Reuniones de Primavera del FMI y el Grupo del Banco Mundial en Washington.

Reuniones de Primavera del FMI y el Grupo del Banco Mundial en Washington. Europa Press

Macroeconomía

El FMI lanza un ultimátum a los gobiernos para reducir la deuda y avisa de que si no habrá que hacer un ajuste "más doloroso"

El coste medio de la deuda pública pasará del 2,1% al 3,7% en 2031.

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Sara Carrasco
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El FMI exige a los gobiernos reducir la deuda pública de forma urgente para evitar ajustes futuros "más dolorosos" ante el alza de costes de financiación.

El tipo de interés medio efectivo de la deuda pública escalará del 2,1% registrado en 2021 al 3,7% proyectado para 2031.

El organismo proyecta que la deuda pública global supere el 100% del PIB mundial en 2030, alcanzando niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial.

Alertan de que el déficit primario mundial crecerá en 2026 en lugar de reducirse, reduciendo el margen para afrontar gastos prioritarios y shocks económicos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado un ultimátum a los gobiernos para reducir la deuda pública y poner en orden sus cuentas.

El organismo advierte de la necesidad de aplicar reformas para recuperar el equilibrio fiscal ante el aumento de los costes de financiación y los elevados niveles de endeudamiento.

De no actuar a tiempo, alerta de que las medidas necesarias en el futuro podrían ser "más dolorosas".

En su última publicación, el FMI insiste en la urgencia de tomar medidas para controlar el gasto y reducir la deuda.

El organismo señala que el encarecimiento de la financiación está aumentando la presión sobre las cuentas públicas. Una situación que obliga a los países a acelerar sus ajustes fiscales.

Las previsiones apuntan a un aumento del coste de la deuda en los próximos años. En concreto, el tipo de interés medio efectivo de la deuda pública pasará del 2,1% en 2021 al 3,7% en 2031. A este incremento se suma el crecimiento del endeudamiento, con una presión cada vez mayor sobre las finanzas públicas.

Estados Unidos es uno de los ejemplos de esta situación. Según las estimaciones del FMI, el gasto en intereses de la deuda pasará del 2,8% del PIB antes de la pandemia al 5,7% en 2031. Esta última cifra equivale al gasto previsto para la Seguridad Social del país.

En los últimos meses, los rendimientos de los títulos de deuda en varias de las principales economías del mundo se han disparado, adelantando la tendencia al alza de los costes de endeudamiento.

Los países del G7 han visto como el rendimiento medio de los bonos a diez años se incrementó más de un 1% solo entre febrero y septiembre, lo que supone tocar máximos en casi dos décadas.

Asimismo, la orientación de la deuda pública apunta que en 2030 superará el 100% del PIB mundial, un nivel no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

De esta manera, el FMI ha alertado de una tormenta perfecta: una cantidad cada vez mayor de dinero destinado a los intereses con una deuda más elevada que acrecenta el volumen de estos intereses, al tiempo que surge una mayor necesidad de gasto público en cuestiones como defensa, transición energética o atención a una población cada vez más envejecida.

Igualmente, esta situación deja a los estados menos preparados para enfrentar 'shocks' económicos que en los últimos años debido a las tensiones geopolíticas y los conflictos bélicos han ocurrido con mayor periodicidad.

El Fondo ha instado a los países a reformar sus finanzas públicas con el foco puesto en el equilibrio fiscal, argumentando que necesitan saldos primarios --diferencia entre ingresos y gastos, sin contar intereses-- más "sólidos", aunque sus previsiones alejan los buenos pronósticos.

"Se prevé que el déficit primario mundial se amplíe en 2026, evolucionando en sentido contrario a lo necesario para estabilizar la deuda. El déficit primario mundial se sitúa en torno al 3,3% del PIB en 2026. Para estabilizar la relación deuda mundial/PIB este año, sería necesario reducirlo a cerca del 2,6%", informan desde el organismo.

A ello se suma que las economías avanzadas han optado por refinanciar su deuda con plazos de vencimiento más cortos, con lo que la política monetaria impacta en mayor medida sobre los intereses pagados, mientras los principales bancos centrales del mundo elevan los tipos de interés, es decir, todavía mayor presión sobre la deuda pública.

"Por consiguiente, un elevado nivel de endeudamiento y unos plazos de vencimiento más cortos pueden dificultar el restablecimiento de la estabilidad de precios y encarecerlo para las finanzas públicas. La política fiscal debe evitar agravar estas presiones", han explicado.

Reformas urgentes

El FMI ha indicado que la actuación de los países debe ser urgente para evitar que el problema se agrave y requiera de medidas más severas que impacten todavía más sobre las economías, por lo que los estados necesitan implementar "medidas concretas, respaldadas por planes creíbles a medio plazo y supuestos realistas".

"Esto es fundamental para encauzar la deuda hacia una trayectoria sostenible, contener los costos de endeudamiento y limitar los efectos de contagio al resto del mundo", han señalado.

Por su parte, el FMI ha pedido a las economías emergentes que reduzcan sus vulnerabilidades fiscales y fortalezcan la gestión de la deuda, mientras que los países con menores ingresos deben reforzar los sistemas tributarios y mejorar la eficiencia del gasto para preservar las partidas prioritarias.

"Retrasar el ajuste provocaría un aumento de la carga de intereses y de las vulnerabilidades fiscales, reduciría aún más las opciones de política económica y, en última instancia, exigiría un ajuste mayor para estabilizar la deuda. Cuanto más tiempo esperen los países, más doloroso resultará el ajuste", han concluido.