Soledad Fernández, directora general de la Agencia Tributaria (AEAT).

Soledad Fernández, directora general de la Agencia Tributaria (AEAT). Kiko Huesca / EFE

Macroeconomía

La renuncia de la directora de la AEAT aflora la guerra interna ante las cesiones a Cataluña y la inacción por la corrupción

Hacienda asegura que el relevo es pactado y que no hay una "crisis" en el ente.

La conflictividad laboral ha sido una constante en la Agencia en los últimos años.

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Las claves

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La directora de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, ha renunciado en medio de una fuerte guerra interna marcada por conflictos laborales y protestas de los funcionarios.

La inacción de la AEAT en investigaciones por corrupción política, como los casos de José Luis Rodríguez Zapatero y David Sánchez, ha generado malestar entre la plantilla.

Las cesiones fiscales a Cataluña y la creación de una estructura tributaria paralela han provocado críticas de inspectores y sindicatos, que alertan de posibles consecuencias para la igualdad y la economía.

El relevo de Fernández coincide con huelgas y demandas sindicales por mejores condiciones laborales y más recursos en plena campaña de la Renta.

El Ministerio de Hacienda afirma que no hay problemas dentro de la Agencia Tributaria (AEAT) y que "no existe ninguna crisis". Sin embargo, la renuncia de Soledad Fernández al puesto de directora general, cargo que ocupa desde 2022, se produce en medio de la guerra interna que sufre el ente y que le está pasando factura a su cúpula.

Una batalla desatada por las protestas de los funcionarios ante la inacción de la Agencia en casos de corrupción política, las cesiones fiscales a Cataluña y la elevada conflictividad laboral. Una circunstancia que ha llevado a una huelga en plena Campaña de la Renta.

Varias fuentes entre los trabajadores de la AEAT corroboran el complicado momento por el que pasa el ente en términos internos.

Entre otras cosas por su falta de iniciativa en las investigaciones judiciales en marcha por casos de corrupción política. A cierre de esta información, la AEAT sigue sin personarse en la causa de José Luis Rodríguez Zapatero.

A mediados de junio, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, abrió una pieza separada en el llamado caso Plus Ultra para investigar al expresidente del Gobierno por delito fiscal y de contrabando tras hallarse en su despacho unas joyas de origen desconocido y con una situación tributaria sin justificar.

La semana pasada, Calama ofreció a la Agencia Tributaria personarse en este caso como "potencial perjudicada". Sin embargo, el ente aún no lo ha hecho. Consultado por EL ESPAÑOL-Invertia, no confirma (ni desmiente) si lo va a hacer o no.

Sólo está claro que todavía no lo ha hecho, según informan fuentes legales a cierre de esta información.

Pero no es la única inacción que ha provocado las iras de los funcionarios de la Agencia. También ha habido denuncias ante la pasividad de la AEAT en el caso de David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno.

De hecho, el informe del ente que exculpaba a David Sánchez de un presunto delito fiscal llegó a las manos de la juez, inicialmente, sin firma de funcionario alguno. Por ello, se tuvo que pedir su identificación.

Además, el informe contenía contradicciones e incluso indicios de prevaricación, según indica el fiscalista Ignacio Ruíz-Jarabo, que dirigió la Agencia en tiempos de Mariano Rajoy, en este artículo para la fundación Hay Derecho.

La gestión de las cesiones fiscales a Cataluña también ha generado hondo malestar entre la plantilla de la Agencia Tributaria. La Asociación de Inspectores de Hacienda (la mayoritaria en este colectivo) ha denunciado, en varias ocasiones, el impacto que puede tener la transmisión íntegra del IRPF que se cobre en la región a la Generalitat. Y han dado guerra en este asunto.

La idea de Gobierno central y autonómico es que todo esto se haga a través de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC), que irá asumiendo progresivamente más competencias y aumentando su autonomía. Y para ello se irá potenciando

El objetivo, según la hoja de ruta de la Generalitat, es que la ATC, al final, asuma la gestión integral del IRPF. Ello implica el ejercicio de todas las funciones tributarias relacionadas con la gestión del impuesto para los contribuyentes residentes en Cataluña (gestión, inspección, recaudación, revisión y potestad sancionadora), con independencia de los rendimientos por los que tributan.

La medida forma parte de la ejecución de la financiación singular para Cataluña. Que según la Asociación de Inspectores de Hacienda puede tener "consecuencias irreversibles para todos los ciudadanos".

Según los inspectores, todo esto vulnera "los principios de igualdad y solidaridad reflejados en la Constitución" y que no tienen ningún "respaldo legal".

Además, consideran que supondrá un "despilfarro" de recursos sin justificación económica, instaurando mayores costes y cargas administrativas para la prestación de los servicios públicos".

El periodo de Soledad Fernández como directora general de la Agencia Tributaria también ha estado marcado por la conflictividad laboral, que forma parte de la guerra interna de la AEAT. En 2024 los sindicatos protagonizaron un sonoro encierro en su despacho en protesta por la falta de recursos de la plantilla.

Un aprieto que parece estar lejos de resolverse, pese a los acuerdos alcanzados entonces. Hace menos de un mes, los trabajadores de la Agencia fueron a la huelga en un momento especialmente delicado: la campaña de la Declaración de la Renta, que había entrado ya en su fase presencial.

La protesta fue convocada por CSIF, sindicato que reclama un refuerzo de las plantillas (se necesita un 17% más de empleados y llegar a los 33.000), una mejora en las condiciones laborales y una revisión de la carrera profesional.

Y los trabajadores aseguran que, a la vuelta de vacaciones, las movilizaciones continuarán.

Presuntamente, esto será un asunto del que se tendrá que ocupar el sucesor o la sucesora de Soledad Fernández, cuya identidad todavía se ignora.

Sorpresas

Y todo ello pese a que, según el Ministerio que dirige Arcadi España, la inspectora de Hacienda del Estado "pidió hace ya meses un relevo y se consensuó posponer cualquier cambio a la finalización de la actual campaña de la Renta".

Pese a la citada previsión, y el presunto acuerdo entre Hacienda y Hernández, el movimiento ha sorprendido a propios y extraños. La Asociación de Inspectores de Hacienda ha declinado hacer valoraciones al respecto, dado que no se les ha informado de forma oficial ni a través de comunicaciones internas.

Algo parecido ha pasado entre los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). Se confiesan sorprendidos y avisan de que el cambio "abre un escenario de incertidumbre que podría retrasar las principales reformas pendientes", sobre todo en recursos humanos, indican en un comunicado.

De hecho, mientras que en el Ministerio defienden que Fernández ha culminado los elementos esenciales del Plan Estratégicos 2024-2027 de la Agencia, Gestha lo niega.

"Siguen pendientes las principales reformas relativas a la estructura de la plantilla, la ordenación de los puestos de trabajo, la evaluación del desempeño y el desarrollo de la carrera profesional, entre otras cuestiones", apuntan los técnicos.

También se declaran confusos por "el momento elegido para el relevo, a pocos meses del final de la legislatura y cuando las reformas de mayor calado continúan abiertas".

En cualquier caso, todo parece indicar que habrá más cambios en la cúpula de la AEAT.

Según ha podido este periódico, los directores de Recaudación y de Inspección, Manuel Trillo y Virginia Muñoz, se presentaron al concurso que se celebró hace unos meses para ser consejeros de Finanzas en el Exterior.

La oposición todavía no se ha resuelto. Pero hay muchos en la AEAT que dan por hecho que sacarán sus plazas. Algo que podría ahondar todavía los apuros en la dirección de la Agencia Tributaria.