Donald Trump, presidente de Estados Unidos, el país que sigue siendo el mayor polo de inversión extranjera directa.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, el país que sigue siendo el mayor polo de inversión extranjera directa. Agencias

Macroeconomía

La inversión extranjera mundial sube un 6% pese a la oleada proteccionista de Trump y a las tensiones geopolíticas

El dato final acumulado llegó a los 1,6 billones de dólares durante 2025.

Europa se quedó con 285.000 millones de dólares y una mejora del 39%.

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Las claves

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La inversión extranjera directa (IED) mundial creció un 6% en 2025, alcanzando 1,62 billones de dólares, a pesar de tensiones geopolíticas y políticas proteccionistas.

El aumento estuvo impulsado por grandes centros financieros y un limitado número de grandes economías, con EE.UU., Singapur y Hong Kong liderando la recepción de capital.

La inversión se concentró en sectores de alta tecnología e infraestructura digital, mientras que los países en desarrollo captaron solo el 10% de la inversión en sectores estratégicos.

Los gobiernos adoptaron un papel más activo en la regulación y orientación de la IED, aplicando medidas más focalizadas y con un enfoque creciente en prioridades nacionales.

La Inversión Extranjera Directa (IED) en el mundo aumentó un 6% hasta alcanzar los 1,624 billones de dólares (1,42 billones de euros), pese las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial y los elevados costes de financiación. El crecimiento en 2024 fue del 7%.

El World Investment Report publicado este martes por Unctad (división de comercio y desarrollo de las Naciones Unidas) refleja que este incremento estuvo fuertemente impulsado por los principales centros financieros y un mayor flujo de inversión en un número limitado de grandes economías.

Es así como las 20 principales economías receptoras representaron más del 80% de los flujos mundiales en 2025, lo que refleja la continua concentración de la inversión en los grandes mercados. Por países, lidera Estados Unidos con 277.000 millones, Singapur con 151.000 y Hong Kong con 116.000.

Es así como, excluyendo los flujos canalizados a través de los principales centros financieros europeos, la IED mundial aumentó sólo un 4%, tras dos años consecutivos de descenso.

Por regiones, Asia en desarrollo siguió siendo la mayor región receptora con 644.000 millones de dólares, un 3% más; mientras que América Latina y el Caribe recibieron cerca de 188.000 millones de dólares, un 14% más.

Europa se quedó en los 285.000 millones de dólares y una mejora anual del 39%, mientras que América del Norte (incluyendo a EEUU) llegó a los 344.000 millones, un 2% menos.

En tanto, África recibió 70.000 millones de dólares, un 26% menor respecto de un gran año 2024, pero aún un tercio por encima del promedio de 2010–2024.

Por su parte, los países menos adelantados recibieron 43.000 millones de dólares, un 21% más. Pero esto representó solo el 2,7% de los flujos mundiales.

Respecto del destino, la inversión se centró en sectores intensivos en capital y tecnología, especialmente en infraestructura digital, semiconductores y determinadas actividades relacionadas con la energía.

La inversión anunciada en nuevas instalaciones en estos sectores aumentó de 109.000 millones de dólares en 2020 a 576.000 millones de dólares en 2025. Su participación en la inversión mundial en nuevas instalaciones creció del 16% al 44%.

Pero el auge está altamente concentrado. En 2025, las tres principales economías de origen en sectores estratégicos representaron el 72% del valor de los proyectos y las tres principales economías de destino recibieron el 56%.

El problema, advierte Naciones Unidas, es que muchos países en desarrollo siguen fuera de esta transformación. Las economías de ingresos bajos y medianos bajos atrajeron solo alrededor del 10% de la inversión en sectores estratégicos, frente a más del 20% en otros sectores.

Esto pone en riesgo su participación en las áreas de más rápido crecimiento de la inversión internacional y puede ampliar las brechas en las redes de producción mundiales, advierte la Unctad.

Al mismo tiempo, la inversión en manufactura fuera de los cinco sectores estratégicos está en retroceso. La inversión extranjera directa en industrias tradicionales cayó un 17% entre 2015–2019 y 2021–2025. El descenso alcanzó el 20% en las economías en desarrollo y el 65% en los países menos adelantados.

Por su parte, el valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas disminuyó un 7%, a pesar de la fuerte actividad de transacciones nacionales.

Los anuncios de nuevas inversiones ('greenfield') se mantuvieron cerca de los niveles de 2024 con un crecimiento del 1% hasta los 1.393 millones de dólares, apoyados principalmente por megaproyectos en centros de datos, petróleo y gas y semiconductores.

Las operaciones internacionales de financiación de proyectos detuvieron una caída de tres años, con un aumento del 3% en su valor, pero se mantuvieron aproximadamente un 25% por debajo del máximo de 2021.

Por otro lado, la inversión extranjera directa (IED) sigue siendo la principal fuente de financiación externa para las economías en desarrollo. En 2025, representó aproximadamente la mitad de su financiación externa total, por delante de las remesas, la asistencia oficial para el desarrollo y los flujos de cartera.

Los flujos de IED hacia economías estructuralmente débiles y vulnerables se mantuvieron en gran medida confinados a un pequeño número de países ricos en recursos.

'Países menos adelantados'

Si bien las entradas de capital a los países menos adelantados (PMA) aumentaron un 21%, se mantuvieron modestas en los pequeños Estados en desarrollo, concentrándose principalmente en el turismo, las energías renovables y la logística.

Es así como la Unctad advierte que, en general, la persistente baja proporción de IED en los PMA y su distribución desigual ponen de manifiesto los desafíos que aún enfrenta la movilización de inversiones para economías con mercados más pequeños: "mayores riesgos percibidos y una integración más débil en sectores de alto crecimiento".

Respecto del futuro, el informe advierte que es probable que la desaceleración del crecimiento mundial, la incertidumbre en materia de política comercial, las tensiones geopolíticas y los conflictos influyan en las decisiones de inversión, lo que podría llevar a las empresas a cancelar, suspender o retrasar proyectos.

"Si bien las sólidas ganancias de las mayores multinacionales podrían respaldar cierta inversión, es probable que la actividad de inversión productiva se mantenga moderada y desigual", advierten.

Control de los gobiernos

El informe insta a los países en desarrollo a identificar puntos de entrada realistas, eliminar cuellos de botella en infraestructura, capacidades, desarrollo de proveedores y normas, y reforzar la atención posterior al inversionista.

Por otro lado, el informe indica que los gobiernos están adoptando un papel más activo en la orientación de la inversión extranjera. En 2025, adoptaron 229 medidas de política de inversión, una cifra récord.

Advierten que la mayoría fueron favorables a los inversionistas, pero cada vez más orientadas a prioridades específicas en lugar de a una apertura general. Un síntoma de un creciente proteccionismo.

Es así como las economías desarrolladas se centraron principalmente en restricciones a la entrada, en particular la revisión de inversiones.

Políticas de inversión focalizadas

Éstas cambiaron con mayor frecuencia la manera en que operan las empresas extranjeras, incluso mediante la reducción de incentivos y requisitos de uso de trabajadores e insumos locales.

El informe también reclama políticas de inversión focalizadas y prácticas, revisión proporcionada y una reforma más ágil de los acuerdos de inversión.

El objetivo es preservar el margen de regulación de los gobiernos, proporcionar previsibilidad y seguridad jurídica a los inversionistas y situar el desarrollo sostenible en el centro.

Por último, el informe llama a los países en desarrollo a centrarse en oportunidades realistas, construir los cimientos que los inversionistas necesitan, evitar carreras de subsidios insostenibles y recurrir a la cooperación regional para crear escala.