, a través de Antofagasta Minerals, el grupo es el principal actor privado de Chile en la gran minería de cobre con los yacimientos Los Pelambres, Centinela, Antucoya y Zaldívar.
Además, está presente en Estados Unidos con el proyecto Twin Metals, Minnesota y en Perú con el proyecto Buenaventura.
A través de la otra gran pata del grupo, Quiñenco, participan en el sector financiero (Banco de Chile), bebidas y cervezas (Compañía Cervecerías Unidas), manufacturero (Nexans), energía (Enex, licenciataria de Shell en Chile), transporte (Compañía Sud Americana de Vapores, Hapag- Lloyd), y hasta servicios portuarios (SM SAAM).
Las hermanas Luksic y Targhetta apuntaron hace semanas a La Cartuja Pickman, a la que se han acercado durante el proceso de liquidación de la sociedad Ultralta, titular de los activos vinculados a la fábrica de loza. Y ahora acaban de dar el golpe definitivo.
Golpe de efecto
Porque han cerrado varios movimientos en las últimas horas que han encarrilado de forma definitiva su oferta por la totalidad de los activos a escasos días de que el juzgado tome una decisión definitiva sobre la adjudicación.
Primero, acabar de mejorar hasta los 225.000 la oferta para hacerse con la unidad productiva. Es una cantidad que se suma a otros compromisos, como la subrogación de la mayoría de la plantilla, compuesta por 30 trabajadores, y la asunción de la deuda pendiente con la Seguridad Social.
Pero no solo. La verdadera clave es la compra de las marcas "La Cartuja de Sevilla" y "La Cartuja de Sevilla Pickman", sin las cuales el negocio perdería su capacidad de mantenerse como referente y, por tanto, su valor diferencial.
Por ello, sin tenerlas bajo su control ni Targhetta ni las hermanas Luksic estaban dispuestos a seguir adelante. Pero lo han logrado: han llegado a un acuerdo con el actual dueño de las mismas, Nox Industrial, para hacerse con ellas si se adjudican la unidad productiva.
Además, también han cerrado otro acuerdo que permite la opción de alquilar la nave en la que se encuentra la unidad productiva con la sociedad International Crane, titular de este activo inmobiliario.
En suma, ahora sí han amarrado todos los flecos del negocio, que implicarían un desembolso inicial superior a los 1,6 millones de euros.
En Sevilla no se discute que con estos mimbres la posición de Targhetta y las empresarias chilenas ha dejado atrás al otro pretendiente por el negocio: el fabricante de vajillas valenciano Porvasal, que no ha presentado ninguna mejora de oferta.
Expansión nacional e internacional
Así las cosas, el consorcio en el que está presente el presidente de Atlantic Copper, confiante en su éxito, diseña desde hace semanas un plan con el que relanzar la compañía. En el horizonte se incluyen fichajes de directivos en áreas clave e inversión en infraestructura industrial.
La propuesta, apuntan estos socios, "aspira a liderar un plan de expansión nacional e internacional apoyado en el prestigio de la centenaria fábrica de loza".
La actividad se mantendría en Sevilla teniendo en cuenta su aportación a la identidad y valor de la marca. Por ahora cuentan además con el respaldo de la plantilla, que se encuentra en ERTE hasta el próximo 31 de enero, una fecha que se amplió por el retraso en la adjudicación o en la liquidación definitiva.