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Fitch mantiene la calificación de la deuda a largo plazo de Iberdrola en BBB+

La agencia internacional de medición de riesgo Fitch ha anunciado hoy que mantiene la calificación de la deuda a largo plazo IDR (Issuer Default Rating) de Iberdrola en BBB+ (aprobado alto) y la de la senior en A- (notable bajo), con perspectiva estable.

19 marzo, 2018 13:11

Fitch explica que el perfil de riesgo de Iberdrola puede seguir estresado en el periodo 2018-2020 por la integración de Neoenergia y los gastos del plan de negocios de la compañía para el periodo 2018 y 2022, aunque espera que pueda controlar su apalancamiento en un nivel que se corresponda con su calificación BBB+.

También dice que ve el plan de crecimiento anunciado por Iberdrola hasta 2022 como un apoyo para el perfil de riesgo comercial de la compañía y añade que le mantiene la perspectiva estable porque espera que la situación hidrológica en España y la caída de los márgenes del negocio de suministro en Reino Unido que hubo en 2017 comiencen a recuperarse ya en el presente año.

Además, Fitch cree que Iberdrola se beneficiará aún más de las sinergias de la integración de la brasileña Neonergia y afirma que su plan para 2018-2022 se basa en suposiciones razonables y combina el crecimiento con medidas de protección para afrontar unas métricas crediticias más estresadas en el periodo 2018-2020.

Además, afirma que para 2022 Iberdrola espera tener uno de los perfiles empresariales más resilientes entre las empresas de servicios públicos europeos, pues más de un 80 % de su resultado bruto de explotación (ebitda) vendrá de negocios regulados y contratos a largo plazo, mientras que las actividades liberalizadas deberían limitarse a alrededor del 15 % del ebitda.

Dentro de estas últimas, señala que el riesgo de precios se vería mitigado por el crecimiento de las ventas directas a compañías privadas a través de PPA o contratos a largo plazo, incluso en Europa donde este mercado es aún incipiente.

Fitch recuerda que Iberdrola tiene un buen historial y ha estado a la vanguardia de la transición hacia operaciones con bajas emisiones de carbono y, en cuanto a las inversiones previstas para el periodo 2018-2022, 32.000 millones de euros en total, señala que se empezarán a pagar en gran medida a partir de 2020, lo que ejercerá presión sobre el perfil financiero de la compañía en el periodo 2018-2020.

Según Fitch, Iberdrola tiene una de las mayores tasas de intensidad de inversión (relación entre gasto de capital e ingresos) entre las compañías eléctricas europeas que son similares a ella, aunque señala que el 75 % de las inversiones previstas hasta 2022 ya fueron aseguradas o estaban en fase de construcción a finales de 2017.

Además, dice que el riesgo de algunos proyectos complejos se ve mitigado por el buen historial de activos que la compañía ha puesto en marcha en el pasado Iberdrola, a la que ve en una buena posición para aprovechar oportunidades futuras en el desarrollo de la red y las energías renovables.

En la comparación que hace Fitch con otras compañías, como el grupo Enel, propietario de Endesa, y que tiene la misma calificación que Iberdrola, Fitch señala que ésta tiene una mayor proporción de ingresos procedentes de geografía con mayor calificación crediticia, como Reino Unido y Estados Unidos, aunque tiene más apalancamiento y una posición más débil dentro de la calificación BBB+.

En cuanto a EDP, calificada con BBB- (aprobado bajo) con perspectiva estable, Fitch dice que su menor tamaño y porcentajes de ingresos regulados, junto con un apalancamiento ligeramente más alto, justifica esa diferencia en la nota.

La semana pasada Moody's también mantuvo la nota de Iberdrola en Baa1 (aprobado alto), aunque rebajó su perspectiva de positiva a estable por la rentabilidad más débil que tuvo en 2017.