Donald Trump, presidente de EEUU

Donald Trump, presidente de EEUU Aaron Schwartz Efe

Macroeconomía

España registra su segundo mayor déficit comercial desde 2008 en medio de la tercera ola arancelaria de Donald Trump

Escaló hasta los 25.094 millones entre enero y mayo, un 16% de crecimiento.

En los últimos doce meses ya está por encima de los 60.600 millones.

Más información: Las exportaciones caen un 0,9% en mayo tras el desplome de las ventas a Alemania y a la UE

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Las claves

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España registra su segundo mayor déficit comercial desde 2008, alcanzando los 25.094 millones entre enero y mayo de 2026, un 16% más que el año pasado.

El déficit comercial se ha visto agravado por la tercera ola de aranceles de Donald Trump, que impone tasas del 10% al 12,5% a productos de 60 países, incluida España.

El aumento del déficit se debe al encarecimiento del petróleo, mayor consumo interno y caída de exportaciones, especialmente a Estados Unidos y otros mercados clave.

El desequilibrio comercial podría impactar el PIB español, haciendo la economía más vulnerable a shocks externos y aumentando la deuda pública.

La economía española ha registrado en lo que va de 2026 su segundo mayor déficit comercial desde 2008, año del comienzo de la gran crisis generada -entre otras cosas- por el gran desequilibrio entre exportaciones e importaciones.

Los datos del Ministerio de Economía publicados esta semana indican que entre enero y mayo -el último mes registrado- el déficit comercial escaló hasta los 25.094 millones, un 16% más que el año pasado.

Esta coyuntura llega en el peor momento. Donald Trump anunció la madrugada de este viernes su tercera ola de aranceles globales a pocas horas de que expirara la tasa temporal impuesta del 10%.

El presidente de Estados Unidos ha anunciado nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones procedentes de 60 países, entre ellos España como parte de la Unión Europea (UE).

Una cifra que está por debajo del máximo de 15% acordado por Washington con la UE, pero que confirma que la guerra comercial ha llegado para quedarse y que Trump seguirá usándola como una de sus principales armas económicas y geoestratégicas.

En este complejo escenario comercial España podría tener problemas. Las cifras hasta mayo certifican que no solo estamos ante el segundo dato más alto de la última década, sino que es el segundo mayor registro en 18 años.

El mayor desequilibrio se produjo en 2022 con un déficit de 28.593 millones, nada más estallar la invasión de Rusia a Ucrania y con España comprando gas y petróleo en niveles históricos ante el riesgo mundial de desabastecimiento.

Pero el aumento no es solo en lo que va de año. Si se analizan los últimos doce meses vemos que el déficit ha escalado hasta los 60.624 millones, lo que supone estar 3.000 millones por encima de los 57.000 con los que cerró 2025.

Es además solo 11.000 millones menos que los 71.000 de cierre de 2022 y no se queda muy lejos de los 94.000 millones de déficit que se registraron en el año 2008.

La cifra es alarmante porque hablamos de una tendencia ascendente marcada por un mes de mayo en el que el desequilibrio se multiplicó casi por cuatro, desde los 2.542 millones de 2025 a los 8.244 millones de 2026.

¿Por qué se ha disparado el déficit comercial? En términos anuales, se ha apreciado un fuerte incremento de las compras de petróleo, que ha disparado su precio internacional desde los 63 dólares de diciembre y los más de 90 que ha marcado en los últimos dos meses.

Pero también se debe a un incremento de las importaciones de bienes por el mayor consumo interno y la reducción de las exportaciones, en especial a mercados clave como Estados Unidos.

En el primero de los casos, entre enero y mayo las importaciones se dispararon hasta los 190.682 millones, el mayor dato de la década y por encima de 2022.

Los productos energéticos (petróleo y gas) llegaron a los 26.139 millones, un 8,7% más, tasa que cuadruplica el alza del 2,3% del resto de bienes y servicios importados.

Pero es que en mayo esta tendencia se ha acentuado. Solo en el último mes registrado las importaciones llegaron a los 42.938 millones, un 14,4% de alza.

De este volumen, 7.050 millones corresponden a productos energéticos, un espectacular crecimiento del 79,4% (frente al 6,8% de los otros productos) marcado por la subida de los precios y las tensiones en la guerra de Irán que siguen sin resolverse.

Del lado de las exportaciones, llegaron a los 165.588 millones entre enero y mayo, una mejora del 1,3% que se convierte en una caída del 0,9% si analizamos sólo el mes de mayo con 34.694 millones en ventas en el exterior.

En este punto es donde se notan los efectos de la guerra arancelaria ya que los envíos de empresas españolas a Estados Unidos se han reducido un 2,5% entre enero y mayo, hasta los 7.082 millones.

Este efecto distorsionador también ha contagiado otros mercados. Por ejemplo, en este mismo periodo las exportaciones españolas a México cayeron un 1,4%, a Argentina un 7,7%, a Arabia Saudí un 10,3%, a India un 15,1%, a Japón un 19% y a Emiratos Árabes un 44,1%.

Impacto en el PIB

En mayo se sumó un retroceso de las exportaciones a nuestros principales socios comerciales. Los envíos a Alemania cayeron un 4,5% y en la UE un 2,5%. El 62% de nuestras ventas tienen como destino nuestros socios comunitarios.

¿Por qué es peligroso un déficit comercial elevado? Los economistas coinciden en que si este indicador se prolonga en el tiempo incrementa la deuda pública (que en el caso de España está en su récord histórico) y aumenta la dependencia de terceros países.

Es así como nuestra economía se vuelve más vulnerable a shocks externos y a la inestabilidad mundial que ahora mismo se encuentra en niveles muy elevados.

Además, las exportaciones han sido en los últimos tres años uno de los motores del Producto Interior Bruto (PIB), por lo que sí se ralentiza también podría tener impacto sobre el crecimiento económico.

Balanza comercial

Coincidiendo con el comienzo de la gran crisis económica, en 2007 se registró un déficit comercial de 100.000 millones (9,2% del PIB) y en 2008 de 94.000 millones (8,5% del PIB), mientras que en 2022 llegó a los 71.000 millones, representando un 5,2% por el efecto de la guerra en Ucrania.

Si este año se cierra en torno a los 60.000 millones de déficit estaríamos en torno al 3,5% del PIB, una cifra que todavía no es preocupante, pero que es mucho más elevada de lo que deberíamos tener con el actual contexto de bonanza económica de la que presume el Gobierno.